ENTREVISTA A FRANCISCO POLEO | VICEPRESIDENTE DEL PERIÓDICO VENEZOLANO 'EL NUEVO PAÍS'

Francisco Poleo: «Venezuela está secuestrada, EEUU no puede permitirse que la controle Rusia e Irán»

Venezuela
Francisco Poleo, vicepresidente del periódico venezolano 'El Nuevo País'.

Francisco Poleo es el vicepresidente del periódico ‘El Nuevo País’ y de la revista ‘Zeta’, unos de los pocos medios libres que quedan en Venezuela. La represión a la oposición se ha redoblado en las últimas semanas tras el «autogolpe» que dio Nicolás Maduro. «Usurparon los poderes de la Asamblea Nacional porque necesitan refrendo parlamentario para pedir créditos», apunta como clave de los últimos acontecimientos. «Pero el régimen se tambalea ante la presión internacional y porque el chavismo original rechaza el control de Rusia, Irán y China… Estados Unidos ya nos ve como un problema de seguridad nacional».  

Pregunta.– ¿En qué situación se encuentra hoy Venezuela?

Respuesta.– Venezuela puede estar en la situación más complicada de su historia republicana. En este momento es un tema de Seguridad Nacional para para todo el continente americano. Porque no sólo está el tema del narcotráfico, con el vicepresidente acusado de narcotráfico, y el hombre fuerte del chavismo, Diosdado Cabello… Sino que la clave para la seguridad continental es el tema del terrorismo, como fue señalado al semana pasada por el jefe del comando Sur de EEUU [el almirante Kurt Tidd] en su exposición en el Senado.

P.– ¿E internamente?

R.– Internamente, Venezuela está convulsionada. Es un país que perdió toda la confianza en sus instituciones, no tiene comida, medicinas ni seguridad. No tiene porvenir. Algunos huyen, pero la grandísima mayoría se tiene que quedar ahí. Y es lo que ahora estamos viendo en las calles, donde hay una represión brutal contra manifestantes que simplemente quieren llegar a las instituciones para exigir que se les tome en cuenta. Parece mentira, pero en Venezuela simplemente no hay elecciones. Las elecciones regionales iban a ser en diciembre, y a estas alturas no están ni convocadas. Piden elecciones generales, porque el presidente perdió toda legitimidad ala dar un autogolpe de Estado al asumir las atribuciones de la Asamblea Nacional. Y además, es que el presidente tiene unos superpoderes por lo que puede someter a los civiles a tribunales militares, lo que le permite sortear la Fiscalía, que ya hemos visto que no le es 100% leal.

P.– Entonces, por ponerle un nombre, ¿cómo llamaría usted a este régimen de Nicolás Maduro? Porque formalmente es una democracia…

R.– En el papel. Lo es en el papel. Porque en la práctica es una dictadura reconocida como tal por la comunidad internacional. En Venezuela no hay democracia, porque una democracia no es sólo que lo diga tu Constitución. Es que hagas valer esa Constitución. Desde hace tiempo, hay una tiranía instalada. Ya lo era así con Hugo Chávez, pero él siempre se cuidó de que hubiera elecciones. De hecho se inventaba una elección para cualquier cosa. Que luego trampeaba, o ganaba con ventajismo, o la ganaba en buena lid. Pero se cuidaba de que las hubiera, precisamente para tener esa gran excusa: éste es el país con más elecciones del mundo. Ahora, se aplazaron sine die las regionales de diciembre, se bloqueó el referéndum revocatorio de la manera más vil, por el supuesto ‘hijo de Chávez’, que inventó esa figura. La gente ya comprendió que de esta dictadura sólo se sale con presión en la calle.

P.– ¿Se pueden separar las crisis de Venezuela: la humanitaria, la económica, la social, la institucional?

R.– No se pueden separar, porque todas tienen la misma raíz: un gobierno, una cúpula de no más de 20 personas que tienen secuestrado un país simplemente porque tienen miedo a que la comunidad internacional los atrape por todos los delitos que han cometido: de lesa humanidad, lavado de dinero, narcotráfico, terrorismo… La crisis sólo se soluciona con un cambio de gobierno, y eso no es que salga Maduro para que se quede [el vicepresidente] Tareck el Aissami. Sino que salga esa cúpula que tiene secuestrada Venezuela.

