Sectores de ERC se sublevan ante la dirección del partido y exigen abandonar la vía moderada

Ernest Maragall
Ernest Maragall. (Foto: EFE)

ERC se encuentra en una encrucijada: las bases piden más contundencia mientras la dirección apuesta por el diálogo pese a la petición de investigar a Aragonès

La situación vuelve a ser tensa en el cuartel general de Esquerra Republicana. Con sus dos máximos líderes en prisión o fuera de España, la petición del juez titular del juzgado número 13 de Barcelona, José Antonio Ramirez Suñer, de investigar al número tres de la formación y vicepresidente del Govern Pere Aragonès ha caído como una jarra de agua fría sobre una formación que se creía lo del diálogo y el freno a la judicialización del proceso catalán.

Habían transmitido a sus bases que su posición, más moderada que la de JXCat y la CUP, era la que exigía el momento y la situación, para evitar males mayores. Incluso les habían convencido de que este, no era el momento oportuno para declarar la República, que faltaba convencer a más gente. Y sus afiliados, obedientes, defendían las posturas de la dirección, algunos a regañadientes, hasta hoy. La elevación de la causa que afecta a tres dirigentes del partido al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, ha encendido las alarmas y a las bases republicanas.

Algunos militantes, sobretodo los de los territorios más alejados a Barcelona y por consecuencia de la dirección, han empezado a hablar de la necesidad de forzar un nuevo consejo nacional para fijar una postura más contundente para finalizar el proceso. Dicho en otras palabras: pasar del discurso de diálogo y de entendimiento y sumarse a la unilateralidad de Carles Puigdemont, Quim Torra y la CUP.

Para la dirección de los republicanos -qué no han encajado muy bien la decisión del juez Ramirez Suñer y que achacan a un intento de descabezarlos- la situación no puede ser más complicada. La imputación de Aragonès pone a todos los lideres del partido a las puertas de un juicio con penas elevadas. De momento, elevar el tono y mantener la línea de no enfrentamiento y desobediencia es la que pretende seguir la dirección de Esquerra, pero ante un posible adelanto electoral, esto sólo les servirá si tienen intención de gobernar con un tripartito junto a PSC y Catalunya en Comú, lo que de facto supondría renunciar a sus principios y a una parte importante de sus votantes. De alinearse con JXCat y la CUP, y satisfacer así a una parte de su electorado cada día más distante, podría suponer nuevos frentes judiciales para sus cargos electos e institucionales, algo que desde el encarcelamiento de sus líderes, ERC ha querido evitar a toda costa.

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