Ministerio de Consumo

Garzón se gasta 15.600 € en un servicio de alertas sobre la repercusión mediática de sus ocurrencias

Garzón juguetes
Alberto Garzón, ministro de Consumo.

El Ministerio de Consumo que dirige Alberto Garzón se ha gastado 15.600 euros en la contratación de un servicio de alertas sobre la repercusión mediática de sus políticas, muchas de las cuales han acabado generando polémica en distintos ámbitos. Desde la huelga de juguetes contra los «estereotipos sexistas» en los anuncios hasta utilizar «ropa de segunda mano» para favorecer un modelo de consumo «saludable y sostenible».

En concreto, el departamento dirigido por el coordinador federal de Izquierda Unida y diputado de Unidas Podemos ha adjudicado un contrato con el siguiente concepto: «Servicio de alertas informativas a través de la aplicación Telegram para conocer, a la mayor brevedad posible, la repercusión y difusión que están teniendo, principalmente, en radio y televisión, las propuestas normativas y demás actividades desarrolladas e impulsadas por el Ministerio de Consumo».

Esta licitación se ha tramitado como contrato menor y la empresa adjudicataria ha sido Hallon Intelligence SL por un importe de 12.960 euros, esto es, 15.681,6o euros impuestos incluidos. Este servicio de alertas ha sido encargado con un plazo de duración de un año, según consta en el detalle del procedimiento consultado por OKDIARIO.

Gasto superfluo

En los últimos meses, no sólo sus polémicas declaraciones afirmando que España exporta carne de «mala calidad» han puesto a Garzón en el disparadero. Su ministerio también ha protagonizado sonadas campañas que han llevado a la opinión pública a cuestionar la idoneidad y el gasto superfluo de una cartera que antes estaba integrada en Sanidad.

Por ejemplo, el pasado diciembre, el Ministerio de Consumo lanzó una «huelga de juguetes» con el objetivo de «reclamar su derecho a jugar con el 100% de los niños y niñas, no sólo con el 50%». En plena campaña de Navidad, el departamento de Alberto Garzón puso en marcha esta iniciativa bajo el lema ‘Jugar no tiene género’. «Las cocinitas, los coches de carreras o los bebés llorones quieren poder jugar tanto con niños como con niñas», fue uno de los mensajes difundidos por el Gobierno.

Por su parte, el sector juguetero rechazó aquella campaña, que costó 95.000 euros. «Es una evidencia que los juguetes son objetos neutros, sin sexo, sin etiquetas específicas que los designen para niños o para niñas», señaló la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) a través de un comunicado. La AEFJ afirmó que «sería el sueño de un fabricante de juguetes que su producto gustase a todos y cubriese al 100% de la población infantil».

A esta campaña siguieron otras no exentas de controversia como la de comprar roscones de Reyes sólo de «nata, nata» (en lugar de grasas vegetales); la de «concienciar» sobre los efectos del consumo «excesivo» de azúcares; la de explicar a los españoles cómo guardar los huevos en la nevera; la de contribuir a «cuidar el planeta» con acciones del tipo «usar ropa de segunda mano» o no cambiar de teléfono móvil; o la de publicar una amplia lista de frutas y verduras de temporada para comer «barato, sano y sostenible» en este mes de abril. Esto último para reducir, al mismo tiempo, el consumo de carne.

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