Este diminuto pueblo de Orense tiembla en Carnaval: tradición de sacar los trapos sucios delante de todos
El Testamento del Burro marca las celebraciones del Entroido en Laza
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Laza, pequeño pueblo de Orense, vuelve cada año a ponerse en el centro del mapa cuando llega el Entroido. No se trata de una fiesta reciente, sino que se trata de un rito que ha ido pasando de generación en generación y que sigue latiendo con una fuerza que sorprende a quien lo vive por primera vez. Pese a sus apenas 1.500 habitantes, este rincón de la comarca de Verín se transforma durante casi un mes en un escenario donde tradición, sátira y folclore conviven sin filtros.
Desde el pasado 23 de enero y hasta el 22 de febrero, Laza ha ido encadenando actos que mezclan música, máscaras ancestrales, rituales de invierno y costumbres que no se encuentran en ningún otro punto de Galicia. Las calles se llenan de los temidos peliqueiros, las comparsas de fulións hacen retumbar los chocos, y cada día se suceden escenas que parecen sacadas de otra época. Y en ese contexto tan propio, uno de los momentos más esperados es el Testamento do Burro, o Testamento del Burro donde las bromas, los reproches y los trapos sucios se exponen en público con la naturalidad con la que se vive el Carnaval en este pueblo de Orense. De este modo, todo culmina siempre con esa mezcla de humor y respeto por la memoria que mantiene viva la esencia del Entroido. No se trata sólo de ver desfiles o escuchar música; es una forma de entender el invierno, la comunidad y la vida en un pueblo que lleva siglos celebrando lo mismo, casi de la misma forma y con idéntica intensidad.
Este diminuto pueblo de Orense tiembla en Carnaval
El Entroido de Laza forma parte del triángulo carnavalesco gallego junto a los carnavales de Xinzo de Limia y Verín, aunque cada localidad tiene su propio carácter. En este pueblo de Orense, los protagonistas indiscutibles son os Peliqueiros, figuras cuya imagen se remonta a un origen todavía discutido: algunos estudios apuntan a ritos celtas vinculados a los druidas; otros, a la influencia romana, por la similitud de su indumentaria con la de soldados del Imperio.
Los peliqueiros no son simples máscaras: son personajes respetados, y nadie puede tocarlos mientras recorren las calles golpeando el aire con la zamarra. Pesan hasta 25 kilos y llevan en la espalda las chocas, cencerros que marcan el ritmo de la fiesta y ahuyentan, según la tradición, a los malos espíritus. Junto a ellos aparecen otros personajes esenciales como A Morena, O Maragato y los Fulións, comparsas de más de 30 personas que recorren el pueblo creando una banda sonora inconfundible.
Los días clave del Entroido
Aunque la programación completa arrancó el 23 de enero de 2026, los días grandes comenzaron la semana pasada con el Jueves de Comadres (12 de febrero), continuaron con el Gran Folión del viernes (13 de febrero), acompañado de los tradicionales fachóns de paja encendida, y alcanzaron uno de sus episodios más intensos el Sábado das Cabritas (14de febrero), cuando el pueblo entero se envolvió en la fariña que vuela por todas partes.
El Domingo de Estrea marcó la primera aparición de los peliqueiros, mientras que el Luns de Borralleiro es uno de los días más esperados por los visitantes: la Farrapada, la Gitanada dos burros e maragatos y la Bajada da Morena convierten el casco urbano en un torrente de harina, hormigas, humo y tradición que no se parece a ninguna otra celebración en España.
El Testamento do Burro
Y hoy Martes de Entroido es el día en que Laza tiembla. No por miedo, sino porque llega una de las tradiciones más singulares de Galicia: el Testamento do Burro. Es un acto público, literario y satírico en el que un testamentario lee un documento humorístico cargado de referencias a los habitantes del pueblo, a las anécdotas del año y a los pequeños roces de la convivencia diaria.
Aquí nadie se rebota, porque todos saben que forma parte del juego. El pueblo entero escucha en silencio, ríe, comenta y acepta con naturalidad que los trapos sucios, reales o exagerados, salgan a la luz durante unos minutos. Tras la lectura, se reparten simbólicamente las partes del burro entre los vecinos mencionados, en un gesto que mezcla cariño y crítica social.
Y hoy también se celebra también el entierro del Entroido, con los peliqueiros vestidos de luto recorriendo las calles, y la tradicional Queima do Arangaño, que pone el punto final al carnaval hasta el año siguiente.
En definitivo, lo que hace especial al Entroido de este pueblo de Orense es que no se ha convertido en un espectáculo para turistas. Aquí las tradiciones siguen el ritmo del pueblo y no al revés. Los actos no se diseñan para ser bonitos, sino para mantener viva una forma de entender la vida que se ha conservado prácticamente intacta. Quien lo visita por primera vez siente que está entrando en un espacio donde el tiempo se detiene: la música de los fulións, el sonido de los chocos, el respeto a los peliqueiros y la mezcla de humor y rito en el Testamento del Burro forman un conjunto que difícilmente podrías ver en otro lugar.
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