Expertos alertan del déficit de financiación en I+D en España pese al liderazgo universitario
Un encuentro organizado por OKDIARIO reunió a representantes de la universidad, la empresa privada y el sector sanitario

OKDIARIO ha acogido este martes un desayuno informativo sobre investigación académica y científica que ha reunido a tres destacados profesionales del sector: Agustín Probanza Lobo, vicerrector de Investigación, Transferencia y Divulgación Científica de la Universidad CEU San Pablo; Ana Palazón, HR business head en GSK; y David Ezpeleta, director del Instituto de Neurociencias Vithas en Madrid y vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología.
Durante la conversación definieron el momento actual del sistema de investigación universitaria como «agridulce». Según explicaron, en España el 80% de la investigación la realiza la universidad pública y privada, principalmente la pública, lo que sitúa bien al país en cuanto a producción científica. Sin embargo, subrayaron la necesidad de más financiación y denunciaron el exceso de burocracia para acceder a los programas públicos.
El último plan de investigación estatal, dotado con 18.000 millones de euros, «se queda corto», han dicho, a la vez que calificaron el sistema burocrático como «absolutamente enmarañado» y «agotador».
Los expertos aportaron datos comparativos que sitúan a España en el 1,5% del PIB destinado a investigación, frente al 2,2-2,3% de la media europea. El objetivo es alcanzar el 3%. Además, señalaron que en Europa dos tercios de la financiación para investigación proviene del capital privado, una diferencia significativa con el modelo español.
También subrayaron el problema de la baja tasa de finalización de tesis doctorales en España, donde solo una parte de los aproximadamente 90.000 doctorandos en activo termina su investigación, debido principalmente a la falta de seguridad en la financiación.
Además defendieron que «la innovación y la investigación no se pueden entender aisladamente». En el caso de GSK, la compañía cuenta con aproximadamente 1.800 empleados en España, incluyendo un centro de Investigación y Desarrollo Global enfocado en enfermedades infecciosas de países con menos recursos económicos, con unos 100 investigadores científicos.
Durante la conversación destacaron el programa Open Lab de GSK, que permite a investigadores de cualquier parte del mundo presentar proyectos y trabajar en las instalaciones de la compañía en un entorno de «innovación abierta», compartiendo descubrimientos y accediendo a su biblioteca de moléculas.
Uno de los temas más preocupantes abordados fue la pérdida de talento investigador. Los tres expertos coincidieron en que España está «gastándose una millonada en formar talento» desde el colegio hasta la residencia MIR, para luego verlo marchar a países como Alemania, donde los salarios pueden ser el doble o el triple.
Palazón explicó que muchos jóvenes investigadores, dependientes de becas que no cubren satisfactoriamente sus necesidades vitales, optan por irse al extranjero, donde encuentran mejores condiciones económicas y mayor estabilidad. «Estamos perdiendo talento», afirmó.
La burocracia ha sido uno de los aspectos más criticados. Probanza relató que hace diez años, el PDF con los proyectos concedidos del Plan Estatal de investigación tenía 75 páginas, mientras que el último tenía 750. «Ahora hay muchísimos más grupos investigadores, pero los proyectos concedidos se mantienen constantes», explicó.
El vicerrector de investigación del CEU San Pablo reveló que su universidad cuenta con un equipo de 14 personas exclusivamente dedicadas a dar soporte en las tareas burocráticas y administrativas a los investigadores, haciendo «de exégetas de las convocatorias».
Ezpeleta destacó la necesidad de crear «una suerte de ventanilla única» que agilice los trámites, y señaló que la burocracia puede ser «paralizante» para los investigadores, que ven mermado su tiempo de investigación real.
Ante la insuficiencia de fondos públicos, algunas universidades privadas han tomado la iniciativa. El CEU San Pablo destina el 5% de su presupuesto anual a investigación. Según Probanza, esta inversión ha dado resultado: «Por cada euro interno que hemos metido, hemos sido capaces de captar del sistema público o de financiación privada 2,67 euros».
La universidad también ha desarrollado programas «plus plus» que complementan las becas Ramón y Cajal, Juan de la Cierva o Marie Curie, añadiendo financiación tanto al sueldo del investigador como a recursos humanos, personal predoctoral y técnicos de laboratorio.
Pese a las dificultades, Ana Palazón destacó que España es el segundo país del mundo, después de Estados Unidos, en número de ensayos clínicos iniciados y en capacidad de reclutamiento de pacientes. GSK mantiene esta ratio en sus proyectos, con colaboración de hospitales públicos y privados.
Los tres expertos coincidieron en que la inteligencia artificial representa tanto una oportunidad como un reto pendiente. Ezpeleta alertó de que, aunque todo el mundo utiliza herramientas como ChatGPT «a escondidas, incluso en las consultas», estas tecnologías no están implementadas oficialmente en hospitales ni universidades.
Probanza señaló que la IA puede ayudar con tareas como la revisión de literatura científica, cuyo volumen se ha multiplicado por siete en los últimos cuatro años, haciendo materialmente imposible que un investigador pueda leer toda la producción de su ámbito.
Los ponentes también abordaron el cambio en las expectativas de las nuevas generaciones de investigadores. Frente a la dedicación casi ilimitada de antaño, los jóvenes actuales preguntan por horarios y condiciones laborales desde el primer momento.
El encuentro concluyó con un llamamiento a intensificar la colaboración público-privada, siguiendo el ejemplo de países como Dinamarca, donde la universidad desarrolló el fármaco Ozempic en colaboración con una empresa privada.
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