El Baskonia tumbó a un Real Madrid sin truco final ni recursos y al que los traumas pasados le hacen bloquearse cuando no se puede conceder cuando un equipo se juega los títulos (89-100). Son ya cinco los duelos a cara o cruz que ha perdido el conjunto blanco de manera consecutiva con el de este domingo en la Copa del Rey, que se la lleva el Baskonia tras dar en el Roig Arena uno de los golpes más sonoros que se recuerdan en la era moderna del baloncesto español.
Justísima victoria del cuarto en discordia de los de la Euroliga, que tuvo que vencer a los dos con más historia, Barcelona y Real Madrid, consecutivamente y antes a Tenerife para tocar el cielo en la Copa 17 años después. Un señor equipo que buscó las cosquillas a un grupo con sensación de agotamiento mental y físico (con más horas de descanso que su rival) y que le aniquiló con un 17-33 de parcial en el último cuarto.
Timothé Luwawu-Cabarrot fue el hombre del partido, sin duda: 28 puntos en ¡28 minutos! hasta que fue expulsado (7/8 en tiros de dosy 11/11 en libres), más cinco rebotes y 32 de valoración. Pero el MVP se lo llevó un Trent Forrest (27 años) que fue claramente el jugador más decisivo de la Copa y también en los últimos minutos de la final sin el alero francés en cancha.
22 puntos (12 en el último cuarto), 11 asistencias, nueve rebotes y a una captura más del triple-triple en una final (38 de valoración). Una locura total cuando además hablamos de un jugador que lo juega absolutamente todo en el Baskonia (35 minutos este domingo, 33 en semifinales y 31 en cuartos). El físico le aguantó a él y a todos sus compañeros para reventar al rey de Copas en una final para enmarcar, aprender en el caso de los blancos y celebrar el súper proyecto de Paolo Galbiati.
Por resumir la actuación de los de Sergio Scariolo, que cosecha dos de las últimas ¡cinco! derrotas del Real Madrid en finales a partido único (Euroliga 2024, Supercopa 2024, Copa 2025, Supercopa 2025 y Copa 2026), destacar el espíritu de lucha de Facu Campazzo (14 puntos, dos rebotes y cinco asistencias) y los intentos con más o menos acierto de Mario Hezonja, Théo Maledon (12 puntos), arreón en el último cuarto (seis dígitos en los 10 minutos finales) y Andrés Feliz (15), de más a menos el dominicano. Fueron de los pocos que, al menos, probaron. El croata, con 15 tantos, fue el máximo anotador blanco (6/13 en tiros de campo) y 12 de valoración.
Buena salida y colapso
El Real Madrid firmaba una salida mejor todavía de la que quizá se esperaba. Los de Scariolo se tomaron muy en serio el inicio después del aviso casi letal del Valencia Basket en semis y pusieron la directa hacia el título con un parcial de 13-2 liderado por los triples de Sergio Llull, Campazzo y Hezonja, pero, de repente, se apagaron. El croata fue la cara visible del colapso blanco tras el tiempo muerto solicitado por Galbiati.
Scariolo le quitó para sacar a Trey Lyles, de nuevo desaparecido, después de fallar dos tiros libres y una canasta de dos y Hezonja se sentaba enfadadísimo y sin dar la mano al italiano. Mientras, Baskonia cogía carrerilla y se acercaba a lomos de Eugene Omoruyi, su increíble porcentaje en tiros machacó al Real Madrid (23 puntos con 9/15, y 23 de valoración) y Luwawu-Cabarrot, que cerraban el primer cuarto con nueve puntos por cabeza.
El técnico madridista tuvo que detener el juego después de que Usman Garuba también se le rebrincase por una instrucción que no le agradó y se olvidase de la marca acto seguido, dando vía libre a Omoruyi para cerrar un parcial de 4-17. El bloqueo de los blancos en ambas zonas era totalmente inesperado y Baskonia remontaba hasta ponerse por delante.
El plan de Galbiati no podía salir mejor en la primera parte, ya que apenas se había cumplido el minuto 11 y los dos pívots del Real Madrid se habían cargado con dos faltas. Así, el cuadro vasco desbloqueaba a un Alex Len sólamente utilizado anteriormente por Scariolo en la Copa cuando tenía el partido ganado ante Unicaja Málaga en cuartos de final. Baskonia logró encajar al ucraniano en la pintura y Mamadi Diakité ponía el 26-30 desde el perímetro, su mayor renta en los primeros 20 minutos.
Los pívots complican la faena
Scariolo dio confianza a los presentes en cancha en la primera situación de peligro y tanto Feliz como Len le avalaron. El dominicano lo hacía con dos triplazos seguidos que a punto estuvieron de ser tres con otro que escupió el aro (12 puntos al final de la primera parte) y el ucraniano anotando y frenando a Omoruyi. Entre los dos cerraban un parcial de 12-0 que daba aire al Real Madrid en la final (40-30).
Antes del descanso el Roig Arena vivió el único tramo de ida y vuelta en el que se vio irrumpir de nuevo a un Luwawu-Cabarrot que mandaba a su equipo a vestuarios con inercia más que positiva (52-47). Solo Hezonja en el Real Madrid volvío enchufado del descanso, mientras que el francés seguía golpeando hasta igualar el partido con su ¡vigesimotercer punto! al minuto 25 (57-57).
Y esa soledad del croata, aplaudido al ser cambiado con mejor actitud, hizo que el resto se remangase y el quinteto suplente lograra sacar ventaja de un parcial de 9-1. Luwawu-Cabarrot encarnaba la fe vitoriana, cuya parroquia cantaba el «¡sí se puede!» cuando cerraba el tercer cuarto con 28 tantos. El francés tiró del carro en un Baskonia con Rodions Kurucs y Forrest desaparecidos y Omoruyi, Diakité y Matteo Spagnolo en stand by.
Cabarrot contra el Real Madrid. Lo hacía todo, también forzar tres tiros libres por falta de Maledon que anotaba para poner a su equipo a cinco puntos del Madrid (72-67). Sus secuaces aparecieron a tiempo, porque los blancos les dejaron, y ocho puntos con triples de Omoruyi y otro de Diakité confirmaban el vuelco baskonista en el minuto 34 (79-81). Antes, Radzevicius forzaba la quinta de Garuba, en ataque. El peligro era Real.
Baskonia revive el trauma del Real Madrid
Scariolo y todo el Real Madrid resopló cuando Luwawu-Cabarrot cometía la quinta falta con más de dos minutos por jugarse, pero Galbiati tenía más armas y si anteriormente ya había conseguido activar a Kurucs, Markus Howard y Forrest se disponían a llenar el vacío del francés. El base americano firmaba un 2+1 con el que Baskonia recuperaba su máxima ventaja y su compatriota, el escolta, la estiraba hasta el 86-92 con un minuto por jugarse.
Al Real Madrid se le aparecían todos los fantasmas de las cuatro últimas finales a un partido perdidas. Y sumaría la quinta con un cuarto acto imperdonable (17-33). Ya no fue sólo por la presión de estar seis abajo con sólo 60 segundos por delante, sino por quedarse sin anotar desde un triple de Hezonja para el 89-92 que en el equipo de enfrente había supuesto una dosis de confianza.
El croata, Campazzo y Maledon se atrevieron a disparar después de jugadas eternas cuando no quedaba tiempo y Forrest, Howard y Kurucs cerraban un parcial de 0-8 en los últimos 42 segundos para certificar la victoria y llevar el título al Buesa Arena, previo paso por la Casa Real para ser reconocidos por el rey Felipe VI, que entregó el trofeo al capitán baskonista.