Tras una reunión en Moncloa

Sánchez firma una tregua que permitirá a Susana Díaz seguir dos años más como ‘baronesa’

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El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la secretaria general del PSOE-Andalucía, Susana Díaz (d), participan este sábado en un acto de precampaña electoral en el Palacio de Congresos, en Córdoba. Foto: EFE

La ex presidenta de la Junta, Susana Díaz, rechazó cualquier oferta del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, que le obligara a dejar Sevilla y el liderazgo del PSOE andaluz

Susana Díaz se quedará en Sevilla. Al menos los dos próximos años. Es el tiempo de tregua que se han dado el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y la líder del PSOE de Andalucía. En una reunión el lunes en La Moncloa, la ex presidenta de la Junta rechazó cualquier cargo en Madrid -prácticamente se le ha ofrecido barra libre para elegir-, para no tener que abandonar Sevilla y facilitar una renovación orgánica del partido en esta región. Tras años de tensiones entre Díaz y Sánchez, ahora se han dado dos años de margen en los que ella seguirá al frente del partido para limar las perezas.

Díaz confía en que en estos dos años, caiga el gobierno andaluz formado por el PP y Ciudadanos con el apoyo externo de Vox. Las diferencias visibles y la desconfianza que hay entre las tres formaciones hacen tambalear el acuerdo e incluso la aprobación de los presupuestos para este ejercicio, lo que obligaría a Juanma Moreno a prorrogar las cuentas un año pero no más, dejando un adelanto electoral como única solución.

La ‘baronesa’ andaluza se aferra a ello para volver al poder. Perdida la presidencia, cualquier afiliado al partido podrá concurrir al proceso de primarias para encabezar la lista de los socialistas. Precisamente por eso, Díaz quiere mantenerse al frente de la formación. Su influencia es aún demasiado elevada como para perder unas primarias controlando el partido.

Sin renovación

Al secretario general del PSOE, el proceso de renovación de los liderazgos de los dos principales territorios -Andalucía y Cataluña- no le han salido como él esperaba. Para facilitar la renovación de ambos utilizó cargos en Madrid para seducir a Susana Díaz y Miquel Iceta. Sin embargo, bien por voluntad propia -en el caso de la andaluza- o bien por la negativa de los independentistas en la votación del Parlament -en el caso de Iceta-, ninguno de los dos abandonará el poder orgánico en sus territorios.

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