Hito sin precedentes en la industria gemológica: subastan en 450.000 € una descomunal turmalina de 182 quilates
La turmalina se ha convertido en una de las piedras preciosas más analizadas del mercado contemporáneo, especialmente cuando se trata de ejemplares de gran tamaño y procedencia contrastada. En los últimos años, este mineral ha ganado protagonismo en subastas internacionales, impulsado por su escasez y por la creciente demanda de gemas de color.
En este contexto, una turmalina tipo Paraíba procedente de Mozambique ha concentrado la atención del sector tras alcanzar un elevado precio de referencia en Hong Kong. El proceso que llevó a esta piedra hasta la sala de subastas refleja varias de las dinámicas actuales de la industria gemológica, donde la trazabilidad y la certificación resultan determinantes.
¿Cómo es la descomunal turmalina de 182 quilates que se subastó en Hong Kong?
La casa ‘Bonhams’ celebró en mayo de 2025 su subasta de joyas y jadeíta en Hong Kong, donde uno de los lotes destacados fue una turmalina Paraíba de 181,61 quilates. La piedra fue adjudicada por 3,8 millones de dólares hongkoneses, una cifra equivalente a unos 450.000 euros, situándose en la franja baja de la estimación previa, que oscilaba entre 3 y 5 millones.
La turmalina se presentó con el nombre de «The Kat Florence Lumina» (por el nombre de su diseñadora) como una gema suelta, sin montar, y acompañada por informes de cuatro laboratorios gemológicos independientes.
Según la casa de subastas, se trataba de una piedra sin calentar ni tratar, con una tonalidad azul verdosa y una claridad interna considerada impecable dentro de los estándares del sector.
Este resultado refleja el creciente interés por la turmalina de origen africano, especialmente aquellas clasificadas como Paraíba, una denominación asociada históricamente a ejemplares descubiertos en Brasil y posteriormente identificados en Mozambique y Nigeria.
¿Cuál es el origen de esta turmalina?
La historia de esta turmalina comienza en 2003, cuando el cazador de gemas Don Kogen localizó un cristal en bruto de 830 quilates en el distrito de Mavuco, en la provincia mozambiqueña de Nampula. En aquel momento, el potencial del hallazgo llevó a estimar que podría obtenerse una piedra limpia de alrededor de 300 quilates, una cifra poco habitual en este tipo de mineral.
Durante años, el cristal permaneció sin tallar hasta que, ya en 2025, la diseñadora de joyas Kat Florence impulsó la decisión de trabajar la pieza.
El primer resultado fue una turmalina de 315 quilates que, pese a su tamaño, presentaba limitaciones ópticas habituales en gemas de grandes dimensiones, como las denominadas «ventanas» internas.
Tras un proceso posterior de recorte y ajuste, el peso final quedó en 181,61 quilates, con una talla en forma de cojín diseñada para mejorar la dispersión de la luz y la uniformidad visual. El resultado fue una turmalina Paraíba de proporciones más equilibradas y mayor transparencia.
Certificaciones, récords y contexto del mercado de gemas actual
La turmalina subastada contó con informes de ‘American Gemological Laboratories’, ‘Gübelin Gem Lab’ y otros centros especializados. Uno de los informes destacó su color azul verdoso, el nivel de claridad y la calidad del corte.
En un informe, publicado en su página web, el laboratorio Gübelin otorgó a la piedra una calificación de 95,4 puntos, una puntuación que solo alcanza entre el 1 % y el 3 % de las gemas analizadas cada año.
Aunque no se trata de la turmalina Paraíba más grande jamás registrada, sí se sitúa entre las de mayor tamaño conocidas sin tratamiento térmico. El récord histórico sigue en manos de un ejemplar de 191,87 quilates reconocido por Guinness World Records en 2009, cuyo valor estimado llegó a cifras multimillonarias.
La subasta de Hong Kong incluyó también diamantes de color, rubíes, zafiros y esmeraldas, así como piezas firmadas por casas históricas.
Podría decirse que tras este hallazgo, la turmalina refuerza su posición como uno de los minerales más observados del mercado gemológico actual, tanto por su rareza como por su capacidad para alcanzar precios significativos en subastas internacionales.