A finales de agosto de 2025 tuvo lugar en la Ciudad Deportiva de Valdebebas la conversación que le ha podido cambiar la carrera en el baloncesto a la gran estrella del Real Madrid. Mario Hezonja y Sergio Scariolo se sentaron para entablar un diálogo sincero, sin filtros y con el único objetivo de proyectar el nuevo jugador en el que se ha convertido el croata.
Una mejoría que pasaba por dos grandes cambios. El primero en la mentalidad. Scariolo se adentró en la cabeza de Hezonja y le insistió en no perder los cabales cuando las cosas no le salieran, especialmente en partidos a vida o muerte como el de este sábado en el Roig Arena, donde Supermario acudió al rescate del Real Madrid para meterle en la final de la Copa del Rey con cuatro puntos en el último cuarto.
Su estadística a falta de poco más de un minuto para el final era de 4/12, pero el croata siguió creyendo, no bajó los brazos, disparó dos veces más y a la tercera le dio la victoria a su equipo. Además, ésta última vino de una acción defensiva en la que él mismo robó la pelota en la divisoria, una capacidad de atención inédita en Hezonja a.S. (antes de Scariolo).
La otra parte fue su cambio de rol. La abundancia de manejadores que pasan al puesto de escolta durante los partidos y de aleros obligaba a Hezonja a curtirse definitivamente como un ala-pívot abierto. El croata lo ha ido perfeccionando con el paso de los meses hasta el punto de ganarle la partida a un jugador que llegó como un fichaje de campanillas en verano tras 10 temporadas en la NBA, Trey Lyles (27 minutos en pista de Mario por 16 del canadiense).
Hezonja pidió un cambio a Scariolo
Así, Scariolo ha ido sanando los males de un jugador que aún no ha tocado su techo. Ahora quiere repetir la hazaña en la gran final de este domingo contra el Baskonia y, si puede ser, evitando algo de sufrimiento a la afición madridista. Pero que el Real Madrid recogiese los frutos del descubrimiento del nuevo Hezonja, el técnico italiano fue dejando varias pistas en el camino.
La primera, claramente, fue en la rueda de prensa posterior al segundo partido de la Euroliga en el que su equipo se impuso al Olympiacos, tercero en la última Final Four y líder de la anterior fase regular. Scariolo reconoció que gente que no pertenecía al club blanco le había «asustado» al hablarle del comportamiento en el vestuario de Hezonja. Ahí, el italiano le dejó su primera muestra de cariño: «Estoy contento con su actitud».
«Lo veo una persona respetuosa. Por supuesto, cometiendo errores. Acepta lo que se le dice, las críticas… Es la única manera de poder mejorar, siendo un líder dando ejemplo. Debe tener continuidad y le veo en el buen camino», predijo. Unos meses después, fue más allá al desvelar un método que quedó confirmado por el propio Hezonja sobre la cancha del Roig Arena instantes después de la machada.
«Yo veía en Mario un jugador total, capaz de poder ayudar al equipo en muchas facetas y no sólo en la anotación, como quizás se le había encasillado un poco en el imaginario colectivo. Al inicio fue complicado porque estaba con determinados hábitos, sabía que tenía que ayudar también en defensa, a pasar la pelota o a rebotear, algo que más o menos siempre ha hecho», dijo el italiano a finales de enero, antes de admitir que «quizá» era «el jugador con el que más duro» había sido «con diferencia». «Su techo no ha llegado todavía, ahora incluso se divierte en su nuevo rol», expresó.
Estas palabras de @mariohezonja sobre su conversación con Sergio Scariolo SON TREMENDAS
🗣️ «Se lo dije el primer día. Mucha gente habla m*** de mí. Tienes luz verde para entrenarme y que pueda dar un paso adelante en mi carrera» #CopaACBxDAZN 🏀 pic.twitter.com/VS50XshoSp
— DAZN España (@DAZN_ES) February 21, 2026
Ni un mes después, Hezonja, fiel a su forma de ser, por fin habló de ese encuentro que lo cambió todo en él: «Me da todo. Se lo dije el primer día: ‘Ya sé que mucha gente habla mierda de mí y hay muchas mentiras sobre mí. No soy así, te lo voy a enseñar. Tienes una luz verde para entrenarme, mejorarme y para poder dar este paso en mi carrera contigo y todos mis compañeros’. Lo estamos haciendo, pero sólo es febrero, no hay que venirse arriba».