Elecciones en Castilla y León

Podemos sigue con su ataque a la carne y plantea en Castilla y León un impuestazo para grandes granjas

podemos granjas Castilla y León
Alberto Garzón, este domingo, en un acto de campaña en Castilla y León.

El ataque a las granjas intensivas se ha convertido en uno de los temas centrales de la campaña de Castilla y León. Pese a la polémica por las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, y el evidente malestar de los ganaderos, Podemos no oculta su intención de acabar con estas instalaciones. En el programa con el que concurren a las elecciones del próximo 13 de febrero, plantean, en concreto, la imposición de una tasa de «10 céntimos por kilo de producción a la actividad de ganadería intensiva que tenga una dimensión industrial» y esté inscrita en el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes. Según Podemos, la recaudación se destinará «a controlar las actividades contaminantes de dichas explotaciones, así como al apoyo directo a las explotaciones ganaderas de pequeños y medianos productores que se dediquen a la ganadería extensiva y semi-extensiva».

En otro punto, el partido morado plantea una «revisión de impuestos y tasas, haciéndolos proporcionales a los costes y beneficios de las explotaciones».

«Modelo depredador»

Podemos arremete directamente contra lo que califica de «modelo depredador e insostenible ambiental y ecológicamente» de «macrogranjas». Su intención es la asfixia de estas instalaciones y su desaparición. Para ello, pretenden una «moratoria inmediata a la instalación» de nuevas explotaciones de ganadería intensiva «propiedad de grandes empresas y capitales extranjeros». «Al mismo tiempo, se abrirá un proceso de inspección para garantizar que las instalaciones existentes cumplen con los derechos laborales, el máximo respeto al medio ambiente y el no maltrato animal», destacan también.

Podemos prosigue así con el ataque que inició el ministro de Consumo, Alberto Garzón, quien incluso llegó a asegurar que España exporta carne de mala calidad de animales maltratados procedentes de estas instalaciones. Garzón ha insistido en sus críticas a las grandes granjas, que ha calificado también de modelo «perverso», como aseguró hace unos días en su intervención ante la coordinadora federal de Izquierda Unida.

Pese al malestar del sector por estas acusaciones, Garzón ni ha pensado en dimitir ni Pedro Sánchez en destituirle. En plena polémica, el presidente socialista se limitó a lamentar «muchísimo» las palabras de su ministro, si bien en varias ocasiones ha coincidido con sus planteamientos.

Cabe recordar que el propio Sánchez aboga por reducir el consumo de carne en su Plan España 2050, donde apuesta por un cambio radical de los hábitos alimenticios de los españoles asegurando que el consumo cárnico es «entre dos y cinco veces superior al recomendable».

Incluso ha llegado a vincular la «demanda de proteína animal» con las pandemias. «Nuestra relación con el medio ambiente también está detrás de la pandemia del coronavirus. Las pandemias zoonóticas como esta (provocadas por enfermedades transmisibles entre animales y humanos) son el resultado de la forma en que la humanidad obtiene y cultiva alimentos, y comercia y consume animales», se recoge literalmente en uno de los párrafos de dicho documento.

En una pregunta por escrita dirigida por el PSOE a la Comisión Europea, se calificaba las actividades de la ganadería intensiva como de «riesgo pandémico». Y en otra, como Garzón, los socialistas vinculaban su producción con la baja calidad de la carne. «Teniendo en cuenta que la ciencia dice que debemos consumir menos carne, pero de mayor calidad, parece que las macrogranjas van en contra de la nueva política de la Comisión en materia de alimentación», subrayaban los socialistas, en línea con lo que ahora defiende el ministro de Consumo.

Además, como reveló OKDIARIO, Sánchez se apoya en el Plan 2050 en las conclusiones de un informe de Greenpeace -La insostenible huella de la carne en España- en el que se ofrece un pésimo retrato del modelo cárnico en el país, con un uso «abusivo» de antibióticos que pueden llegar a suponer «un peligro para la salud pública».

Pese a la evidencia del ataque al sector cárnico, en su estreno en la campaña, este domingo, Garzón calificó la polémica como un «bulo» impulsado por el «lobby» de las macrogranjas y por el candidato del PP, Alfonso Fernández Mañueco.

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