Los arqueólogos se frotan las manos: las pesas de plomo encontradas en un yacimiento cordobés revelan múltiples detalles sobre la pesca fluvial en el Imperio romano
Hoy en día la pesca se practica con cañas de fibra de carbono y sonares que localizan bancos de peces bajo el agua. Hace más de 2.000 años, en la antigua Mellaria, se lanzaba una red circular tejida a mano y lastrada con pesas de plomo, mucho más rudimentaria pero igual de eficaz. Así pescaban los habitantes de esta ciudad romana, situada en el actual municipio de Fuente Obejuna, en Córdoba.
La Universidad de Córdoba ha estudiado 17 pesas de plomo halladas en el yacimiento, dentro del proyecto Ager Mellariensis. El equipo, liderado por Antonio Monterroso, confirma que la pesca fluvial funcionó como una actividad económica secundaria pero esencial para la subsistencia diaria del Conventus Cordubensis, la región administrativa romana que incluía Córdoba.
Así eran las pesas de plomo halladas en Mellaria
Los investigadores identificaron 17 lastres laminares de forma rectangular, con un peso aproximado de 20 gramos cada uno. Miriam González y José Luis Domínguez, de la Unidad Patricia de la Universidad de Córdoba, trabajaron junto a Daniel Cosano y José Rafael Ruiz, del Instituto Químico para la Energía y el Medio Ambiente, en el análisis arqueoquímico de las piezas.
Las láminas se doblaban sobre sí mismas de forma simétrica para abrazar y sujetar los hilos inferiores de la red. Su peso ligero descarta el uso en grandes redes de mar y confirma que se empleaban en atarrayas o redes de mano individuales, adecuadas para arroyos y cursos de agua de poca profundidad como los que rodeaban Mellaria.
El análisis reveló también el buen estado de conservación de las pesas después de casi dos mil años enterradas. El entorno químico del yacimiento resultó poco agresivo, lo que generó una capa de corrosión fina y controlada que protegió el metal original, compuesto por plomo con trazas de azufre, hierro, calcio y silicio.
El material procedía de las minas locales de Sierra Morena, la misma región que convirtió a Mellaria en un centro minero destacado durante el siglo II antes de Cristo.
Cómo funcionaban las redes de atarraya en la época romana
Los romanos llamaban a esta red iaculum, o amphiblestron en griego, y su diseño era circular o cónico, tejido a mano con fibras vegetales como el lino o el cáñamo. En el borde inferior, la relinga de botes, se enganchaban en simetría las pesas de plomo encontradas en Mellaria. Del centro superior del cono nacía una cuerda larga que el pescador ataba a su muñeca.
El lanzamiento requería coordinación. El pescador se colocaba en la orilla o sobre una barca pequeña en aguas de poco calado, enrollaba parte de la red y la lanzaba con un giro del torso y los brazos, buscando que se abriera en el aire formando un círculo perfecto antes de tocar el agua. El peso de las pesas hacía que los bordes se hundieran rápido hacia el fondo, atrapando en su interior a los bancos de peces pequeños y medianos.
Una vez que los plomos tocaban el lecho del río, el pescador tiraba de la cuerda central. Los bordes de la red se contraían hacia el centro, cerrando la trampa sin dar escapatoria a las capturas, que después se arrastraban hasta la orilla.
Qué especies se pescaban en los ríos de Mellaria
El análisis de la ictiofauna local, combinado con el estudio de las redes, permitió a los investigadores proponer las especies que se capturaban en los cursos de agua próximos a la ciudad: bogas de río, barbos, pardillas, colmillejas, cachos, jarabugos y calandinos. Todas ellas habitaban en los seis arroyos y en el río Guadiato que discurrían por las inmediaciones de Mellaria.
La tecnología LiDAR permitió además identificar antiguos paleocauces, corrientes de agua hoy inactivas, y zonas potenciales de pesca que coinciden con las recomendaciones de fuentes clásicas sobre salubridad y calidad del agua. Los investigadores del proyecto explican que estos resultados amplían el conocimiento sobre las pesas de red en contextos de interior y confirman el valor de la pesca como actividad esencial en la configuración funcional de Mellaria.