Los golpistas preparaban un infierno fiscal con subidas de todos los impuestos y un tributo a la Iglesia

Impuestos-Iglesia
Oriol Junqueras y Carles Puigdemont (Foto: Efe).

Los partidos golpistas tenían preparado un auténtico infierno fiscal con alzas de todos los impuestos, creación de nuevos tributos para las empresas, para el capital y hasta un nuevo impuesto a la Iglesia. Pensaban poner en marcha su plan de saqueo tributario tras implantar su pretendida república catalana, la misma en la que aseguraban que todo el mundo sería más rico.

Las subidas incluían el IRPF, Sociedades, Sucesiones, Donaciones, Patrimonio, el ahorro, determinados activos de las empresas, y hasta un nuevo tributo a los bienes inmuebles de las Iglesias, como recogen los documentos en manos de la Guardia Civil y a los que ha tenido acceso OKDIARIO.

PDeCAT y ERC, con el apoyo de la CUP, sabían perfectamente que tras romper con el resto de España, su Cataluña utópica se enfrentaba a una “asfixia” económica, como lo definían los miembros del Comité Estratégico que prepararon el golpe separatista. Y por eso, mientras prometían a los votantes que gracias a la independencia tendrían más poder adquisitivo, más riqueza y más empleo, lo cierto es que preparaban todo un plan de saqueo fiscal del que no se habría librado nadie.

Las subidas incluían la escalada de impuestos para los trabajadores de rentas medias, algo que no le importaba ni a los herederos de la burguesa Convergencia, ni a los republicanos de ultraizquierda de ERC, ni a los antisistema de las CUP. Todos estaban de acuerdo siempre que el vaciado de poder adquisitivo de la población sirviese para financiar su ansiada independencia.

Los documentos a los que ha tenido acceso la Guardia Civil a raíz de la querella presentada por Vox -y en los que se reflejan las reuniones que mantenían los golpistas desde 2016- recogen un apartado para la reforma fiscal que preparaban y debatían ya por aquellas fechas. Unas reuniones en las que se recogió, por ejemplo, el catálogo de impuestos en revisión al alza o directamente de nueva factura.

Un abanico que queda reflejado en esta enumeración: “Impuesto a las Grandes Fortunas”; “Impuesto Nuclear”; “Viviendas Vacías”; “Bebidas Azucaradas”; “Estancias Turísticas”; “Vivienda de Uso Turístico”; “Cruceros”; “Impuesto de Transmisiones Patrimoniales”; o “Actos Jurídicos Documentados”.

En otra de las reuniones, los partidos separatistas hablaron de las necesidades de financiación y del “margen del Govern en fiscalidad”. Y dentro de ese margen surgía la coincidencia entre ellos en lo que denominaban “figuras impositivas para las grandes fortunas”.
Pero no se trataba sólo de una subida para contribuyentes con ahorros.

Porque, como quedó claro en los encuentros mantenidos, “si centramos todo en el Impuesto a las Grandes Fortunas entonces no puede ser un brindis al sol. Porque también quieren incrementar el nivel de gasto”. Por ello, los separatistas fueron sumandos impuestos al plan de subida fiscal: uno, por ejemplo, “que grabe bienes inmuebles de la Iglesia”, que debía haber tenido un carácter “finalista” para costear la “educación”.

Los golpistas preparaban un infierno fiscal con subidas de todos los impuestos y un tributo a la Iglesia

El deseo de crear un “Impuesto a las Bebidas Azucaradas”, además, fue ampliando su ámbito de aplicación a medida que avanzaban las reuniones, de modo, que acabó extendiéndose hasta grabar la comida rápida, el “fast food”, tal y como lo anotaron.

Sobre el IRPF hubo debate. Tenían claro que querían una “subida de tramos del IRPF”, algo que suponía un castigo fiscal para todos los contribuyentes. Y, por eso, se discutieron “deducciones para los tramos bajos”. Pero siempre teniendo en cuenta que debía ser una subida fiscal que permitiese sortear los problemas de financiación de la independencia, algo que exigía una subida de la práctica totalidad de tramos de rentas de los trabajadores, desde las más bajas hasta las más altas.

Los golpistas preparaban un infierno fiscal con subidas de todos los impuestos y un tributo a la Iglesia

Porque lo importante, como se dejó claro en las reuniones, era lograr el “aumento de ingresos: más recaudación, más progresividad”. Con una “lucha contra el fraude” más recaudadora y con subidas en el “IRPF bajo y alto”, en “Patrimonio, Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Con nuevos Impuestos”. Todo por la “Construcción de la República”, como dejaron por escrito.

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