Belleza

Cómo hacer agua de lavanda

hacer agua de lavanda
Cómo hacer agua de lavanda paso a paso

El agua de lavanda tiene infinidad de propiedades de belleza y salud, de modo que podemos hacerla nosotros mismos en casa, de forma fácil.

Indicada como antirreumática, antiinflamatoria y relajante, el agua de lavanda se puede aplicar externamente en el baño o también usarla para perfumar la ropa. Hacerla en casa es muy fácil de modo que sigue la guía de pasos a continuación, en la que os explicamos cómo hacer agua de lavanda.

Cuando hablamos de lavanda, nos referimos a un arbusto de hoja perenne, nativo del sur de Europa, con flores pequeñas, con pétalos que son de color violeta. Se distingue por su agradable olor, una delicada fragancia que inmediatamente da una sensación de frescura. Es por esto que a menudo se usa en armarios o como un producto de belleza para el cuerpo. La esencia y el agua extraída de la lavanda , de hecho, tiene un poder equilibrante, calmante, y suavizante. Así que veamos cómo hacer nuestra propia agua de lavanda.

Pasos para hacer agua de lavanda

  1. Para poder hacer agua de lavanda y que esta tenga todo el aroma que suele tener la que se comercializa, tenemos que partir evidentemente, de la recolección de un ramo de flores frescas de lavanda . La cantidad puede variar según tus necesidades, pero ten en cuenta que para obtener 25 ml de agua de lavanda, debes tener un kilogramo de flores.
  2. Una vez que se hayan cortado las ramitas, quita las flores y colócalas a macerar en una bandeja, junto con unas gotas de aceite vegetal. Los tipos sugeridos son el aceite de jojoba, con muchas virtudes , olivo, almendra o soja o también cómo no, puedes usar aceite esencial de lavanda que aportará mucho más aroma. La cantidad puede ser de 1 a 4 gotas en función del aceite que uses. Bastará con esperar una hora para continuar.
  3. Después del tiempo indicado, puede verter todo en una pequeña bolsa de tul (como las que se usan para perfumar los armarios). Ata los extremos y la colocas en una cacerola llena de agua destilada. Espera hasta que alcance la temperatura de ebullición. Luego apaga y vuelve a hervir, luego inserta la bolsa en un embudo para extraer la esencia.
  4. Coloca la bolsa en el embudo y este último dentro de un tazón pequeño. Ayudándote con una cuchara de madera o simplemente usando un mortero, golpea el contenido hasta que veas que ya no sale nada.
  5. Para asegurarte de haber obtenido toda el agua de la lavanda, agrega 5 gotas de aceite de jojoba. Si el color que sale es amarillento entonces habrás terminado. De lo contrario tendrás que seguir aplastando.

Por su agradable fragancia, esta preparación es excelente como aroma de habitación, para ser vertida también en la ropa y cómo no, para usar en la ropa de cama. Vierte unas cuantas gotas en la almohada por la noche y comprobarás como duermes mucho mejor.

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