Literatura

María de Zayas: la escritora feminista del Siglo de Oro cuyos relatos eróticos escandalizaron a la censura de la época

Entre los escritores y escritoras más polémicos de la literatura española encontramos las obras de María de Zayas. Aquí te contamos más.

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María de Zayas
María de Zayas_ la escritora feminista.
Francisco María
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Hablar de María de Zayas y Sotomayor es adentrarse en un territorio incómodo para los manuales tradicionales de literatura. En pleno siglo XVII, mientras los corrales de comedias aplaudían los enredos de capa y espada y los sermones dominicales recordaban a las mujeres el valor del silencio y la sumisión, una madrileña decidió que el papel aguardaría algo muy distinto. No escribía para cumplir con el decoro poético de la época ni para buscar la complacencia de los censores eclesiásticos. Sus páginas incomodaban porque ponían el foco donde más dolía: en la violencia soterrada de los hogares burgueses, en el matrimonio entendido como una celda legal y en el derecho incuestionable del deseo femenino.

El origen de la escritora

Nacida en Madrid en 1590 dentro de una familia de hidalguía militar, su biografía conserva todavía numerosos puntos oscuros. Se sabe que vivió en Zaragoza y Barcelona, ciudades que dejaron una huella profunda en el tono cosmopolita y desinhibido de sus relatos. Pero su verdadero mapa geográfico fue el papel.Libros

Con la publicación de las Novelas amorosas y ejemplares en 1637, y más tarde con la segunda parte conocida como los Desengaños amorosos en 1647, sacudió el panorama de las letras hispánicas. Aquellos volúmenes no tardaron en convertirse en auténticos éxitos de ventas, leídos a escondidas por damas en los estrados y releídos con suspicacia por los censores del Santo Oficio.

La temática de las obras

La estructura de sus obras bebe directamente de la tradición de Boccaccio, pero con una vuelta de tuerca radical. En los Desengaños, un grupo de amigos se reúne en Madrid para cuidar a una joven enferma llamada Lisi durante las carnestolendas. Para pasar las noches y distraer el dolor, deciden contar historias. Sin embargo, el ambiente festivo se disuelve enseguida. Los relatos no hablan de amor cortés ni de idilios pastoriles. Son crónicas descarnadas de engaños, malos tratos, crímenes de honor y mujeres arrastradas a la locura o al convento por la tiranía masculina.

Lo fascinante de Zayas no es solo su valentía temática, sino la lucidez con la que diagnosticaba las estructuras de poder de su tiempo. Sostenía sin ambages que la supuesta inferioridad intelectual de las mujeres no era un defecto de nacimiento, sino el resultado deliberado de una educación negada.

Si a las niñas se les prohibía el acceso a los estudios y los libros, resultaba muy sencillo demostrar después su incapacidad para gobernar la república o escribir un soneto. Esta intuición, formulada con una prosa afilada y directa, anticipa en varios siglos los debates contemporáneos sobre el género y la opresión estructural.

El papel de la censura

Los censores del siglo XVII olfatearon el peligro con rapidez. No se trataba únicamente de que sus tramas incluyeran pasajes de una sensualidad turbadora o escenas de alcoba narradas sin los velos de la metáfora petrarquista; el verdadero escándalo residía en la subversión moral.

Sus protagonistas femeninas no aceptaban el papel de víctimas pasivas. Cuando sufrían una traición, muchas veces respondían con astucia, se defendían con las armas o buscaban una justicia propia que los tribunales reales les negaban sistemáticamente. La Inquisición terminó por prohibir la reedición de sus obras en el siglo XVIII, condenando su nombre a un silencio de plomo del que tardaría siglos en despertar.

Una técnica de escritura innovadora

Al leer hoy sus textos, sorprende la modernidad del ritmo y la sequedad de las descripciones. Zayas huía del preciosismo barroco cuando la situación exigía realismo puro. Un apuñalamiento en una callejón oscuro o la lenta agonía psicológica de una esposa encerrada se narran con una precisión quirúrgica, casi periodística.

No buscaba el efectismo fácil, sino sacudir la conciencia de sus lectoras, sacarlas de la modorra y advertirles de que el matrimonio, tal como estaba concebido en el Siglo de Oro, era con frecuencia una trampa mortal disfrazada de sacramento."De estos polvos, estos lodos"

Conviene desmarcarse de la tentación de convertirla en una heroína moderna fuera de su tiempo. María de Zayas era una mujer de su época, profundamente católica y monárquica, que utilizaba las herramientas de la Contrarreforma para colar su reivindicación. Creía en el honor, pero exigía que este se aplicara también a los hombres. Reclamaba el derecho al saber, pero sin renunciar a los códigos estéticos del barroco. Esa mezcla de contradicción y lucidez es lo que la hace tan cercana y tridimensional.

Legado

Su rastro se desvanece de manera misteriosa hacia mediados de siglo. No hay actas de defunción claras ni testamentos que certifiquen sus últimos años, como si la autora hubiera decidido desaparecer tras dejar escrito su testamento literario. Dejó tras de sí un legado incómodo que obligó a replantearse los límites de la creación artística en un mundo cerrado a cal y canto.

Hoy, releer sus páginas en pleno siglo XXI permite comprender que la libertad de expresión y el derecho a narrar la propia experiencia no son conquistas recientes, sino el fruto de una larga cadena de desobediencias. María de Zayas fue una de las primeras eslabones de esa cadena.

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