Críticos de Iglesias le acusan de teledirigir la consulta a las bases para la moción de censura

Moción de censura Podemos
Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados.

Militantes de Podemos, críticos con Iglesias, consideran que la pregunta de la moción de censura, que el partido somete estos días a votación de sus bases, es un ejemplo más de la «manipulación» de la cúpula para dirigir el resultado.

En concreto, la pregunta reza así: «Ante la actual situación de excepcionalidad provocada por la corrupción estructural y la utilización de las instituciones del Estado con fines delictivos, apoyas que Unidos Podemos-ECP-En Marea impulse una moción de censura contra el PP en el Congreso de los Diputados?». La consulta se realizará hasta el próximo lunes, y a ella están llamados los 480.000 inscritos del partido.

«¿Si la formulas así, quién va a decir que ‘no’?», se preguntan entre un sector de las bases, que en su día cuestionaron ya lo oportuno de seguir adelante con una medida condenada al rotundo fracaso. 

En estos círculos se añade, además, que la pregunta no va acompañada ni de un programa ni tampoco de un candidato, dos de las exigencias para presentar una herramienta de ese tipo que, advierten, «no puede quedarse solo en una acusación» sino que debe incluir «un programa de actuación».

En efecto, de acuerdo al reglamento sobre la moción de censura, el procedimiento debe llevar incluida la propuesta de un candidato a la Presidencia del Gobierno, ya que su aprobación implicaría que el Congreso da su desconfianza al Gobierno y apoya una alternativa. Ese es el espíritu de una moción de censura ‘constructiva’, como se llama, y que queda recogido en el artículo 113 de la Constitución.

Ni programa ni candidato

Según ese artículo, la moción de censura deberá ser propuesta al menos por la décima parte de los diputados en escrito motivado y dirigido a la Mesa del Congreso y habrá de incluir un candidato a la Presidencia del Gobierno. Podemos cuenta con el número exigido de escaños para registrarla, aunque no así para aprobarla, para lo que se requiere de mayoría absoluta. 

El partido tampoco ha hecho público su candidato a la moción, aunque no ha descartado que sea un independiente, o, incluso, el aspirante a las primarias del PSOE, Pedro Sánchez. Sánchez no ha descartado abiertamente plantear una medida de este tipo contra el Gobierno de Mariano Rajoy.

Otra de las exigencias que conlleva la utilización de este mecanismo es que, según recoge el artículo 113, en el caso de que la moción de censura no fuera aprobada por el Congreso, sus firmantes no podrán presentar otra durante el mismo periodo de sesiones. Para una nueva, se necesitarían otros 35 de diputados.

La consulta de Podemos no hace presagiar muchas sorpresas. Lo que sí se cuestiona es la capacidad de movilización de Iglesias. Para completar esta campaña, el partido ha convocado además una concentración en la Puerta del Sol el próximo 20 de mayo, víspera de las primarias del PSOE. En su convocatoria se insiste en que la «moción ciudadana»-como la ha rebautizado Podemos-es «urgente» y «necesaria» para «defender la democracia y las instituciones de la mafia» y del «saqueo sistematizado del PP».

Una práctica habitual

La dirección de Podemos trata de camuflar el rotundo fiasco parlamentario que será la votación de la moción, con lo que consideran una «mayoría social a favor» de echar a Rajoy del Gobierno. De hecho, el secretario de Organización, Pablo Echenique, insiste en una campaña en las redes sociales en que es un trámite que «no pueden realizar solos» sino que precisan del «apoyo de la sociedad civil».

En una parte de las bases se critica la iniciativa por «populista» y «demagógica» y por estar al servicio de Iglesias y los suyos. «Solo servirá para que Podemos haga más el ridículo», se afea desde el sector crítico al líder podemita.

La intencionalidad de las preguntas es un modo de proceder habitual de Iglesias en las consultas a las bases. Como ejemplo, la que sometió a opinión de la militancia el posible acuerdo con Pedro Sánchez para formar gobierno. La consulta, que se realizó en abril pasado, constaba de dos preguntas:  «¿Quiere un gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez?» y «¿Estás de acuerdo con la propuesta de gobierno de cambio con la propuesta de Podemos-En Comú Podem-En marea?». De nuevo, difícil oponerse.

Entonces, sus detractores también volcaron las críticas en redes sociales, en las que le acusaron de dirigir la opinión de las bases. El 88,23 por ciento de quienes participaron-alrededor de un 40 por ciento del censo con derecho a voto-rechazó que la formación apoyase el pacto entre Sánchez y Rivera. Un 91,79% respaldó, además, su propuesta de Gobierno de coalición con el PSOE, IU-Unidad Popular y Compromís.

El objetivo del partido es lograr aumentar el porcentaje de participación, un argumento en manos de los críticos para desacreditar los resultados. Lo cierto es que la militancia siempre ha mostrado apatía por los procesos internos de Podemos. En la pasada Asamblea de Vistalegre, cuando Iglesias fue reelegido secretario general, votaron 155.275 personas, un 33,98 por ciento del censo total del partido.

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