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Adiós a los muebles de contrachapado: su alternativa estaba en toda las casas en los años 80 y es más elegante

Muebles de contrachapado
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante décadas, los muebles de contrachapado fueron muy populares en hogares de todo el mundo por su resistencia, estabilidad y bajo coste. Sin embargo, las tendencias cambian, y los estilos decorativos también lo hacen. En este contexto, ha surgido una alternativa más elegante y versátil: la melamina. Se trata de muebles recubiertos con una lámina decorativa impregnada con resinas melamínicas; el recubrimiento se prensa a alta temperatura, dando lugar a una superficie resistente y muy fácil de limpiar. Las tecnologías actuales permiten imitar con gran realismo piedra, madera natural o incluso acabados textiles, por lo que las posibilidades de decorar las distintas estancias del hogar con estos muebles son infinitas.

La melamina no es un material nuevo; estaba muy presente en la estética de los años 80, pero ahora ha regresado con una estética reinterpretada. En aquel entonces, era símbolo de practicidad y modernidad, dos cualidades que se reflejaban en muebles modulares en tonos como el nogal oscuro o el blanco brillante. Hoy, los nuevos acabados ofrecen texturas sincronizadas y colores mucho más actuales, y el resultado es espectacular: muebles que ofrecen mayor protección frente a arañazos y manchas, muy fáciles de limpiar y mantener y con un diseño adaptado a las tendencias del siglo XXI.

La alternativa a los muebles de contrachapado

Una de las principales razones por las que cada vez más hogares están apostando por los muebles de melamina que triunfaron en los años 80 es su resistencia; son una opción especialmente interesante para cocinas y baños. A esto hay que sumar que limpiar estos muebles es muy fácil: basta un paño húmedo y detergente neutro para mantenerlos en perfecto estado. No requieren tratamientos especiales, como el barnizado.

Durante el proceso de decisión de compra, el precio es un factor decisivo, y la melamina ofrece una gran ventaja competitiva frente a los muebles de contrachapado. Se pueden encontrar modelos de diseños sofisticados a precios accesibles. Más allá del precio, la estabilidad de este material reduce el riesgo de deformaciones a largo plazo.

Si bien es cierto que ningún material está 100% exento de problemas cuando está expuesto a altos niveles de humedad durante mucho tiempo, los fabricantes actuales han mejorado los estándares de calidad de manera significativa.

La evolución del diseño interior

El resurgimiento de la melamina no se debe única y exclusivamente a la nostalgia. Su regreso coincide con una profunda transformación en el diseño de interiores, que apuesta por estilos cálidos y líneas limpias. Los nuevos sistemas modulares permiten crear configuraciones completamente personalizadas, que se adaptan con precisión a viviendas pequeñas donde cada centímetro cuenta. Frentes de armario sin tiradores, estanterías flotantes y muebles integrados en la pared han sabido aprovechar la versatilidad de este material.

Otro aspecto que impulsa la recuperación de la melamina es la sostenibilidad. Muchos de los muebles que encontramos en el mercado se fabrican a partir de restos de madera reciclada y subproductos industriales, lo que permite optimizar recursos y reducir el desperdicio forestal. Además, el proceso de fabricación es más eficiente energéticamente que la producción de madera. Existe cierto debate sobre los adhesivos y las resinas, pero en los últimos años la industria ha avanzado hacia formulaciones con bajas emisiones.

¿Significa esto el fin de los muebles de contrachapado? No necesariamente. Éste continúa siendo un material muy apreciado en el ámbito de la construcción y el mobiliario a medida de lujo. Tiene una gran resistencia mecánica, así que es perfecto para algunas aplicaciones. Sin embargo, la melamina está ganando terreno gracias a su estética, durabilidad y precio.

A diferencia de lo que ocurría hace sólo unos años, en el proceso de decisión de compra, los consumidores ya no buscan sólo el precio más bajo. Si bien es cierto que el factor «precio» sigue siendo determinante, también se presta atención a la facilidad de mantenimiento, la resistencia y el diseño. En este contexto, la melamina es la clara ganadora. Además, gracias a los avances tecnológicos, el estigma de «muebles baratos» que arrastraban en los años 80 ha desaparecido por completo. Hoy es posible encontrar modelos de muy buena calidad con acabados de lujo que apenas se distinguen de la piedra o la madera natural a simple vista.

Más que una simple alternativa a los muebles de contrachapado, la melamina es el ejemplo de cómo un material que triunfó en el pasado puede regresar adaptándose a los gustos, preferencias y necesidades actuales. Su éxito no se debe sólo a la  nostalgia de los años 80, sino en la capacidad de evolucionar. El equilibrio entre funcionalidad y estética, además de un enfoque más sostenible, han transformado por completo su percepción.

Los muebles de contrachapado no van a desaparecer de la noche a la mañana, pero ya no los protagonistas indiscutibles cuando se habla de mobiliario accesible. La alternativa que estuvo en todas las casas hace cuatro décadas ha vuelto con una imagen renovada. Y esta vez, lo hace para quedarse.

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