El partido caminaba por el tedio cuando en el ecuador de la primera mitad se contuvo la respiración. Camavinga y Pedrosa chocaron sus cabezas y ambos quedaron tendidos sobre el terreno de juego. Peores consecuencias se llevó el futbolista ilicitano, que tuvo que ser sustituido. Mientras que el madridista fue atendido, le cerraron la brecha en la ceja y regresó al terreno de juego.
En cualquier caso, ya se había conseguido otro cambio más. Ya no eran cinco, sino seis. Así lo asegura la IFAB, el organismo mundial que rige las normas del fútbol. «Se permite que las competiciones usen sustituciones adicionales permanentes por conmoción cerebral, tras la aprobación de esta medida durante la 138.ª asamblea general anual (AGM) del IFAB, celebrada en Escocia el 2 de marzo de 2024», inicia el reglamento.
«Se produce una sustitución adicional permanente por conmoción cerebral cuando se sustituye a un jugador cuando se produzca una conmoción cerebral o se sospeche que se ha producido y este no participa más en el partido. Dicha sustitución no cuenta en el cómputo de las sustituciones «normales» permitidas (o en las oportunidades de sustitución, si procede)», finaliza.
La sustitución extra es para ambos equipos, por ello Arbeloa pudo realizar seis sustituciones y plagar su equipo de mirlos. Entraron Yáñez, Morán, Palacios, Aguado, Gonzalo y Güler. Este último fue el único cuyo origen no era la cantera madridista.