Apertura del año judicial

Segarra: “No importa cuán elevado estés, la ley siempre estará por encima”

El Rey Felipe VI, el presidente del CGPJ, Carlos Lesmes, y la fiscal general del Estado, María José Segarra, durante la apertura del año judicial.
El Rey Felipe VI, el presidente del CGPJ, Carlos Lesmes, y la fiscal general del Estado, María José Segarra, durante la apertura del año judicial.

La fiscal general del Estado, María José Segarra, se ha pronunciado sobre la situación de Cataluña durante la apertura del año judicial que preside el Rey Felipe VI. Según Segarra, “las legítimas aspiraciones políticas de una parte de la sociedad deben ser encauzadas a través del ordenamiento jurídico. No puede haber excepciones a esta regla porque lo contrario supone la quiebra misma de la propia Democracia”.

La fiscal general del Estado ha iniciado su discurso con un recuerdo a sus antecesores en el cargo, el magistrado del Tribunal Supremo, Julián Sánchez Melgar y el fallecido José Manuel Maza.

En referencia a Cataluña, Segarra ha señalado que “todas las instituciones deben ofrecer pautas diáfanas que contribuyan a promover una normal convivencia en sociedad. Una ciudadanía dividida o enfrentada no puede alcanzar los consensos básicos en que se funda cualquier organización social”.

“Durante el año 2017”, añadía, “asistimos en Cataluña a un desbordamiento del orden constitucional y estatutario, impidiendo el cumplimiento de las resoluciones administrativas y judiciales. La reafirmación del orden constitucional no es un fin en sí mismo, ya que sólo puede ser entendida como una manera de realzar los principios y valores que nos unen”.

Las legítimas aspiraciones políticas de una parte de la sociedad deben ser encauzadas a través del ordenamiento jurídico. No puede haber excepciones a esta regla porque lo contrario supone la quiebra misma de la propia Democracia”, ha afirmado.

No hay nada más democrático que la Ley, porque la Ley nos vincula a todos. El insigne Juez británico Denning, parafraseando a Thomas Fuller, señaló que: ‘no importa cuán elevado estés, la ley siempre estará por encima’” destacaba la fiscal general del Estado.

La fiscal general del Estado también ha repasado los últimos datos estadísticos sobre la corrupción, el terrorismo, la violencia de género o los delitos informáticos.

Sobre los planes de futuro de la Fiscalía, Segarra ha apostado por “un proyecto que tiene como eje vertebrador a las personas, y que se concreta en primer lugar en los propios Fiscales, promoviendo un nuevo Reglamento, en el que ya estamos trabajando, fomentando el trabajo en equipo mediante el reforzamiento instrumental de las Juntas, ofreciéndoles una nueva estrategia de formación planificada por y para ellos, también en desarrollo, y un Plan de Igualdad que remueva los obstáculos que todavía impiden a muchas mujeres asumir puestos de responsabilidad, en condiciones de igualdad real de oportunidades”.

Reforma del proceso penal

María Josñe Segarra ha insistido en “la tozudez de una realidad que aflora sin dificultad de un mero análisis de los datos disponibles. El proceso penal español necesita una reforma profunda del modelo vigente. Una fase de investigación que supere la reiteración y exhaustividad de las diligencias, para orientarse hacia la recopilación de las fuentes de prueba válidas y estrictamente necesarias para decidir sobre si procede o no la apertura de juicio oral”.

Una investigación que, bajo la dirección del Ministerio Fiscal“, añade, “permita optimizar su flexibilidad organizativa para la creación de equipos de trabajo especializados, bajo criterios uniformes de actuación que puedan ser aplicados de manera coordinada en diversos territorios, ofreciendo así una respuesta más eficaz frente a la delincuencia del siglo XXI, bajo la máxima de que la “criminalidad organizada sólo puede combatirse organizadamente”.

“Un Juez de la Instrucción o de Garantías que se coloque en el rol que le corresponde desde el plano de su configuración funcional, es decir, en una posición de verdadera imparcialidad en el debate contradictorio entre las defensas y las acusaciones. Y, finalmente, un juicio de acusación que implique un filtro real para la adecuada conformación de la relación jurídico-procesal, de manera que el juicio oral pueda recuperar su carácter de elemento central del proceso penal” concluía.

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