Plantas invasoras

Los botánicos no disimulan su pesar: esta planta invasora en Islandia se expande más rápido de lo que creían

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Lupino. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Islandia es conocida por sus paisajes volcánicos, su clima extremo y una biodiversidad que ha aprendido a sobrevivir en condiciones límite. Sin embargo, ese frágil equilibrio natural está siendo alterado por una planta invasora que se ha convertido en una amenaza ambiental creciente.

El lupino de Nootka, introducido hace décadas con fines aparentemente beneficiosos, se está expandiendo a una velocidad que ha superado las previsiones científicas y ha generado una profunda preocupación entre los botánicos del país.

Preocupación científica en Islandia por la rápida expansión de una planta invasora

El lupino de Nootka (Lupinus nootkatensis) llegó a Islandia en el siglo XX como parte de un programa para combatir la erosión del suelo y mejorar terrenos empobrecidos.

Durante años, su presencia fue tolerada e incluso promovida. No obstante, Iceland Review revela que su crecimiento es mucho más agresivo de lo que se había calculado inicialmente.

Los botánicos alertan de que la planta se propaga con facilidad en zonas abiertas, bordes de carreteras e incluso espacios naturales protegidos. Su capacidad para adaptarse al clima islandés y reproducirse rápidamente ha provocado que grandes extensiones del territorio queden dominadas por una sola especie vegetal, algo especialmente problemático en un país con una flora limitada.

Por qué el avance del lupino supone un riesgo real para la biodiversidad islandesa

El principal peligro de esta expansión acelerada reside en su impacto sobre los ecosistemas locales. El lupino altera la composición del suelo al aumentar los niveles de nitrógeno, un cambio que beneficia a especies invasoras pero perjudica a las plantas autóctonas, adaptadas históricamente a suelos pobres.

Según explica The Guardian, este proceso provoca una reacción en cadena: desaparecen especies nativas, se reduce la diversidad vegetal y se altera el hábitat de insectos y aves que dependen de ese equilibrio. Los expertos advierten de que, una vez consolidado este cambio, revertirlo resulta muy difícil.

La belleza de los campos de lupinos en Islandia esconde un problema ambiental

La floración del lupino ha generado una percepción ambigua entre la población. Para algunos sectores, los extensos campos violetas se han convertido en una seña visual del paisaje islandés actual. Sin embargo, los científicos subrayan que esta imagen idílica oculta una homogeneización del territorio que empobrece la biodiversidad.

Este debate enfrenta a quienes defienden su valor estético y a quienes alertan de que normalizar su presencia supone aceptar la pérdida gradual de especies nativas.

El debate abierto sobre cómo frenar una expansión que avanza más rápido de lo previsto

La erradicación total del lupino no parece viable a corto plazo. Los especialistas reconocen que eliminarlo por completo podría generar nuevos impactos ambientales. Aún así, existe consenso en la necesidad de frenar su avance antes de que alcance zonas aún intactas.

Entre las soluciones planteadas se encuentran el control selectivo, la restauración de áreas con flora autóctona y una revisión crítica de las políticas pasadas de introducción de especies foráneas. Los botánicos insisten en que la velocidad de expansión actual obliga a actuar con mayor urgencia de la prevista inicialmente.

De no hacerlo, Islandia podría enfrentarse a una transformación irreversible de su paisaje natural en pocas décadas.

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