LOS QUE SE HAN IDO / HABLAN SUS FAMILIAS

Pablo, hijo de un fallecido por coronavirus: «¿Tanto le cuesta a Sánchez ponerse una corbata negra?»

"Deseo que el Gobierno pague. Esta cantidad de muertos debe hacer que paguen por su negligencia"

Pablo perdió a su padre el pasado 24 de marzo a las cinco de la mañana. El hijo del fallecido ha relatado en una entrevista para OKDIARIO su trágica vivencia y ha expresado su rabia y su dolor por la gestión del Gobierno de la crisis del coronavirus donde han perdido la vida ya más de 37.000 personas en España.

A pesar de sus 85 años, el padre de Pablo no presentaba ninguna dolencia previa. A mediados de marzo su hijo tuvo que trasladarlo del centro de salud al hospital porque los servicios sanitarios no disponían de ambulancia para hacerlo. La dureza de su relato destaca vivencias tales como haber estado varios días sin saber cómo se encontraba su padre: «Entiendo que los sanitarios no tienen la culpa de esto pero estuve un fin de semana entero sin saber nada de él», cuenta.

Además, critica la poca empatía del Gobierno al que recrimina, entre otros aspectos, no haber hecho test a los familiares y no haber mostrado respeto a las víctimas «No sé qué trabajo cuesta que un tipo se ponga una corbata negra. ¿Se tiene que poner una corbata roja como su fuese a una boda? Es un simple gesto«, se queja sobre la decisión de Pedro Sánchez de no llevar una corbata de luto en sus intervenciones.

Tras el empeoramiento de la salud de su padre por el coronavirus, Pablo tuvo la oportunidad de acercarse al hospital Central de la Cruz Roja en Madrid donde pudo despedirse de él. «Pregunté al médico si necesitaba tomar algún tipo de precaución y me dijo que hiciese lo que yo estimase oportuno», afea sobre la falta de control. En este sentido afirma que «él tiene que trabajar y relacionarse con otros y no sabe si está contagiado». «Yo he salido de un hospital sin saber si estaba infectado y me podía pasar lo mismo que a mi padre. Mientras el señor de Galapagar (Pablo Iglesias) lleva varios test hechos, ¿y para los fallecidos y sus familiares no hay? No lo entiendo», recrimina.

«¿Cuántos test lleva el señor de Galapagar?»

Al entierro, como el resto de casos, sólo pudieron asistir tres personas: su madre, su mujer y él. Además, el deseo de su padre era el de ser incinerado, cosa que no pudo hacerse debido a las restricciones.

Pablo no entiende el clima festivo que parece haber en el país a pesar de lo sucedido: «Todo el mundo sale a aplaudir y esto no es ninguna fiesta», se queja. «Deseo que esta gente (el Gobierno) pague», añade. «Esta cantidad de muertos debe hacer que paguen por su negligencia», reitera.

Por otro lado, denuncia la parálisis de regularización de papeles que están sufriendo muchos españoles: «Mi madre lleva dos meses sin cobrar la pensión y gracias a Dios tenemos para comer pero muchos no podrán», denuncia.

Pablo, como otros cientos de afectados, ha pedido asesoramiento a ADCOVID, una asociación que ayuda a las víctimas del coronavirus para poder conocer sus derechos y actuar en consecuencia de cara a una posible demanda colectiva frente al Gobierno.

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