P.– ¿Y esas 20 personas cómo controla el país? La fiscal general paró el autogolpe, el defensor del pueblo criticó los bombardeos con gases lacrimógenos desde helicópteros del pasado lunes…

R.– Se habla mucho de la división de la oposición, pero a la hora de la verdad los vemos a todos unidos. Y se hablaba mucho de que esa cúpula gubernamental está unida, pero a la hora de la verdad fue la fiscal general la que paró el autogolpe de Estado. Precisamente, ahí se vio la desunión que hay dentro del chavismo entre los que se consideran el chavismo original, bando en el que se encuadra la fiscal, y los… los del madurismo, llamémosle así. Porque tomó un derrotero que no era el original. Chávez no era ningún santo, todo lo contrario, era un tirano. Pero al menos entendía que él era un producto de lo que llamamos en Venezuela ‘los 40 años de democracia’. Sus padres eran del Copei, uno de los partidos gobernantes en Venezuela. Estudió gracias a los beneficios sociales de la democracia. Simplemente, era el hijo descarriado, que luego se encontró a Fidel Castro en el camino y le sorbió el seso completamente. Lo de ahora es un proyecto internacional cuidadosamente planificado, el Foro de Sao Paulo. Y Maduro no es mas que un títere, un aventurero al que colocaron porque era el que más lealtad aseguraba al proyecto ideado por Fidel Castro, Lula da Silva, etcétera. Hay una división entre esos dos bandos que está causando que el régimen se vaya desmoronando poco a poco.

P.– Eso quiere decir que es la presión en las calles la que tiene la oportunidad…

R.– …Claro, por supuesto. Y hay una cosa importante. Fíjense que los que están reprimiendo son la Policía y la Guardia Nacional Bolivariana. Pero las Fuerzas Armadas se niegan a reprimir al pueblo. No por ser héroes, sino porque ellos tampoco consiguen medicinas ni alimentos, también los matan en las calles, viven la crisis como cualquier otro. Por eso, el general Padrino López, jefe del Comando Estratégico de las FFAA, se negó a que el Gobierno se robara las elecciones del 6 de diciembre de 2015. Hubo casi un enfrentamiento físico entre Diosdado Cabello, Nicolás Maduro y Padrino López, y no porque el general sea un héroe, sino porque tenía un mensaje de los componentes de las Fuerzas Armadas diciendo que no iban a apoyar un fraude de esa magnitud. En eso de satanizar al Ejército hay que tener cuidado. También hay que entender que los que están en la calle [reprimiendo] son muchachos de no más de 20 años, mal entrenados, y no están preparados psicológicamente para eso. Los lanzan a la calle por 12 o 14 horas, sin alimentos, sin agua, bajo el sol, con unos trajes que parecen Robocop y no se pueden ni mover. Hay miles de testimonios de manifestantes que se encaran con los cuerpos de seguridad y ellos mismos les dicen: ‘Sigan, porque nosotros no podemos resistir tanto’.

P.–  El régimen se mantiene, pues, por el apoyo externo bolivariano… ¿Esos países resistirán la presión? ¿EEUU y España pueden hacer algo?

R.– Los dos países que más pueden hacer son Estados Unidos y España, por los intereses de ambos en Venezuela. Por la ascendencia que tienen ambos países sobre nuestra sociedad.

«Maduro tiene que pagar este mes 3.000 millones en bonos y no tiene dinero, por eso dio el autogolpe»

P.– ¿De qué manera?

R.– La presión internacional es clave. Si hay algo que los tiene contra las cuerdas es la aplicación de la Carta Democrática [de la Organización de Estados Americanos, OEA]. El Gobierno no puede aislarse de la OEA como hizo Cuba en su momento. Porque no tiene el sponsor que tuvo La Habana como fue la URSS en su momento y luego la propia Venezuela. Necesitan a la comunidad internacional para pedir dinero. Tienen que pagar en este mes 3.000 millones de dólares en bonos y no tienen. Ni el Estado ni PDVSA [la petrolera estatal]. Golpes como esos los afectan muchísimo. Las organizaciones internacionales les piden aprobación parlamentaria para darles un préstamo y por eso dieron el autogol de Estado hace dos semanas, para que el Tribunal Supremo asumiera las funciones del Parlamento y aprobara esos créditos. Pero ya vimos que la fiscal les aguó la fiesta.

P.– ¿Qué puede hacer España?

R.– Las empresas españolas están metidas en todas las ramas de la economía venezolana, pero no es sólo eso. Socialmente, nosotros sentimos a España muy nuestra y las cifras de hispanovenezolanos son enormes, en España hay al menos 300.000 personas.

P.– ¿Y Estados Unidos?

R.– Incluso durante el chavismo, nunca se rompieron los vínculos petroleros con EEUU, por mucho insulto que haya hacia Washington. Ahora, ¿quién es el protector de Venezuela en este momento? No es Cuba, que ya no tiene poder para eso y sólo es la correa regional del Foro de Sao Paulo, que es un foro internacional que nace de Rusia y es un proyecto donde han confluido intereses que son antagónicos para EEUU. Allí están representados los intereses rusos, los iraníes —la penetración iraní en Venezuela es absoluta—, y un poco los de China… cuyo dominio económico en Venezuela es absoluto. Estados Unidos no se puede permitir eso, como dijo el almirante Tidd la semana pasada. No puede permitirse que la región siga en manos de este proyecto internacional en el cual hay una grandísima lavandería de dinero, una penetración terrorista muy importante y un nivel de corrupción enorme. Hoy es Rusia el sponsor de Nicolás Maduro, la que intenta prestarle dinero en este momento a través de una alianza entre PDVSA y Rosneft.

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