¡Cantando vamos con Alegría, Señor!
¿Quién viene? ¿Dónde viene? ¿A qué viene? Hoy por hoy, Oriol Junqueras sigue siendo un delincuente, inhabilitado hasta 2031 por sentencia firme del Tribunal Supremo. En términos políticos debiera ser persona non grata fuera de su ámbito de amigos&familia, donde le siguen eligiendo como presidente. Lejos de eso, es recibido en el Palacio de la Moncloa, que no sólo es la residencia del presidente del Gobierno, sino la sede del propio Gobierno de España; un edificio oficial de donde Junqueras, ante la imposibilidad formal de comparecer, tuvo que salir por la puerta de servicio. Y se presenta ahí para cobrarle a Pedro Sánchez su propio alquiler (¡ojo, con subida!) y también el de Salvador Illa en el Palacio de la Generalidad. Alquileres que Sánchez se compromete a pagar con el dinero de todos; consagrando, a través de la aplicación asimétrica de un egoísta y extemporáneo principio de ordinalidad, el vasallaje de los españoles al supremacismo catalán.
Es una suerte para el PP que le hayan completado gratis el argumentario para las elecciones de este año; y eso que en los números presentados por Montero han metido con calzador unos oportunos incrementos para Aragón y Andalucía. Hace bien Núñez Feijóo en presentar proyectos de mejora de la financiación que son generalizadamente beneficiosos y que de verdad cierran brechas de desigualdad; planes cuya viabilidad debería descansar en la racionalidad y la contención de los gastos de la administración central que, sin ni siquiera tener presupuestos, el Gobierno socio-comunista viene incrementando año tras año por encima del crecimiento del PIB.
Pero bueno, en cualquier caso, la próxima víctima propiciatoria del entreguismo a los socios independentistas, es el PSOE aragonés que, alumbrando una figura retórica, enfrenta este drama con tristeza y con Alegría. Camino de entrada y salida de Cataluña, Aragón es como ese vecino que ve con resignación como llegan cestas de Navidad al piso de al lado; el ascensor para en su planta, pero nunca es el timbre de su puerta el que suena. Ese sufrido vecino que aguanta la prepotencia del ricachón que siempre incordia y que se las apaña para no pagar las derramas. Porque han dado igual los colores de los diferentes gobiernos, tanto en el Estado como en las comunidades aragonesa y catalana, que para los maños siempre ha habido, por parte de su vecino, desconsideración y desprecio. La incompleta devolución del patrimonio del Monasterio de Santa María de Sijena es un lacerante ejemplo de la bula que tiene Cataluña para hacer de menos a una región más histórica que cualquier otra.
Pero es que, además, a efectos de los socialistas aragoneses, desde Ferraz y Moncloa vienen haciendo casi todo mal; desde el insuficiente acompañamiento de los problemas del potente sector agropecuario al sospechoso laissez faire con Forestalia. Y para rematar, el ninguneo en vida y la indigna indiferencia en su fallecimiento para con Javier Lambán, que era una figura transversalmente apreciada en su tierra.
Para ponerles las cosas más complicadas, enfrente tienen la solidez de quien ya fue un buen candidato y ahora es un mejor presidente. Jorge Azcón tiene una trayectoria impoluta, tanto en el Ayuntamiento de Zaragoza como en la Real Casa de Misericordia; gestión eficaz y eficiente, cumpliendo reglas fiscales y consiguiendo sin sectarismos una mejora objetiva en los servicios públicos. No ha tenido ningún escándalo y pocas polémicas que le haya afeado la oposición; y hasta para desavenirse con Vox lo ha hecho con elegancia y poco ruido.
Por su lado, Pilar Alegría presenta un muy pobre desempeño en su tierra; después de su insulsa etapa como consejera de Innovación, no alcanzó la alcaldía de Zaragoza en pleno cénit del sanchismo; y lo más recordado de su paso por la Delegación de Gobierno es el haber hecho de mamporrera de Ábalos en el Parador de Teruel. Queda, sin embargo, tiznada por todos los desmanes del Gobierno, de los que, desde su responsabilidad como portavoz, no puede desmarcarse. La cara es el espejo del alma y en su gesto se reflejó la indeseada designación para encabezar una candidatura a la que las encuestas no le daban ninguna opción de ganar. Pero todo es susceptible de empeorar y el premonitorio papelón en Extremadura y la rendición a la financiación singular de Cataluña han hecho que el triste rictus de su boca se haga más convexo en su linda carita de muñeca Chochona, siendo necesario evitar que se abandone definitivamente a la melancolía. ¡Cantando vamos con Álegría, Señor!
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