MONTAJE EN PRISIONES

Así descubrió la Guardia Civil cómo la subdirectora de la cárcel de Villena se mandó amenazas a sí misma

OKDIARIO ha tenido acceso a la pericial técnica que explica por qué los mensajes amenazantes los preparó la funcionaria de prisiones arropada por Marlaska

Alegó que se habían robado el móvil y presentó unos pantallazos en los que podía leerse “Número del oculto”, primer error detectado por los investigadores

Una juez imputa al director de la cárcel de Villena y a la subdirectora protegida por Marlaska

Unas lesiones “antiguas” y las cámaras de vigilancia acorralan a la funcionaria de la cárcel de Villena

Cárcel de Villena
El análisis de los pantallazos del móvil de la denunciante desmontaron su versión de que estaba siendo amenazada.

Todavía nadie ha alcanzado a entender por qué la subdirectora de Villena falsamente agredida y amenazada actuó como actuó el pasado verano, cuando puso en la picota a varios de sus propios compañeros, al relacionarlos con conductas mafiosas dirigidas a coaccionarla para que no declarará sobre la reducción de un preso por la fuerza en la cárcel. Carolina diseño un plan para colocarse como falsa víctima en un caso que puso patas arriba la actualidad penitenciaria en la que los funcionarios salieron muy mal parados informativamente. OKDIARIO ha tenido acceso a la documentación que demuestra que lo de Carolina no fue un arrebato irreflexivo, sino fruto de una estrategia que incluyó la preparación de pruebas falsas.

Además de las lesiones que Carolina tenía en la cara y que ella atribuía a un asalto en la puerta de su casa ese mismo día, los investigadores contaban con una imagen muy reveladora: el pantallazo de las amenazas que la mujer aseguró haber recibido días antes de haber sido atacada por desconocidos que pretendían que no declarara sobre la reducción forzosa de sus compañeros a un preso. A simple vista, los agentes vieron una amenaza contra Carolina en la que había términos muy gruesos como “no tendremos miramientos contigo, si tenemos que llevarte por delante lo haremos, te vamos a joder la vida por perra”.

Cárcel de Villena
Este es el informe en el que la Guardia Civil disecciona los fallos detectados en las amenazas contra la funcionaria investigada.

Sin embargo, el 29 de septiembre, sólo tres semanas después de que Carolina, la subdirectora, denunciara estos hechos, un guardia civil redactó un demoledor informe que obra en poder de OKDIARIO para diseccionar la foto de las amenazas, que en sí misma escondía las claves para desmontar la versión de la denunciante. Para empezar, los investigadores se fijaron en el remitente del mensaje que literalmente aparece como “número del oculto”, algo incomprensible para un usuario de servicios de mensajería instantánea, y así lo explica el informe al que ha tenido acceso este periódico: “Cuando se recibe un mensaje a través de la aplicación Whatssap de un número que no se tiene grabado en la agenda previamente, el contacto aparece con los dígitos que componen el número de teléfono”. Si en el teléfono de Carolina aparecía “número del oculto” es que ella lo había guardado así previamente en su agenda.

Datos incriminatorios

El siguiente dato en el que se detuvo el agente fue en la fecha que aparece justo al inicio de la conversación de whatsaap: 1 de julio de 2019. Esa es la fecha en la que ambas líneas telefónicas, la de origen y la de destino, empiezan a interactuar. Si Carolina recibió las amenazas en agosto de 2021, ¿cómo es posible que sus primeras conversaciones con ese ‘desconocido’ dataran de dos años antes?

Con estos datos los investigadores pudieron construir la tesis que acabaron demostrando: que ambos teléfonos, el que envió y el que recibió las amenazas, eran de Carolina y que estaba juntos cuando interactuaron, ya que ambos usaron la misma antena repetidora de cobertura de Benidorm, la que estaba más cerca de la casa de Carolina. Además, comprobaron otro dato altamente incriminatorio.

Cárcel de Villena
Los investigadores cruzaron datos para confirmar los envíos y recepciones de las falsas amenazas.

La subdirectora de la cárcel de Villena aseguraba que le habían robado el teléfono después de haber recibido las amenazas y que por eso no podía aportar más que fotos de la pantalla que previamente había realizado. El caso es que una persona de ese centro penitenciario le escribió al móvil sustraído de Carolina y vio cómo sus mensajes quedaban marcados con el doble check que confirma su recepción. La sorpresa de esta persona fue mayúscula cuando ese doble check se volvió azul, señal de que el receptor ha abierto el mensaje. Carolina dio unas explicaciones muy vagas cuando esta persona le preguntó si había recuperado el teléfono presuntamente robado. Divagó sobre un presunto experto informático que había estado trasteando en su ordenador.

Los investigadores desmontaron por completo la mentira de Carolina, quien ya está oficialmente siendo investigada policialmente por delitos de denuncia falsa y simulación de delito. Ella se ha quitado de en medio y dedica su tiempo a su faceta privada de formación de opositores porque el Ministerio del Interior ha decidido destituirla de su cargo. De hecho, desde que saltó el escándalo de su falsa denuncia ha habido una más que curiosa cadena de destituciones y traslados que han ido desde el mismo director de la cárcel de Villena hasta el gabinete de comunicación de Instituciones Penitenciarias.

Y es que a nadie se le puede escapar el origen de toda esta enrevesada historia, la conveniente filtración de un vídeo tomado por las cámaras de seguridad de una cárcel y la oportuna aparición en unas graves amenazas del nombre de uno de los representantes de la asociación de trabajadores penitenciarios que más implacable se han mostrado con la dirección de las prisiones españolas, Tu Abandono Me Puede Matar. Si todo este quilombo en la cárcel de Villena ha surgido de la cabeza de Carolina o si ha contado con algún tipo de inspiración externa la Guardia Civil también lo averiguará.

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