PARIDAD EN LA POLICÍA

Urkullu exige más mujeres en la Ertzaintza aunque sea a costa de la dificultad de las pruebas de acceso

De los 7.082 ertzainas en activo que hay en la plantilla, 1.048 son mujeres

Los sindicatos denuncian que el problema es que el cuerpo no es atractivo y por eso faltan aspirantes

Los ertzainas creen que el operativo de la Copa «puso en peligro la vida de los jugadores del Atlético”

Íñigo Urkullu
Íñigo Urkullu

“Plan de promoción del acceso de las mujeres a la Ertzaintza”. Este es sin duda el plato fuerte de 2022 en lo que a política de Interior se refiere en el País Vasco. Se trata de una estrategia anunciada por el Gobierno Vasco a través del departamento que dirige Josu Erkoreka y que trata de resolver lo que el consejero de Interior ha definido como “un claro y manifiesto desequilibrio entre hombres y mujeres dentro de la Ertzaintza”. Nadie pone en duda ni la bondad ni la necesidad de la medida, sin embargo, los agentes en activo temen que se produzca una excesiva reducción de los requisitos policiales con el único fin de que haya más mujeres de uniforme sin la preparación necesaria para mantener el nivel actual del Cuerpo.

El aumento de mujeres en los cuerpos policiales españoles es una realidad que afortunadamente se viene produciendo en nuestro país, especialmente en la última década. Sin embargo, ese aumento no se está percibiendo igual en todos los cuerpos policiales, y lo que es más preocupante, en todos sus responsables políticos, quienes están dispuestos a sacrificar aspectos directamente relacionados con el acceso a las plantillas policiales con tal de que haya más mujeres que respalden un camino hacia la paridad.

Hace un año la Generalitat de Cataluña ya modificó el reglamento de su Policía Autonómica, los Mossos, para aumentar la presencia femenina, y lo hizo con una medida que algunos entendieron dentro y fuera del cuerpo policial como una suerte de discriminación positiva: en caso de empate entre dos aspirantes a ser mosso se premiaría la condición femenina del alumno. Antes de esa medida más del 20% de la plantilla de Mossos eran mujeres, más de 3.500 de los casi 17.000 agentes, y pese al ventajismo de la reforma de su reglamento, la norma en nada afectaba a la calidad de la formación del agente.

Y esa es precisamente la duda que algunos plantean con el anuncio del cambio de reglas que plantea el Gobierno vasco. “La Academia Vasca de Policía y Emergencias está observando una tasa de éxito de las mujeres en los procesos selectivos muy inferior a la de los hombres y, por ello, el Gobierno Vasco ha decidido, en colaboración con Emakunde (el Instituto Vasco de la mujer) dar un salto cualitativo y trabajar por la igualdad desde las pruebas de acceso”. Estas declaraciones de Erkoreka para anunciar su plan de igualdad es lo que ha preocupado a los agentes en activo y a los representantes sindicales. Les preocupa que se plantee reducir las dificultades de determinadas pruebas para conseguir un mejor dato de acceso de mujeres al cuerpo.

Las fuentes policiales vascas consultadas por OKDIARIO son absolutamente partidarias de la incorporación de la mujer al cuerpo, pero no a cualquier precio, y creen que el problema va más allá de las cifras y de las dificultades de las pruebas de acceso.

“Si al Gobierno de Urkullu le preocupa que sólo casi un 15% de ertzainas sean mujeres, ¿qué deberían hacer en la Guardia Civil donde sólo hay un 7% de mujeres en su plantilla?”, explican las mismas fuentes, quienes recuerdan además que la presencia femenina en la Policía Nacional, un 12%, es también menor que en la Ertzaina.

Mayoría de funcionarias

Con este panorama los representantes policiales no ven en la academia ni en las pruebas de acceso el problema que pretende resolver Erkoreka, sino el propio atractivo que la Ertzaintza supone para las mujeres aspirantes a ser policías. En el año 2016 había en el País Vasco 7.624 agentes de la Ertzaintza y 847 eran mujeres. Cinco años después, en 2021, había menos agentes, 7.082, pero más mujeres, 1.048. No será al gusto del Gobierno vasco pero las cifras aumentan, pero para entender la problemática hay que fijarse en otras cifras.

¿Por qué no le preocupa a Urkullu que de los 48.351 empleados públicos vascos sólo 17.362 sean hombres? ¿Por qué no toma medidas para que de las 31.142 personas que forman el personal público de educación sólo 8.122 sean hombres? ¿O que de los 2.613 funcionarios de Justicia, 581 sean varones?

Hay otro dato que resulta demoledor y es el de mujeres aspirantes a los cuerpos policiales: según los datos de 2020 se convocaron 6.277 plazas policiales de todo tipo en el País Vasco. 1.702 mujeres aspiraron a una de ellas. Más de 1.100 quisieron pertenecer a cuerpos policiales del País Vasco (policías y guardias civiles), otras 488 quisieron optar a plazas de Policía Local y solamente 71 mujeres aspiraron a entrar en la Ertzaintza. “Si se convocaran más plazas se conseguiría atraer a más aspirantes y así aumentar la ratio de agentes femeninos en el cuerpo. Eso siempre es más recomendable que tocar los niveles de dificultad de las pruebas de acceso que irremediablemente lleva a un deterioro de la formación policial. No todo vale con tal de obtener mejores cifras”, explican fuente de los sindicatos policiales que luchan por la paridad como los que más, pero no a cualquier precio.

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