Crisis del coronavirus

Simón asistió el 4-M a la reunión del Centro Europeo de Control de Enfermedades que alertó de la falta de test

En ese encuentro se destacó el avance de la enfermedad y la gravedad que implicaba

Coronavirus en España, hoy: última hora de la COVID-19 y la desescalada, en directo

Fernando Simón
Fernando Simón, portavoz técnico del Ministerio de Sanidad.

Un nuevo proceso penal apunta a Fernando Simón: él era y es el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad. Y, como tal, recibió el informe del 2-M del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) en el que se pedía, seis días antes del 8 de marzo, evitar la asistencia de la población a «reuniones masivas». Para colmo, Simón estuvo presente en la reunión de ese mismo organismo europeo celebrada el 4-M, con el informe fresco y recién remitido a todos los asistentes. En esa reunión, además, se alertó de la falta de test en los países y se pidió que se realizaran compras urgentes para evitar entrar en la fase dura de contagios sin el principal mecanismo de detección de los focos de la enfermedad.

Fernando Simón será investigado ahora por la juez Mónica Aguirre por un delito de imprudencia temeraria. Y la querella, a la que ha tenido acceso OKDIARIO, incorpora elementos clave que acorralan a Simón. En primer lugar, en la misma se cita un informe del ECDC de la UE fechado el 2 de marzo en el que se advirtió al director del CCAES de que se debía «evitar la asistencia a las reuniones masivas» -tal y como ha publicado OKDIARIO-.

Dos días después

La querella subraya que esa alerta llegó directamente al organismo que dirige Fernando Simón y, pese a ello, fue silenciada. Todo ello, a falta de seis días para el 8-M. Y hay un segundo elemento delicado para Simón. Y es que, él mismo, personalmente, estuvo en la reunión del ECDC celebrada el 4-M, dos días después de remitir el informe con las alertas. Las actas que hoy publica este diario prueban su presencia en la cita. Y allí las alertas fueron a más.

Fernando Simón
Simón asistió a la reunión del Centro Europeo de Control de Enfermedades del 4 de marzo.

En esa reunión del 4 de marzo se destacó el avance de la enfermedad y la gravedad que implicaba. Se habló de que los test formaban parte de la estrategia general decisiva para abordar el brote con garantías de control. Se notificaron más casos destacando que los nuevos contagios no tenían ningún vínculo con las zonas previamente afectadas, lo que implicaba que el virus estaba ya dentro de las fronteras de la UE.

La ECDC advirtió, además, de la existencia de indicios que desvelaban la falta de material, y en especial test, entre los países miembros y asistentes. En línea con esta información, el organismo europeo alentó a los estados miembros a comunicar su verdadera situación en materia de almacenaje de mecanismos de protección frente al virus y a trasladar cualquier preocupación al respecto al Consejo de Salud europeo que tendría lugar el viernes siguiente, 6 de marzo.

Por último, se señaló que el riesgo del coronavirus en Europa se consideraba ya de «moderado a alto» o «alto».

Información muy relevante

Fernando Simón tuvo conocimiento de todo ello. Y la querella le apunta como receptor de información muy relevante sobre el riesgo real que sobrevolaba ya España y de haberla ocultado. El texto de la querella subraya que todas esas alertas llegaron al organismo que dirige Simón y, pese a ello, fueron silenciadas.

Dicha querella subraya la importancia del informe europeo del ECDC del 2-M. «El 3 de marzo de 2020, cuando España había pasado en nueve días de dos afectados declarados a 114 y siendo obvio la velocidad del crecimiento de las cifras de contagio, se conoció un informe fechado el día anterior del ECDC […] del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades», destaca el texto de la querella.

El informe europeo enviado al organismo de Fernando Simón incluye un apartado decisivo en materia de ‘Medidas relacionadas con las reuniones masivas’. Y allí se advierte de que «las reuniones masivas como eventos deportivos, conciertos, eventos religiosos y conferencias aumentan el número de contactos entre personas por largos períodos y a veces en espacios reducidos. Por lo tanto, las reuniones masivas pueden conducir a la introducción del virus en la comunidad anfitriona del evento y/o facilitar la transmisión y propagación el virus. Las medidas para reducir el riesgo que presentan las reuniones masivas incluyen medidas de distanciamiento interpersonal para evitar el hacinamiento y medidas organizativas, como la cancelación o aplazamiento de un evento».

Esas exigencias se incumplieron por completo al permitir e impulsar el 8-M. La querella aclara que «tras la recepción de esta comunicación del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, los querellados deberían de haber informado tanto a la opinión pública en la rueda de prensa que diariamente ofrecían como al Gobierno de la Nación sobre la necesidad de prohibir los eventos políticos, religiosos, culturales y deportivos convocados hasta ese momento. Nada de esto hicieron poniendo así a la población española en grave peligro».

El informe de la agencia de la UE, además, «argumenta que es crucial interrumpir las cadenas de transmisión al ser humano para evitar una mayor propagación y ‘… disminuir el pico de brotes y ralentizar el aumento de casos…’ además es crucial para enfrentar la epidemia y ‘…salvar vidas así como minimizar el impacto socioeconómico…’».

Evitar una mayor propagación

Entre las medidas referidas a la estrategia para enfrentar la pandemia, el ECDC establece la necesidad de «asegurar que el público en general sea consciente de la seriedad del Covid. La comprensión por un alto grado de población de la participación comunitaria y la aceptación de las medidas implementadas (incluyendo el más estricto distanciamiento social) son clave para evitar una mayor propagación. Proceder a la implementación de un distanciamiento social (por ejemplo, la suspensión de reuniones a gran escala y el cierre de escuelas y lugares de trabajo) para interrumpir las cadenas de transmisión».

La querella destaca que «a pesar de esta obligación de advertir a la población el peligro que entrañaba el virus Covid-19 para evitar contagios y fallecimientos, los querellados no sólo no avisaron, sino que quitaron importancia a la pandemia, cuando no animaron a los ciudadanos a seguir reuniéndose en masas».

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