Sanidad admite que imponer el uso de la mascarilla a los niños fue «negativo para su bienestar»

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Niños con mascarilla (archivo).

El Gobierno lleva semanas retrasando la decisión para que la mascarilla deje de ser obligatoria en interiores. Ahora, un borrador del Ministerio de Sanidad, al que ha tenido acceso OKDIARIO, establece las situaciones en las que se recomienda levantar ya esa imposición. En el documento, el Gobierno admite, además, que la imposición ha afectado gravemente a los niños y que en los bares y restaurantes la medida ha sido prácticamente inútil.

Así lo reconoce el Ministerio de Sanidad tras obligar durante meses a los niños mayores de seis años a utilizar la mascarilla en las aulas. En el informe se reconoce ahora que en la población menor de 12 años «la transmisión es baja en comparación con la transmisión entre adultos» y «el impacto directo de un incremento de la transmisión» también es «muy bajo» ya que «en esta población el Covid se presenta como una enfermedad generalmente leve con una evolución clínica favorable y los casos graves siguen siendo la excepción».

«Impacto importante»

«Sin embargo, el uso de las mascarillas en la población infantil sí ha tenido un impacto negativo importante en el bienestar de esta población, incluyendo en el aprendizaje y las relaciones sociales», se admite en el informe, que ha sido elaborado por la Ponencia de Alertas, Planes de Preparación y Respuesta del Sistema Nacional de Salud. El documento se debatirá durante el próximo Consejo Interterritorial de Salud que tendrá lugar el 6 de abril en Toledo.

Hasta el pasado 8 de febrero, el Gobierno exigió incluso el uso obligatorio de la mascarilla en los patios escolares. A partir de entonces levantó esta medida, aunque el cubrebocas siguió imponiéndose en los interiores. El informe señala ahora que «aún existiendo un riesgo de transmisión con la retirada de las mascarillas, en principio con un impacto de morbi-mortalidad reducido, el beneficio asociado a la retirada/eliminación es mayor».

Esa consideración se extiende a los alumnos mayores de 12 años en los que, señala Sanidad, «el impacto en términos de gravedad clínica del Covid-19 sigue siendo más bajo que en la población general».
«En estos grupos de edad, el uso de mascarilla tiene un impacto en la interacción social y desarrollo personal, por lo que el beneficio de la retirada de la mascarilla en interiores podría superar el posible riesgo de transmisión asociado a este grupo», reconoce también.

«No utilizar la mascarilla»

En este contexto, el documento aconseja «no utilizar la mascarilla por parte de los alumnos en el ámbito escolar».

Así, la recomendación es que la mascarilla siga siendo obligatoria para trabajadores y visitantes de centros asistenciales y personas ingresadas cuando estén en espacios compartidos fuera de su habitación; trabajadores y visitantes en zonas compartidas en centros socio-sanitarios y en medios de transporte.

Por otro lado, se aconseja un «uso responsable de la mascarilla» entre la población vulnerable en cualquier situación en la que tenga contacto prolongado con personas a distancia menor de 1,5 metros; profesores con factores de vulnerabilidad, en el ámbito laboral, siempre que el trabajo deba realizarse a distancia interpersonal de menos de 1,5 metros y no pueda garantizarse la ventilación adecuada del espacio; en el entorno familiar, las reuniones de amigos y celebraciones privadas y en espacios cerrados de uso público en los que las personas transitan como los comercios (centros comerciales, supermercados o pequeño comercio); espacios cerrados en los que las personas permanecen tiempo sin comer ni beber (cines, teatros, salas de conciertos.

«Efectos negativos»

Sanidad admite que, «si bien el uso de mascarilla ha tenido muchos beneficios, también ha tenido algunos efectos negativos».

«Así, la ocultación de la mitad inferior de la cara reduce la capacidad de comunicarse, interpretar e imitar las expresiones de aquellos con quienes interactuamos. Las emociones positivas se vuelven menos reconocibles y las emociones negativas se amplifican. Se reducen el mimetismo emocional, la empatía y la emotividad en general, lo que tiene repercusiones importantes en el entorno escolar, en la generación del vínculo entre profesores y alumnos, la cohesión del grupo y el aprendizaje», insiste.

«Igualmente, las mascarillas tienen un efecto negativo para la comunicación de las personas con pérdida auditiva moderada a grave, condición especialmente frecuente entre los más mayores. Por otro lado, la  seguridad de llevar la mascarilla puede hacer que se relajen otras medidas importantes para evitar la transmisión del SARS-CoV-2».

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