Estupor en la arqueología española: hallan en Córdoba un hueso de 1800 años y puede ser de un elefante de Aníbal
Hoy en día, la presencia de elefantes en guerras y enfrentamientos no tiene cabida. Sin embargo, en un tiempo sin aviones, sin tanques y con medios militares muy limitados, estos animales se convirtieron en un recurso clave. Aníbal los utilizó con frecuencia como arma de choque para imponerse en el campo de batalla, especialmente a finales del siglo III antes de Cristo.
La presencia de estos grandes mamíferos en Hispania siempre se había conocido a través de textos y relatos antiguos, pero ahora un hueso hallado en Córdoba aporta una prueba material que refuerza esa idea y devuelve a España un papel central en aquella guerra.
Encuentran un hueso de 1800 años y puede ser de un elefante de Aníbal
Según el estudio publicado en Journal of Archaeological Science: Reports, el hallazgo se produjo en el yacimiento de la Colina de los Quemados, en Córdoba, durante una excavación preventiva previa a la ampliación del Hospital Provincial. El trabajo, liderado por Rafael M. Martínez Sánchez, documenta la aparición de un hueso carpiano cúbico, procedente de la pata delantera derecha de un elefante.
El estudio indica que el resto apareció bajo el derrumbe de un muro, en un estrato asociado a un episodio violento de finales de la Edad del Hierro. En ese mismo nivel surgieron 12 proyectiles de piedra usados por artillería de torsión, puntas de flecha pesadas y una moneda cartaginesa acuñada entre los años 237 y 206 a. C.
La datación por radiocarbono, realizada sobre la fracción mineral del hueso, sitúa el resto entre los siglos IV y III a. C., una cronología compatible con la Segunda Guerra Púnica. Asistimos, por tanto, a un escenario militar ligado a la expansión cartaginesa en el valle del Guadalquivir.
El estudio descarta que se trate de un objeto ornamental o comercial, pues ese tipo de hueso carecía de valor simbólico y de utilidad fuera de una logística bélica.
Por otro lado, los investigadores subrayan un detalle decisivo. Transportar restos óseos de elefante no tenía sentido en la Antigüedad. Mover animales vivos sí encaja con un ejército organizado y en campaña. Esa diferencia convierte el hallazgo en una evidencia rara y muy sólida.
Así era el elefante que combatió en Hispania
Aunque el hueso no conserva colágeno suficiente para análisis genéticos, el equipo comparó su morfología con ejemplares modernos de Elephas maximus y con restos de mamuts esteparios. Las dimensiones superan las habituales en hembras asiáticas, lo que apunta, con cautela, a un elefante africano.
El estudio sugiere que pudo tratarse de Loxodonta pharaoensis, una subespecie hoy extinta y habitual en los ejércitos cartagineses. La identificación no resulta definitiva, pero el tamaño y la forma refuerzan esa posibilidad. En cualquier caso, se trata de una reliquia excepcional para un periodo clave de la historia mediterránea.
Según el estudio, este elefante no cumplía funciones de carga, sino que formaba parte de una estrategia militar en la que estos animales actuaban como fuerza de choque, apoyo psicológico y herramienta de asedio.
Cómo era Aníbal y su forma de hacer la guerra
La figura de Aníbal Barca siempre estuvo ligada al uso de elefantes como arma táctica. Las fuentes clásicas describen su empleo para romper líneas, desordenar a la caballería enemiga y reforzar el impacto visual del ejército cartaginés. El estudio recuerda que Hispania funcionó como base logística antes del avance hacia Italia.
Los elefantes servían como tanques antiguos. Avanzaban al frente, abrían brechas y sostenían ataques prolongados. También implicaban ciertos riesgos, pues un animal herido podía volverse incontrolable, motivo por el que los conductores llevaban herramientas para sacrificarlo si perdía el control.