Opinión

¿Es Tesla la empresa del futuro o una burbuja?

Tesla es una empresa de coches eléctricos y de baterías domésticas que almacenan la energía solar para poder usarla cuando uno la necesite y no sólo cuando brille el sol. El fundador de Tesla es un carismático genio que trabaja media semana en Tesla y la otra en SpaceX, una empresa de cohetes espaciales de la cual también es fundador. Ha llegado a ser comparado con Tony Stark, el superhéroe de IronMan. Nadie puede negar que Musk sea un hombre capaz, ya que en 20 años ha cofundado Paypal, fundado y dirigido tres empresas —Tesla, SpaceX y SolarCity— con valoraciones de más de 1.000 millones cada una. Su plan es paliar el problema del cambio climático y, en unos decenios, crear una colonia en el planeta Marte. Todo esto puede parecer una locura pero su historial le avala y eso le ha granjeado un estatus de semidios entre ellos muchos inversores.

Su plan para Tesla lo llama el Master Plan, el cual se basa en tres pasos. El primero fue crear un roadster eléctrico con un precio muy elevado del cual se vendieron y fabricaron 500 unidades. El segundo paso fue crear coches eléctricos de gama superior como berlinas de lujo y un todoterreno de lujo. El tercer paso fue usar el dinero ganado del segundo paso para crear un coche eléctrico y de grandes prestaciones asequible para la mayoría de bolsillos. Todos los pasos se han cumplido. El último modelo, el Model 3, tiene una autonomía de 345 kilómetros, acelera de 0 a 100 km/h en menos de 6 segundos y  tiene hardware para auto conducirse —todos los modelos menos el primero incluyen este hardware—. El coste es de 35.000 dólares, a los que hay que deducirles subvenciones de cada país por comprarse un coche eléctrico. Las preórdenes superan las 350.000. Los inversores están eufóricos.

Las acciones de Tesla han sobrepasado los 300 dólares en abril, lo cual se traduce en una capitalización bursátil de casi 50.000 millones. Para ponerlo en contexto, Ford tiene una capitalización de 44.500 millones y BMW de 57.000 millones. El hecho es que se ve mucho más Ford y BMW que Tesla por el mundo. Lo cual nos lleva a la pregunta de cuánto crecimiento están asignándole los inversores a la acción. Hay que crecer mucho para pasar de las 80.000 unidades producidas en 2016 por Tesla a las más de 6,6 millones de unidades producidas por Ford en 2016. Las 350.000 unidades reservadas del  último modelo ayudan pero le queda un largo recorrido de ventas para llegar a Ford.

Lo cierto es que Tesla está preciado con expectativas casi imposibles de satisfacer. Según un modelo de flujo de caja descontado, la empresa tendría que crecer a un ritmo de 90% anual en los próximos 5 años. En contexto, Apple consiguió crecer a un 57% anual durante tres años. Si Tesla consiguiera vender 500.000 vehículos en 2018 tendría unos ingresos de 25.000 millones. Asumiendo que puede producir con la misma eficiencia del 5,4% de margen operativo que Ford —complicado por la diferencia en economías de escala entre las dos marcas— y que las baterías tienen un gran boom y generan otros 5.000 millones, deduciendo intereses e impuestos, Tesla seguiría siendo 10 veces más cara que Ford o General Motors en 2018. Tesla ha revolucionado la industria automovilística y la de las baterías domésticas. Elon Musk es un gran hombre y su empresa será una empresa del futuro, pero un hombre al fin y al cabo, y las valoraciones actuales están a nivel de superhéroe. Esa aspiración puede que no pueda cumplirla.

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