Laocoonte y sus hijos: historia y análisis de la escultura clásica
Laocoonte y sus hijos: historia, descubrimiento y relevancia de esta obra maestra de la escultura clásica.
Escultura neoclásica, características
Las esculturas clásicas estaban pintadas de colores vivos
¿Cómo influyó la Grecia clásica en la cultura moderna?

Si nos viene a la cabeza la escultura y el arte de las antiguas Grecia y Roma, podemos imaginar estatuas serenas, serias, incluso con una pose elegante. Pero hay una obra que se sale de esta serenidad, y es la de Laocoonte y sus hijos. Es el dramatismo en estado puro. Si te resulta atractivo el tema, puedes visitar los Museos Vaticanos de Roma, y la contemplarás.
Es muy curiosa la forma en que la escultura transmite dolor, fuerza y desesperación. Aunque fue creada hace más de dos mil años, cuando la ves parece que todo está ocurriendo en ese mismo momento. Por eso sigue impresionando tanto a las personas que la contemplan hoy en día.
La base mitológica
La escena de la escultura viene con claridad de la mitología de la antigua Grecia, más en concreto de leyendas y mitos de la archiconocida como Guerra de Troya. Una guerra que genera muchas discrepancias entre quien piensa que realmente ocurrió, y otros expertos que creen que se mueve más en el terreno de la leyenda y el mito. El contexto es el de uno de los caballos de madera más famosos de la historia de la humanidad, el caballo de Troya.
La Guerra de Troya es uno de los episodios más famosos de la antigüedad, conocido principalmente por los poemas épicos Ilíada y Odisea, atribuidos al poeta griego Homero. Durante siglos se pensó que era solo una leyenda, pero hoy los historiadores creen que podría basarse en un conflicto real, aunque muy diferente al relato mitológico.
La guerra entre troyanos y griegos
¿Recuerdas el origen del mito de Troya? El guapo príncipe Paris de Troya sedujo (hay quien dice que directamente la secuestró) a la bellísima Helena, que a su vez era esposa del rey espartano Menelao. El consejo de mandatarios militares griegos decidieron asediar Troya como venganza. Allí participaron héroes mitológicos como Aquiles, así como dioses y diferentes figuras de la mitología de la época.
Según la Eneida, escrita por el poeta romano Virgilio, los griegos deciden hacer creer que han desistido de seguir asediando Troya, pero dejando como símbolo de su victoria un enorme caballo de madera en la puerta de las murallas troyanas. El truco era que en el interior del caballo iban escondidos importantes guerreros de los ejércitos griegos.
Aunque a muchos troyanos les pareció que esta ofrenda griega no llevaba peligro, el sacerdote Laocoonte no estaba entre ellos, pensando que podía ser una trampa. Es conocida su frase: “Temo a los griegos incluso cuando traen regalos”.
El origen de la historia de la escultura
Estamos en plena guerra de Troya, con caballo de madera incluido. Laocoonte se dio cuenta de que algo tenía truco en el famoso caballo, e intentó avisar de ello a los troyanos. Pero los dioses no estaban de acuerdo con esa especie de «chivatazo».
Por eso enviaron dos enormes serpientes marinas desde el mar. Las serpientes atacaron a Laocoonte ya sus dos hijos mientras estaban cerca de la costa. Las criaturas se enroscaron alrededor de sus cuerpos y terminaron matándolos. Los troyanos interpretaron aquel terrible suceso como un castigo divino por haber dudado del caballo.
Así que finalmente decidieron introducirlo dentro de la ciudad… sin saber que dentro estaban escondidos soldados griegos. Esa decisión acabaría provocando la caída de Troya.
Quién creó la escultura
Durante mucho tiempo no se supo exactamente quién había hecho esta obra. El papá envió a varios expertos para examinar la escultura. Entre ellos estaba nada menos que Miguel Ángel, uno de los artistas más importantes de la historia. Cuando Miguel Ángel vio la obra quedó impresionado.
Algunos detalles
Nos llama la atención cuando miramos la posición que tiene el cuerpo de Laocconte, girado con tensión en los músculos y la cabeza inclinada.
La expresión es muy intensa, pero también mantiene cierta dignidad. Sus hijos también muestran desesperación. Uno de ellos parece todavía tener alguna posibilidad de escapar, mientras que el otro parece estar ya casi derrotado. Las serpientes no solo son parte de la historia. También ayuda a crear movimiento visual en la escultura, guiando la mirada del espectador por toda la escena.
La obra está hecha completamente en mármol y representa tres figuras humanas y dos serpientes. Laocoonte ocupa la posición central y es la figura más grande. Sus hijos aparecen en ambos lados. Las serpientes rodean los cuerpos de los tres personajes, creando una sensación de movimiento que recorre toda la escultura. El cuerpo de Laocoonte está girado de forma muy dramática.
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