Engaño masivo al contribuyente

Decía Pedro Sánchez sobre los Presupuestos de Mariano Rajoy de 2018 que no eran creíbles, que habían inflado la partida de ingresos y que pretendían cuadrar las cuentas sin ejecutar el gasto social. Ahora que los Presupuestos ‘fake’ de Sánchez han sido abortado por sus socios independentistas, y todo hay que decirlo, unas cuentas públicas que desde el punto de vista contable tenía atónitos a todos los organismos nacionales e independientes, ahora que el socialista ha ejecutado el gasto social, pero a lo grande y que promete hacerlo también en campaña electoral y que, sin embargo, no tenemos partida de ingresos porque no tenemos Presupuestos, me quedo con la duda de saber cómo definiría el presidente la situación económica de España.

El crecimiento que hemos tenido, debería habernos servido para recortar el déficit estructural –que es el importante y el que no depende ni de los ciclos económicos favorables, ni de los huracanes de cola–. España tiene una deuda pública que se aproxima al 100% de nuestro PIB y una deuda externa en términos brutos que ronda el 200%. Hay quienes se consuelan citando otros países como Italia o Bélgica, desconociendo que el problema de España es su deuda externa, es decir, el dinero que se va a ir al exterior y es un problema, debemos recordar, que no tienen ni los italianos ni los belgas.

Ahora que Alemania ha esquivado la recesión en su cuarto trimestre por los pelos y su industria está dando motivos de agotamiento; que Italia ha entrado en recesión, que el precio del crudo sigue escalando y que aún no tenemos muy claro si estamos ante un Brexit duro, ¿con qué colchón contamos para este cambio de ciclo? Ninguno. Pero, además, hay que decir que lo más sonrojante de toda esta situación es escuchar a la ministra Montero en sede parlamentaria reconocer que el Gobierno que salga de las urnas, tendrá que recortar el déficit y lo dice cuando siguen anunciando partidas de gasto. Están engañando masivamente a la población.

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