Alerta urgente por un peligroso brote que afecta a los gatos: muy contagioso y mortal


En los últimos días, el Refugio de Animales de Cambados ha informado sobre un preocupante brote de panleucopenia felina, una enfermedad vírica muy contagiosa y con un alto índice de mortalidad, especialmente en gatos jóvenes o con el sistema inmunológico debilitado.
Los veterinarios han lanzado una advertencia a los dueños de gatos para que extremen las precauciones y tomen medidas de prevención para evitar la propagación del virus. La clave para frenar el avance de la enfermedad está en la vacunación y en minimizar la exposición de los gatos domésticos a animales sin historial sanitario.
Brote de panleucopenia en gatos
La panleucopenia felina es una enfermedad provocada por un parvovirus que afecta principalmente a gatos. Su nivel de contagio es extremadamente alto y, en muchos casos, resulta fatal si no se detecta a tiempo. Este virus se propaga a través de secreciones corporales como orina, heces y saliva, pero lo más preocupante es su gran resistencia en el ambiente. Puede permanecer activo en superficies contaminadas durante meses e incluso años, lo que hace que la prevención sea crucial para evitar su propagación.
Uno de los mayores desafíos en el control de esta enfermedad es la existencia de colonias de gatos sin hogar. En Cambados, donde se ha emitido la alerta, hay una gran comunidad de gatos callejeros quevoluntarios y veterinarios se encargan de vigilar. Sin embargo, debido a la alta tasa de contagio y la dificultad de acceso a tratamientos, estos animales son los más expuestos y, por lo tanto, los más afectados por la enfermedad.
Síntomas
Detectar la panleucopenia felina en sus primeras etapas es fundamental para aumentar las probabilidades de supervivencia del animal. Uno de los primeros signos que pueden alertar sobre la infección es un cambio en el comportamiento del gato. La apatía y la debilidad aparecen rápidamente, haciendo que el felino pase más tiempo acostado, con poca o nula respuesta a estímulos externos.
Otro síntoma importante es la fiebre alta, que se puede desarrollar de manera repentina. El cuerpo del gato trata de combatir el virus, pero si la fiebre se mantiene durante mucho tiempo sin tratamiento, puede debilitar aún más al animal. Este aumento de temperatura suele ir acompañado de temblores, respiración acelerada y malestar general, señales de que el organismo está luchando contra la infección.
A medida que la enfermedad avanza, aparecen problemas digestivos graves. Los vómitos y la diarrea son síntomas preocupantes, ya que pueden provocar una deshidratación acelerada, poniendo en riesgo la vida del gato en poco tiempo. La pérdida de líquidos y electrolitos no solo afecta su bienestar inmediato, sino que también compromete el funcionamiento de sus órganos. Además, en esta etapa, muchos felinos dejan de comer, lo que agrava aún más su estado de salud.
La combinación de estos síntomas lleva a una deshidratación severa, que puede resultar fatal si no se actúa con rapidez. Un gato gravemente deshidratado puede presentar encías secas, piel sin elasticidad y ojos hundidos. Por ello, ante la sospecha de panleucopenia, es crucial acudir al veterinario de inmediato para recibir un diagnóstico y aplicar un tratamiento de soporte que ayude al animal a superar la infección.
Riesgo de contagio sin contacto directo
Uno de los mayores riesgos de la panleucopenia felina es su capacidad de propagación sin necesidad de contacto directo entre gatos. Este virus es muy resistente y puede sobrevivir en el entorno durante largos periodos, lo que facilita su transmisión a través de diversos medios. Los objetos de uso cotidiano como camas, comederos, bebederos y juguetes pueden convertirse en focos de contagio si han estado en contacto con un gato infectado.
Además, las superficies y suelos por donde haya pasado un gato enfermo pueden quedar contaminados, lo que hace que el riesgo de contagio sea aún mayor en espacios donde conviven varios animales, como refugios o colonias callejeras. A esto se suma la posibilidad de que los humanos transporten el virus sin darse cuenta. La ropa y el calzado pueden actuar como vehículos de transmisión.
Cómo actuar
Cuando los gatos presentan síntomas compatibles con el brote de panleucopenia, lo más importante es actuar con rapidez y contactar a un veterinario. Sólo un profesional podrá realizar las pruebas necesarias y confirmar el diagnóstico. Dado que esta enfermedad avanza rápidamente, un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia en la supervivencia del animal. El veterinario podrá indicar las pruebas adecuadas y determinar el tratamiento más adecuado según el estado del gato.
Es fundamental aislar al gato enfermo para evitar que el virus se propague a otros felinos. Se recomienda mantenerlo en una zona separada, preferiblemente en una habitación con poca o ninguna interacción con otros animales. Además, es crucial desinfectar el entorno de manera exhaustiva, utilizando productos específicos para eliminar el virus de superficies, objetos y ropa que puedan haber estado en contacto con el gato infectado.