Agreden en directo a una ‘streamer’ alemana cuando quería probar que las calles eran seguras en Nochevieja
Una popular streamer alemana, conocida como Kunshikitty —experta en videojuegos—, se planteó un reto en directo para compartir con sus seguidores: pasear por las calles de Colonia en Nochevieja para desmontar todos los mitos ultraderechistas sobre la supuesta inseguridad de las calles y demostrar, de una vez por todas, que una mujer podía caminar tranquila por la ciudad alemana en plena noche. Solo que vino a demostrar todo lo contrario, como suele ser el caso de estas “pruebas”.
Kunshikitty, que tiene casi 223.000 seguidores en la red social de vídeo Twitch, retransmitió en directo la entrada del nuevo año en directo pero, un cuarto de hora antes de media noche, fue víctima de varios incidentes.
According to reports, this German streamer tried to prove that it’s safe for women to party with migrants on New Year’s Eve on the streets of Cologne.
As expected, it didn’t go the way she expected. pic.twitter.com/f2AVA9mQ18
— Martin Sellner (@Martin_Sellner) January 1, 2026
Kunshikitty, vestida de rosa chillón, recibió el impacto de un objeto arrojado a corta distancia por un viandante anónimo, haciéndola gritar mientras se sujetaba la cabeza: «¡Ay, ay! ¡Algo me ha golpeado! ¡Algo me ha golpeado en la cabeza!». A este ataque le siguió otro pocos minutos después, mientras aún hablaba del anterior: otro proyectil impactando en la ingenua influencer, otro perpetrador desconocido. Ante la violencia gratuita recibida y el fracaso de su experimento, Kunshikitty transmitió en el directo su intención de interponer una denuncia, un final del vídeo, imagino, muy distinto al pretendido.
No aprenden. Y es que a la misma influencer, en la que la esperanza triunfa indudablemente sobre la experiencia, ya le había pasado anteriormente algo muy similar. Hace unos meses, durante la Oktoberfest o Fiesta de la Cerveza, un varón borracho la acosó verbal y físicamente.
El ataque a la ‘streamer’ alemana reaviva el traumático recuerdo de la Nochevieja de 2016 en Colonia, cuando más de un millar de hombres organizados en grupos de entre 20 y 30 integrantes rodearon y agredieron sexualmente a decenas de mujeres en la explanada frente a la estación de tren.
Aquella noche, que conmocionó a toda Alemania, dejó 172 denuncias, incluidas dos por violación, y más de un centenar por agresión sexual y robo. Las autoridades confirmaron entonces que los ataques habían sido premeditados y organizados de antemano, una «nueva forma de criminalidad organizada» según el ministro de Justicia alemán.
Los agresores utilizaron un modus operandi calculado: rodeaban a las víctimas, incluso a aquellas acompañadas por sus parejas, les arrojaban fuegos artificiales para generar caos y distracción, y aprovechaban la confusión para toquetearlas y robarles.
«Nos agarraron de los brazos, trataron de quitarnos la ropa para llegar entre nuestras piernas y llevarse todo lo que teníamos en los bolsillos», relató Michelle, una de las víctimas. Aquel episodio, que se repitió en menor escala en Hamburgo, Stuttgart y Düsseldorf, marcó un punto de inflexión en el debate alemán sobre seguridad ciudadana y dejó una herida abierta que episodios como el de esta ‘streamer’ vuelven a reabrir.