Patricio Aylwin: la vida del primer presidente de la transición chilena
Patricio Aylwin: conoce la vida y carrera del primer presidente de la transición chilena hacia la democracia.
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Patricio Aylwin Azócar fue el primer presidente democrático tras la dictadura de Augusto Pinochet. Su liderazgo durante la transición a la democracia marcó un hito en la reconciliación nacional y la reconstrucción del país.
Infancia y formación de Patricio Aylwin
Patricio Aylwin nació el 26 de noviembre de 1918 en Viña del Mar, Chile, en una familia de clase media alta. Fue el mayor de cinco hermanos y desde joven mostró un carácter reflexivo y una inclinación hacia el estudio.
Se formó en el Instituto Nacional de Santiago, uno de los colegios más prestigiosos del país. En 1936 ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, graduándose como abogado en 1943. Durante su etapa universitaria se implicó en movimientos estudiantiles católicos.
En 1945 se casó con Leonor Oyarzún, con quien tuvo cinco hijos. Su vida familiar y su fe católica fueron sus pilares fundamentales. Aylwin fue profesor de derecho administrativo en la Universidad de Chile y trabajó como abogado.
Aylwin fue senador en los años sesenta y setenta, y su nombre comenzó a sonar fuerte dentro de la política nacional. Aunque en su momento fue crítico del gobierno de Salvador Allende, con el tiempo reconoció que la vía militar no podía justificarse. Durante la dictadura de Augusto Pinochet, se transformó en uno de los opositores más activos, trabajando desde el terreno institucional y buscando siempre el camino del diálogo, incluso cuando parecía imposible.
Carrera política antes de la presidencia
Aylwin ingresó a la política en la década de 1940, uniéndose a la Falange Nacional, un movimiento de inspiración cristiana que buscaba una alternativa al liberalismo y al marxismo. En 1957, la Falange se fusionó con otros grupos para formar el Partido Demócrata Cristiano (PDC), del cual Aylwin fue un miembro fundador.
Durante los años 60, Aylwin fue senador por la Región de O’Higgins. En los años previos a la dictadura de Pinochet, Aylwin fue un crítico del gobierno de Salvador Allende. Sin embargo, tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973 se opuso firmemente a la dictadura.
En los 80, lideró la creación de la Concertación de Partidos por la Democracia para restaurar la democracia. Jugó un importante papel en el plebiscito de 1988, que rechazó la continuidad de Pinochet. Esto allanó el camino hacia las elecciones democráticas de 1989.
Presidencia y transición a la democracia chilena
Patricio Aylwin asumió la presidencia de Chile el 11 de marzo de 1990, tras ganar las elecciones de 1989 con el 55.2% de los votos. Su mandato marcó el inicio de la transición democrática en un contexto complejo: Pinochet seguía siendo comandante en jefe del Ejército y la Constitución de 1980 le otorgaba a los militares un poder significativo.
Aylwin logró consolidar la democracia sin provocar inestabilidad. Su lema, “crecer con equidad”, reflejaba su compromiso con la reconciliación nacional y el desarrollo. Adoptó un enfoque de “justicia en la medida de lo posible” para abordar las violaciones a los derechos humanos.
Políticas y reformas más relevantes durante su gobierno
El gobierno de Aylwin implementó reformas clave para reconstruir el país. En 1990, creó la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, encabezada por Raúl Rettig, para investigar las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
El informe, publicado en 1991, documentó 3.200 casos de asesinatos y desapariciones, pero los juicios fueron limitados por la Ley de Amnistía de 1978.
Aylwin mantuvo las políticas de libre mercado de la dictadura, pero las complementó con medidas sociales. Redujo la pobreza del 38,6% al 27,6% mediante programas sociales. La economía creció a un promedio del 7% anual, consolidando a Chile como un modelo de estabilidad.
También fortaleció la redistribución de tierras iniciada en los 60 y promovió programas de vivienda para sectores vulnerables. Así mismo, reintegró a Chile en la comunidad global.
Un gobierno difícil
Su mandato no fue fácil. Había que devolverle la confianza a un país golpeado por la división, la censura y el miedo. Aylwin optó por una fórmula que él mismo describió como “justicia en la medida de lo posible”: avanzar en verdad y reparación para las víctimas de la dictadura, sin romper por completo con unas Fuerzas Armadas que aún tenían mucho poder. En ese contexto nació la Comisión Rettig, cuyo informe marcó un antes y un después en la memoria nacional.
En paralelo, su gobierno impulsó políticas sociales y económicas que ayudaron a reducir la pobreza y a sentar las bases de un crecimiento sostenido. Dejó el cargo en 1994 con una alta aprobación y la imagen de un hombre conciliador, prudente y profundamente democrático.
Reconocimientos y últimos años de su vida
Tras dejar la presidencia en 1994, Aylwin siguió siendo una figura respetada. Recibió numerosos reconocimientos internacionales por su contribución a la democracia.
En sus últimos años, Aylwin se dedicó a escribir, reflexionar y participar en debates públicos. Permaneció activo en la Fundación Patricio Aylwin, creada para promover la democracia y los derechos humanos.
Su salud se deterioró con la edad y falleció el 19 de abril de 2016 en Santiago, a los 97 años. Su funeral fue un evento nacional, con tributos de líderes políticos y ciudadanos.
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