Sánchez quiere acabar con los actos religiosos en las ceremonias de Estado oficiales

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Funeral en la Almudena por las víctimas del covid, en julio de 2020. (Foro: Europa Press)
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Sánchez quiere acabar con la presencia religiosa en las ceremonias y actos oficiales de Estado. Laicismo en estado puro. El PSOE trabaja ya en esta línea y promoverá un Estatuto de Laicidad con el objetivo de borrar la presencia religiosa “en el ámbito de los servicios públicos, escolares y de otra especie, fuerzas armadas, prisiones, uso de espacios públicos” y “ceremonias oficiales”.

El texto ya se prepara. Y pretende impedir polémicas como la desarrollada en julio de 2020, cuando los Reyes acudieron a un funeral por las víctimas del Covid en la catedral de la Almudena. Un funeral católico y con presencia de símbolos católicos.

Uno de los documentos desarrollados a raíz del último Congreso Federal del PSOE recoge la iniciativa. “Parece necesario promover la existencia de un Estatuto de Laicidad que desarrolle la aplicación ésta en el ámbito de los servicios públicos, escolares y de otra especie, fuerzas armadas, prisiones, uso de espacios públicos, ceremonias oficiales, etc.».

La explicación de los socialistas es breve: «En el marco de todos estos procesos y avances en materia de laicidad, con nuevos objetivos como una ley del siglo XXI de Libertad de Conciencia, Religiosa y de Convicciones, resulta coherente con nuestro estado constitucional de derecho revisar los acuerdos con la Santa Sede.

En nuestro país, el hecho religioso está garantizado por la Constitución, también su dimensión subjetiva como libertad de conciencia, y es el momento de actualizar unos acuerdos que son de hace más de 40 años, algunos previos a la Constitución”. Y el objetivo es, efectivamente, eliminar la presencia religiosa en las ceremonias, actos y servicios públicos. Hay que recordar la polémica generada a raíz de uno de los últimos actos representativos y mediáticos por el Covid. Una ceremonia que contó con la presencia oficial de los Reyes. Pero no del presidente.

Todo sucedió en julio del pasado año. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó a Lisboa para reunirse con el primer ministro António Costa justo en las fechas de la ceremonia. El jefe del Ejecutivo se ausentó del país justo el día en que la Conferencia Episcopal había organizado una misa en recuerdo de todas las víctimas mortales del coronavirus en España. El acto litúrgico, en la Catedral de la Almudena, lo presidieron los Reyes don Felipe y doña Letizia y empezó a las ocho de la tarde.

La agenda oficial del presidente del Gobierno en la capital lusa empezó a las 13:35 (14:35 hora española) con un almuerzo en el Palacio de Sao Bento, sede del Ejecutivo portugués. A media tarde, Costa y Sánchez, comparecieron en una rueda de prensa abierta a todos los medios de comunicación que cubrieron la mini cumbre internacional entre los dos líderes socialistas: a las 18:00 hora española. Y, con ese argumento, Sánchez se ausentó de la ceremonia religiosa con presencia oficial.

Lo cierto es que el viaje de Sánchez a Portugal para reunirse con su homólogo luso fue organizado de forma exprés el sábado previo. Pasadas las diez de la noche, los periodistas que cubrían la información gubernamental, recibieron en su correo electrónico una comunicación de la Secretaría de Estado de Comunicación informándoles del viaje y de la necesidad de acreditarse en un plazo de 24 horas para viajar en menos de 48 horas.

En la nota oficial del Gobierno no se informaba, ni siquiera, del motivo por el cual Pedro Sánchez debía viajar a Lisboa. De hecho una semana antes, los dos líderes se habían visto en Badajoz durante la reapertura simbólica de la frontera entre ambos países tras el cierre más longevo, provocado por la pandemia.

Lo cierto es que Sánchez no quería estar en un acto con marcado tono religioso, pero presencia oficial. Y es que la ceremonia religiosa fue oficiada por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española. Y al acto acudieron los Reyes.
Además, la misa se produjo justo 10 días antes del funeral de Estado convocado por el Gobierno de Pedro SánchezPablo Iglesias, en aquel momento, en recuerdo, también, de los fallecidos como consecuencia del coronavirus.

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