El Teatro de la Comedia rescata el espíritu irreverente del siglo XIX

Los Bufos Madrileños regresan con humor y crítica social al Teatro de la Comedia

teatro bufos madrileños
Teatro "Bufos Madrileños", Teatro de la Comedia, Madrid
Sandra Quintana C

El Teatro de la Comedia mira al pasado para hablar, sin rodeos, del presente. Hasta el 25 de enero, el escenario del coliseo madrileño acoge Los bufos madrileños, una reposición que recupera la figura de Francisco Arderíus y el espíritu provocador de una forma de hacer teatro que sacudió los cimientos de la escena española del siglo XIX. Bajo la dirección de Rafa Castejón, el montaje reivindica la zarzuela bufa como un género vivo, capaz de seguir incomodando y haciendo reír a partes iguales.

Un nombre clave, hoy casi olvidado

Francisco Arderíus fue mucho más que un actor y cantante de éxito. Empresario audaz e innovador, introdujo en España la ópera bufa de Offenbach y, con ella, una nueva manera de entender el espectáculo. En los años convulsos que rodearon la Revolución de 1868, su compañía, Los Bufos Madrileños, puso patas arriba la escena teatral con montajes que combinaban música, sátira política y una irreverencia poco habitual para la época.

Sin embargo, pese a su influencia, el nombre de Arderíus ha quedado relegado a un segundo plano en la memoria colectiva. Precisamente de esa laguna nace este espectáculo, que parte de la zarzuela Los órganos de Móstoles, con música de José Rogel y libreto de Luis Mariano de Larra, para reconstruir un momento clave de la historia del teatro musical en España.

La zarzuela como arma crítica

Lejos de tratarse de una recreación museística, Los bufos madrileños apuesta por un tono desenfadado y gamberro. El humor es el vehículo principal, pero detrás de cada número musical asoma una mirada crítica sobre la sociedad, el poder y las costumbres. Esa combinación, tan característica del género bufo, demuestra que lo clásico no tiene por qué ser solemne ni distante.

La propuesta conecta con una tradición que marcó el camino de formas teatrales posteriores. El género chico, la revista, el cuplé e incluso buena parte del teatro musical del siglo XX beben de aquella revolución escénica impulsada por Arderíus y los autores que escribieron para su compañía. Este montaje funciona así como un homenaje colectivo a dramaturgos, compositores y, sobre todo, a los cómicos y cómicas que hicieron posible aquel fenómeno.

Dirección con mirada contemporánea

Rafa Castejón firma la versión y la dirección de un espectáculo que no renuncia al respeto por el material original, pero que lo aborda desde una sensibilidad actual. La puesta en escena busca la agilidad y el contacto directo con el público, evitando cualquier tentación de solemnidad. El resultado es una zarzuela viva, consciente de su herencia y cómoda en su irreverencia.

La dirección musical corre a cargo de Antonio Comas, mientras que la coreografía y la dirección adjunta llevan la firma de Nuria Castejón, en un engranaje que da especial importancia al ritmo y a la energía del conjunto. Música, palabra y movimiento se combinan para subrayar el carácter popular y crítico del espectáculo.

Un equipo artístico al servicio del juego escénico

El montaje cuenta con un amplio equipo artístico que refuerza su identidad visual y sonora. La iluminación de Juan Gómez-Cornejo, el diseño de sonido de Benigno Moreno y la escenografía de Alessio Meloni construyen un espacio flexible, pensado para el juego teatral. El vestuario de Gabriela Salaverri dialoga con la tradición sin caer en el costumbrismo, subrayando el tono festivo y satírico de la propuesta.

El reparto reúne a intérpretes con experiencia en el teatro musical y la zarzuela, entre ellos Clara Altarriba, Chema del Barco, el propio Rafa Castejón, Paco Déniz, Eva Diago, Beatriz Miralles, Alejandro Pau y Cecilia Solaguren. El trabajo coral es uno de los puntos fuertes del espectáculo, que se apoya en la complicidad del elenco para mantener un tono ágil y cercano.

Un homenaje que mira al futuro

Más allá de la anécdota histórica, Los bufos madrileños plantea una reflexión sobre la memoria teatral y la necesidad de revisitar figuras fundamentales que han quedado al margen del relato oficial. El espectáculo reivindica la risa como herramienta crítica y recuerda que el teatro popular ha sido, en muchas ocasiones, el espacio donde se han dicho las verdades más incómodas.

La Compañía Nacional de Teatro Clásico, responsable de la producción, apuesta así por un título que amplía la mirada sobre lo que entendemos por repertorio clásico. La zarzuela bufa, lejos de ser un vestigio del pasado, se presenta como un género capaz de dialogar con el presente sin perder su identidad.

Información práctica

Los bufos madrileños puede verse hasta el 25 de enero en el Teatro de la Comedia, situado en la calle del Príncipe, 14, en pleno centro de Madrid. Las entradas están disponibles desde 12 euros.

Una oportunidad para redescubrir una parte esencial de la historia escénica española y comprobar que, cuando el humor y la crítica se dan la mano, el paso del tiempo juega a favor del teatro.

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