Toda la vida fue comida de subsistencia en Castilla y León: hoy es un manjar gastronómico con IGP con una piel que apenas se nota
En Castilla y León tienen platos desconocidos que merece la pena probar, pero a veces el mejor manjar es una legumbre concreta. Esto es lo que ocurre en Salamanca con las lentejas.
En concreto, la lenteja de La Armuña, típica de la comarca salmantina que le da nombre, cuenta con la Indicación Geográfica Protegida (IGP) y sirve para casi cualquier plato, ya que destaca por una textura suave y casi sin piel.
Tener la piel tan fina hace que sea prácticamente imperceptible en la boca, por lo que es perfecta para las personas que no suelen disfrutar con las lentejas. Además, conserva la forma durante la cocción.
La lenteja de La Armuña, el manjar salmantina con la piel muy fina
La variedad que identifica a esta legumbre es la rubia de La Armuña. Tiene un color verde claro, y puede tener manchas más oscuras. Además, cuenta con un sabor muy característico. De hecho, su aspecto permite reconocerla antes de llevarla a la cazuela.
Sin embargo, a nivel gastronómico lo mejor de esta legumbre de Castilla y León aparece cuando empiezas a cocinarla. Todo gracias a una textura uniforme y suave, donde la piel no llega a desprenderse.
Gracias a ello, la lenteja mantiene su integridad y deja un caldo claro y sabroso. Por ejemplo, en un guiso estas características permiten apreciar tanto el grano como el líquido que lo acompaña, sin que todo termine convertido en una masa.
Y en un tiempo donde es tan importante cuidar la dieta, la calidad de la lenteja de La Armuña es un factor esencial. Si la incluyas en tus comidas, vas a tener un aporte extra de fibra, proteínas, hierro y calcio.
Cómo cocinar lentejas de La Armuña más allá de los guisos tradicionales
La cocina local suele estar repleta de platos de subsistencia que han ido ganando fama, pero las lentejas de La Armuña permiten cocinarse en todo tipo de platos.
Obviamente, donde más se usan es en las típicas lentejas con chorizo o verduras, pero hay más alternativas. Una opción es prepararla en ensalada templada con pimientos asados, cebolla morada y ventresca de atún. Un aliño con vinagre de Módena te puede completar la combinación.
También puede convertirse en una crema junto con verduras y aceite de oliva, rematada con jamón ibérico crujiente. En este caso, la preparación busca una textura triturada y cambia por completo la forma de presentar la legumbre.
Otra posibilidad más moderna es utilizarla como base de un hummus con ajo, tahini, limón y aceite de oliva, para acompañar tostadas o verduras crudas. Incluso admite propuestas con foie y una reducción de vino tinto de Ribera del Duero.
Cómo reconocer a la lenteja de La Armuña y disfrutar de la gastronomía de Castilla y León
Lo principal si quieres identificar un producto con IGP es mirar el envase. Por ley, las lentejas certificadas se comercializan envasadas y deben incorporar la identificación de la Indicación Geográfica Protegida Lenteja de La Armuña.
Otro elemento es la contraetiqueta numerada del Consejo Regulador, que acompaña al producto tras superar los controles correspondientes. Esta identificación permite comprobar la certificación más allá del nombre comercial que figure en el paquete.
Entre las categorías comerciales admitidas figuran Extra y Primera. Es fundamental que distingas esa clasificación de la marca del productor y del propio sello geográfico.