Independentismo en Cataluña

Torra monta un espectáculo victimista antes de entrar en el Supremo que decide su inhabilitación

Quim Torra, recibido entre aplausos en su llegada al Tribunal Supremo.

Con mucha solemnidad. Paso firme y cabeza en alto. Mirada desafiante. Escoltado por gran parte de su Govern, los dirigentes de Junts per Catalunya, ERC y la CUP, Quim Torra se ha dirigido a paso de romería al Tribunal Supremo para acudir como público a la vista que decidirá sobre su inhabilitación. Como una novia que llega antes al templo, en la esquina de la Plaza de la Villa de París, Torra y su séquito han esperado un tiempo prudencial para no llegar antes de la hora al alto tribunal. Todo guionizado. De hecho su jefe de protocolo le acompañaba al lado en todo momento para no dejar ningún cabo sin atar.

El president llegó a la estación de Madrid-Puerta de Atocha anoche y se alojó en el hotel que se ha pernoctado siempre desde que accedió de la presidencia de la Generalitat. Respecto de sus últimas vacaciones en Madrid, cuando Pedro Sánchez fue desalojado de la secretaria general del PSOE en 2016 y se alojaba en un piso turístico, según dijo él mismo, a un hotel cinco estrellas en pleno centro de la capital. A escasos metros de la delegación del Govern, del Congreso de los Diputados y del domicilio familiar de su principal azote político, la ex líder de la oposición en Cataluña Inés Arrimadas. Torra, siempre que viene a Madrid, se aloja en la misma suite. Un gran despliegue de escoltas de los Mossos, a última hora, evidenciaba su llegada.

Frente al Tribunal Supremo, sin guardar las distancias de seguridad, los representantes de todas las formaciones políticas, rodeados por gran cantidad de escoltas catalanes, despedían al president que entraba a la sede judicial acompañado únicamente por el vicepresident Pere Aragonès y la consejera de presidencia Meritxell Budó. Como una de las escenas de la película ‘Los Hombres de Paco’, pisando el suelo con fuerza, Torra, su futuro sucesor interino y la portavoz de su Govern avanzaban ante los objetivos de las cámaras sin mediar palabras. Solo al ser preguntado por este periódico por si estaba tranquilo, Budó, movía ligeramente la cabeza y sonreía. El president seguía determinado en buscar la entrada del Supremo.

Aunque su presencia en el interior de la sala, hoy, no era necesaria, Quim Torra ha querido estar. Si no, su discurso de ‘venganza de la justicia española’ contra su persona y los políticos catalanes no se sostenía por ningún lugar. Serán sus abogados, la pareja Gonzalo Boye e Isabel Elbal, los responsables de poner voz al desafío y la reiteración de la desobediencia que el político separatista quiere amplificar también en una vista técnica que poco variará la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. «Se queda con ganas de hablar», sostenían, tras su entrada, fuentes cercanas al jefe del Ejecutivo regional. Lo que le gusta un buen sainete.

El de hoy, seguramente, será el último viaje oficial de Quim Torra como president a Madrid. Sobre el 28 de septiembre, según fuentes jurídicas consultadas por OKDIARIO, el alto tribunal convertirá en firme la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Quedará inhabilitado para el ejercicio de cargo público por un periodo de un año y medio y deberá abonar una sanción de 30.000 euros. La gran duda será que pasará a partir del momento en el cual un funcionario de la administración de justicia, dependiente de la Generalitat, le entregue el papelito que le indique que debe abandonar el cargo inmediatamente. Todo está en el aire. Y la respuesta sólo la sabe el viento. Y Torra, siempre pasando ante Carles Puigdemont.

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