PARIDAD A CUALQUIER PRECIO

Marlaska discrimina a los aspirantes a guardia civil: dará preferencia a la mujer sobre el hombre

Marlaska Guardia Civil
Marlaska Guardia Civil

Era sabido que el ministro Marlaska andaba preocupado por la paridad de sexos tanto en Guardia Civil como en Policía Nacional, pero ha tenido que publicarse en el boletín oficial de la Benemérita para entender hasta dónde está dispuesto a llegar el ministro del Interior para conseguirlo. Se trata de las condiciones de acceso al Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada, el centro de enseñanza que prepara a los hijos del Cuerpo para las pruebas selectivas de ingreso en la Guardia Civil.

“Con el objetivo de equilibrar la presencia de mujeres y hombres dentro de la Institución se determina que el número de plazas que deberán ser cubiertas por mujeres será al menos del 35%”. Este párrafo es impecable y ninguna de las fuentes de la Guardia Civil consultadas por este periódico le ponen un pero. Las cifras del número de mujeres en el Cuerpo requieren de un esfuerzo necesario y la reserva de plazas para mujeres es legítimo.

Que las mujeres tienen todavía un techo de cristal que romper en muchos ámbitos laborales es un hecho irrefutable, que ese techo es especialmente alto en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, más todavía, pero pretender romperlo atacando los méritos de otros aspirantes sólo por razón de su sexo es algo que ha sentado especialmente mal a los miembros de la Guardia Civil.

La presencia de mujeres en la Guardia Civil ronda el 7% de la plantilla. O sea, que hay entre 5.500 y 6.000 mujeres y más de 70.000 hombres. El dato es peor pero equiparable al de la Policía Nacional, que tiene un 12% de mujeres en plantilla, igual que la Ertzaintza por cierto. Si hay un Cuerpo en el que se está logrando más fácilmente la paridad es el de los Mossos d’Esquadra, que tiene un 21% de mujeres en sus filas. Así que resulta obvia la necesidad de fomentar la paridad.

Pero es que lo que Marlaska pretende es conseguirla a cualquier precio, incluso pasando por encima de los derechos del resto de aspirantes a ser guardias civiles, y eso también lo pone negro sobre blanco, en este caso verde sobre blanco, en el siguiente párrafo del boletín oficial: “Se dará preferencia a la aspirante mujer sobre el hombre, cuando no se haya alcanzado el porcentaje anterior, siempre que el diferencial de la puntuación obtenida en la Puntuación Final (PF) no sea superior a 0,5 puntos frente al candidato hombre que se viera preterido”.

Uno de cada cuatro aspirantes

O sea, que no es suficiente reservar plazas para mujeres, sino que si no se llega al porcentaje de mujeres aprobadas las que no hayan pasado el corte se compararían con otros aspirantes varones para en los casos en los que hubiera una diferencia de medio punto dar luz verde a las mujeres en igualdad de méritos frente a los hombres. O sea, una mujer menos cualificada que un hombre podría llegar a ser guardia civil por el hecho de ser mujer.

Pero para entender mejor el problema hay que fijarse en la parte más incómoda de esta situación que es lo que también reclaman las asociaciones: ¿por qué no se convocan más plazas y se hacen pruebas específicas y sin competencia entre hombres y mujeres? Eso no sucede porque las cifras son las que son y lo que habría que hacer es trabajar en la incentivación para conseguir más mujeres aspirantes.

Los últimos datos oficiales sobre las pruebas de acceso al Cuerpo, la fase para la que se prepara a los hijos de los guardias en la academia, dicen que para la última convocatoria de plazas se ofrecieron 2.091 plazas. A ese examen se presentaron casi 27.000 personas. De estas, ¿cuántos aspirantes eran mujeres? Un total de 7.400 Los optimistas dirían que fueron más de un 25% de los aspirantes, los pesimistas que hubo el triple de hombres que de mujeres y los realistas que la solución de la paridad está más en origen que en destino y que lo que hay que conseguir es que más mujeres se animen a convertirse en guardias civiles porque las que hay, independientemente de su número, hace mucho que demostraron ser igual de válidas que los hombres sin tener que discriminarlos a ellos.

Por cierto, las fuentes consultadas traen a colación un texto legal que contraviene el criterio de selección por razón de sexo. La Ley del 28 de noviembre de 2014 de Régimen del Personal de la Guardia Civil, dice en su artículo 35: “En los sistemas de selección no podrán existir más diferencias por razón de género que las derivadas de las distintas condiciones físicas que, en su caso, puedan considerarse en el cuadro de condiciones exigibles para el ingreso”. Y eso se consigue ajustando marcas a cada uno de los géneros por razones estrictamente físicas, no persiguiendo porcentajes.

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