Democracia guay

Democracia guay

Se busca al responsable del pucherazo en las primarias que Ciudadanos ha hecho en Castilla y León. Quien burló en la madrugada del viernes al sábado el sistema telemático e introdujo varios votos a favor de Silvia Clemente, la recién fichada tras abandonar sonadamente el Partido Popular de la región. No parece difícil encontrar quién se encuentra detrás de la trampa, pues la IP queda registrada y no debería ser complicado dar con el titular que figure registrado.  La cuestión es que hubo más votos que participantes. Había concretamente 80 votos que no se sabía de dónde habían llegado, ni quién los había emitido. Rivera intenta hacer del grave suceso una muestra de disciplina y rigor, diciendo algo así como que dentro de lo malo, lo importante será solucionarlo. Ya saben, quien no se consuela es porque no quiere.

De momento, el resultado ha dado la vuelta, pues tras impugnar esos ochenta votos –82 para ser exactos–, la ganadora ya no es Silvia Clemente, sino su contrincante, Francisco Igea, diputado por Valladolid. Él había obtenido 526 votos, y su contrincante, supuestamente 561. Pero, ahora, ya queda claro que estos resultados no se ajustaban a la realidad. Tras la impugnación Clemente se queda en 479, por detrás de Igea, que ahora sí, será el candidato ganador de las primarias.  Dígame usted si se queda tranquilo sabiendo de manera ya fehaciente que desde las propias formaciones trampean sus propios procesos internos. Algo que hasta ahora muchos sabíamos, pero que difícilmente podría demostrarse.

No es la primera vez que algo así se denuncia, ya ocurrió en el PSC en los comicios a las elecciones europeas, donde se denunciaron los fallos del sistema telemático que no permitían participar correctamente. Igualmente, han sido denunciadas prácticas sospechosas en los procesos participativos de Podemos o en los avales del PSOE. En definitiva, podríamos plantearnos que es una práctica bastante habitual en casi todas las formaciones políticas. Grave. Muy grave. Ahora bien: si esta gente llega a tener algún tipo de acceso a los procesos de elecciones generales, ¿quién nos dice que no harían todo lo posible para intentar repetir sus maneras de entender la participación democrática en la que no funciona nada si no ganan quienes ellos quieren?

No es extraño. Ya en el proceso electoral de 2015 se denunciaron públicamente irregularidades con los datos publicados en la web del ministerio de interior, que éste tuvo que reconocer, aunque lo atribuyó a “fallos del sistema informático”. Ya sabe usted, que las máquinas siempre tienen la culpa. Supongo que igual dirían cuando aparecía Indra en el caso Púnica por haber contribuido, supuestamente, a financiar la campaña electoral del PP. Tampoco tendrá nada que ver que Indra haya sido acusada de pucherazos en otros países. Nada. Ni los extraños casos como el Mapau donde se mercadeó con el voto exterior. No se preocupe, que los que gestionan el bien común siempre se portan de manera ética y comprometida con la democracia. No nos quepa duda. Y si nos cabe, nos la comemos, porque poco podremos hacer viendo lo visto. Eso si, España es una democracia guay.

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