Elecciones 26-M

Casado apuesta y gana: Almeida echa a Carmena y Ayuso retiene la Comunidad

Las victorias de los dos candidatos, una apuesta personal de Pablo Casado, revalidan su liderazgo y frenan las críticas internas.

La victoria electoral en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid supone para Pablo Casado un valor de peso para afianzar su liderazgo en el Partido Popular.

Los resultados obligan al PP a pactar con Ciudadanos y con Vox, sí, pero consolidan al presidente ‘popular’ como líder del centroderecha y de la oposición y contienen las críticas internas que, en los últimos días, ya venían avisando con la urgencia de un nuevo congreso. Los datos tienen otra lectura añadida, igualmente dulce para Casado: los candidatos, Díaz Ayuso y Martínez-Almeida, eran sus apuestas personales. El triunfo es la respuesta más firme a quienes desde el principio cuestionaron su nombramiento. Ahora, se erigen como los grandes barones del ‘casadismo’.

Tras el amargor de las generales, Casado cumple otro objetivo, esencial para la autoestima de Génova: evita el sorpasso de Ciudadanos, partido que desde el pasado 28-A reclama sus posiciones en el centro. Entonces, Rivera se quedó a tan solo nueve escaños. Ahora, el líder del PP logra imponerse en ese escenario ideológico frente a un rival con el que, paradójicamente, está condenado a entenderse.

Una ‘segunda vuelta’ de las generales

Para Casado, este 26-M era una ‘segunda vuelta’ de las generales y así planteó su campaña, centrada en contener a Ciudadanos. Echó el resto, consciente de que una nueva debacle electoral dejaría muy tocado su liderazgo. No obstante, él destacó en todo momento que seguiría al frente del partido, pasase lo que pasase, porque su mandato es para cuatro años, al ser elegido por primera vez a través de primarias.

Frente a las críticas, el presidente del PP siempre defendió que sus antecesores, José María Aznar y Mariano Rajoy, ganaron a la tercera unas generales. Su intención ahora es empezar la "reconstrucción" del centroderecha a partir de este lunes y llegar a La Moncloa en su segunda cita con las urnas.

Casado ha convocado este lunes a su Comité Ejecutivo nacional con el objetivo de analizar los resultados electorales y revelar también el nombre de sus portavoces del Congreso y Senado. Será bien distinto al del pasado abril, cuando varios barones alzaron la mano para mostrar su discrepancia con la estrategia. En opinión de dirigentes regionales, el PP había errado al tratar de competir con Vox, escorándose a la derecha. Casado negó la mayor y reivindicó su centralidad.

En un mensaje eufórico desde la sede, este domingo, el líder del PP tuvo referencias veladas, aunque lo bastante explícitas, para Vox y Ciudadanos, partidos, dijo, que "intentan cantar al karaoke nuestros grandes éxitos". "Por mucho que se disfracen, PP sólo hay uno. No somos una pompa de jabón", ilustró.

"El PP ya ha iniciado la remontada. Hemos vuelto", celebró el dirigente , una vez conocidos los resultados. Los datos son mejores de los esperados, habida cuenta del batacazo electoral de hace un mes. Mucho mejores.

Tras cuatro años de Carmena como alcaldesa, la capital volverá a ser gobernada por la derecha a través de la conocida ya como ‘fórmula andaluza’, el pacto entre PP, Ciudadanos y Vox. Ese acuerdo logra 30 escaños -la mayoría está en 29-y arrebata el Consistorio a una eventual suma de Más Madrid y PSOE, con 27. Almeida, pese a perder 7 concejales, consigue la Alcaldía, y además, a distancia de Villacís, que gana 4. En la Comunidad, el escenario es idéntico. Un pacto tripartito es suficiente para desbaratar cualquier intento de la izquierda.

Aunque el PP pierde dominio en municipios, puede presumir aún de músculo territorial. Los resultados en Madrid no fueron su única alegría. Grandes ciudades como Zaragoza, Murcia, Alicante, Almería o Córdoba podrán volver a ser gobernadas sumando con Ciudadanos y Vox. Sus otros feudos, Castilla y León y Murcia, se mantienen. Los datos europeos, muy discretos, también tienen una lectura positiva para Génova: mejores que los de Ciudadanos y por encima del umbral psicológico que se habían marcado, 12 eurodiputados.

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