La incoherencia de algunas restricciones

La incoherencia de algunas restricciones

Desde el mes de marzo vivimos en un mundo en el que se ha perdido la libertad de manera importante, con constantes restricciones derivadas de la existencia de la pandemia. Restricciones muy duras en muchos casos, pero sobre las que, en muchas ocasiones, hay serias dudas de que sean necesarias y efectivas. Ahí está el debate sobre si utilizar mascarilla o no que el propio Gobierno libró, cambiando de criterio, o la mayor incidencia por número de fallecidos en España, en Italia, Francia y Reino Unido, cuando son los países que han aplicado medidas más duras, frente, por ejemplo, a Korea o Noruega.

Ahora bien, más allá de ese debate sobre si son efectivas o no, muchas de estas decisiones se vuelven contradictorias y, por tanto, desconciertan. Veamos algunos casos relevantes en los que parecen incoherentes:

  • En el inicio de esta crisis, cuando se fue levantando el encierro, una familia que vivía junta y, por tanto, sin mascarilla, si salían en coche ellos solos tenían que llevarla puesta. Es decir, es como si se considerase que en casa no podían contagiarse entre ellos y que en el coche, sí.
  • Andando no se podía alejar una persona más de un kilómetro de su domicilio, pero si iba corriendo o cogía una bicicleta, sí podía. ¿Andando se contagia una persona si pasa de un kilómetro la distancia a su casa y corriendo no?
  • No se puede fumar en una terraza aunque se guarde la distancia y los dos miembros convivan, pero pueden levantarse y retirarse un poco de dicha terraza, donde coinciden con otros fumadores que al fumar se encuentran, lógicamente, sin mascarilla. ¿Hay menos riesgo de contagio si fuman en un espacio pequeño y próximo personas que no conviven a hacerlo juntas sólo las que conviven?
  • En el ascensor, pese a llevar mascarilla y ser un trayecto de segundos o muy pocos minutos (en el más prolongado de los casos), siempre menos de quince, no puede ir una persona o, en el caso de que sea muy grande el ascensor, cuatro personas. En el metro, autobús, tren o avión se puede ir sentado al lago pese a ser trayectos mucho más largos. ¿El virus no contagia por proximidad en el autobús pero sí en el ascensor?
  • Los niños no pueden jugar al fútbol en el colegio, pero pueden ir a actividades extraescolares que impliquen practicar dicho deporte. ¿El virus sólo contagia al jugar al fútbol si los niños juegan en el patio del colegio pero no lo hace si juegan en un campo de entrenamiento?
  • Los futbolistas profesionales pueden jugar sin mascarilla, pero los aficionados deben llevarla, pese a que les hagan test todas las semanas. ¿Hay algo que haga inmunes a los deportistas profesionales?
  • Los alumnos tienen que guardar en las aulas la distancia de metro y medio, pero, sin embargo, el Gobierno puede sentarse -o representantes de otros grupos políticos- en el Congreso escaño con escaño. ¿Son inmunes los políticos?
  • Nos recomiendan no dar la mano y chocar los codos, al tiempo que nos aconsejan tosernos en el codo. ¿El codo es inmune al virus y si lo chocamos con otra persona no se traspasan bacterias que hayan podido impregnarse en él al toser?
  • Nos aconsejan no pulsar con el dedo el botón del ascensor, pero los parquímetros siguen vigentes. ¿No contagian esos aparatos y sí los ascensores?
  • Si una persona da positivo por el virus, otra que haya estado con ella, si no ha pasado más de quince minutos sin mascarilla no tiene que hacerse ninguna prueba, si no, sí. En este último caso, si este contacto da negativo, pese a ello ha de guardar diez días de aislamiento, igual que la persona que ha dado positivo, y ambas pueden retornar a su actividad sin realizar ninguna prueba. ¿Es lo mismo haber estado contagiado que no estarlo a la hora de comprobar si se mantiene o no la infección? Y si sirve la mascarilla para no tener que hacerse la prueba al no considerarse el contacto estrecho, ¿por qué hay que aislar a quien haya tenido ese contacto pero sea negativo?
  • Una familia puede ir a un restaurante y, respetando las medidas de seguridad, sentarse de seis en seis, pero si se reúne para comer en una casa sólo puede un máximo de seis, aunque tengan las ventanas abiertas y coman en distintas estancias. ¿Es que un metro y medio de distancia entre las mesas no es igual dentro que fuera, no mide lo mismo?
  • O, por último, aunque podríamos seguir, si un grupo de compañeros de trabajo van a almorzar a la hora de comer, sólo pueden hacerlo en grupos de seis, pero si antes o después tienen una reunión de trabajo en la oficina pueden superar ese número, al estar exceptuado. ¿Contagia menos el virus por motivos laborales?

Son todo un conjunto de incoherencias que muestran que en el futuro habrá muchas cosas que explicar, pues no tienen ni pies ni cabeza, como da mucho que pensar el hecho de que cuando más bajaron los contagios fue cuando el Gobierno no obligaba al uso de mascarilla y sí imponía el salir todos a la misma hora, o que quienes han llevado a cabo las restricciones más duras, sean quienes peor hayan sufrido la pandemia. En cualquier caso, son contradicciones que no tienen explicación, salvo la de la improvisación y la ausencia, en muchos casos, de rigor técnico, que podría llevar a pensar que hay más de mostrar que se hace que de que realmente sea efectivo y lógico lo que se hace.

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