Esto debe conllevar la expulsión de los dos de la carrera
Qué casualidad: al mismo tiempo que OKDIARIO publicaba los audios que demuestran que el marido de la juez instructora del caso de la DANA, Nuria Ruiz Tabarra, tuvo un papel activo en el interrogatorio de testigos vinculados a la causa, algo totalmente contrario a las normas procesales que prohíben expresamente la presencia de personas ajenas al procedimiento, pues a las diligencias de instrucción solo pueden acceder las partes personadas y los funcionarios del juzgado, la magistrada presentaba una exposición razonada al TSJCV en la que pide investigar al ex presidente Carlos Mazón.
El problema —no menor— es que los argumentos exhibidos por la juez se basan, entre otras consideraciones, en algunas de las pruebas testificales practicadas por su marido, también juez pero ajeno por completo a la causa. Y eso podría echar por tierra toda la investigación al constituir, según los expertos, una causa de nulidad del procedimiento.
OKDIARIO ha venido denunciando la presencia activa del marido de la juez en la causa, algo que llevó a su señoría a denunciar una campaña difamatoria sobre su persona. Que valore el lector los audios aportados por este diario y juzgue si hay difamación en el hecho de probar que, en efecto, Jorge Martínez Ribera, titular de un juzgado ajeno al de su esposa, dirigió parte de los interrogatorios, un comportamiento contrario a Derecho que ha llevado a un abogado de una de las acusaciones particulares a presentar una querella ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana por los delitos de coacciones, revelación de secretos por parte de profesionales obligados a confidencialidad, usurpación de funciones públicas, prevaricación, encubrimiento y omisión del deber de perseguir delito por una autoridad o funcionario público.
No estamos ante una mera irregularidad formal, sin trascendencia, porque se han violentado las más elementales normas procesales, hasta el punto de que todo el procedimiento judicial podría saltar por los aires. En ese caso, el daño que su señoría habría causado a las víctimas sería inmenso, por lo que la juez y su marido deberían ser expulsados de la carrera judicial.