Nos siguen tomando el pelo con el dinero de nuestros impuestos

Nos siguen tomando el pelo con el dinero de nuestros impuestos

El chef del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), José Félix Tezanos, sigue siendo tremendamente generoso con Pedro Sánchez, a pesar de sus viajes privados en Falcon, sus cesiones constantes a los separatistas de Cataluña y el desplome electoral en Andalucía. Tres razones que pesan como una losa sobre la gestión del presidente del Gobierno y que indican de manera inequívoca que los cálculos carecen de credibilidad. Según este sondeo, que antaño era respetado por ciudadanos y partidos políticos, el PSOE acapararía el 28,9% de los votos, mientras que los populares y los naranjas obtendrían el 19,1% y el 17,9% de los apoyos, respectivamente.

Dicho de otro modo, Sánchez sería el triunfador si las elecciones generales se celebraran en el día de hoy y adelantaría a sus contrincantes políticos en 10 puntos o más. Pero, además, por si la demoscopia de Tezanos no había sido lo suficientemente magnánima con el jefe del Ejecutivo, el CIS brinda al presidente el oro en el podio de los líderes nacionales mejor valorados por los españoles con 3,9 puntos. Es decir, la misma calificación que obtuvo antes del batacazo electoral en la región andaluza o la cumbre –por mucho que intentara disfrazarse de mero encuentro informal– con Quim Torra en el Palacio de Pedralbes antes del Consejo de Ministros en Barcelona.

Los sondeos del CIS no son infalibles, pero sí muy aproximativos y, en la mayor parte de las ocasiones, muy predictivos. En democracia, sólo ha habido dos presidentes cuyo ascenso a La Moncloa no se ha podido predecir: el de José Luís Rodríguez Zapatero en 2004 tras el 11-M, porque al barómetro no le dio tiempo a valorar la estimación de voto, y el del propio Sánchez, porque jamás ha ganado unas elecciones. Las cifras arrojadas por el CIS de Tezanos –por cierto, uno de los autores del proyecto político del líder socialista– darían divertimento al acontecer de la política nacional, si no fuera porque los defectuosos fogones sobre los que cocina están sufragados con el dinero de todos los españoles. Las arcas públicas están para otros menesteres en favor del interés público y no para caer en la malversación y el delito electoral.

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