Mazón: «A los separatistas catalanes les costó más de 20 años, aquí en 7 tenemos un ‘procés’ silencioso»

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Carlos Mazón preside la Diputación de Alicante, pero en pocos meses la vida le puede cambiar si los valencianos le otorgan su confianza y le encomiendan capitanear un cambio de rumbo en la Comunidad Valenciana. Se medirá en las urnas contra un Ximo Puig al que las encuestas no le sitúan en su mejor momento. Los escándalos de corrupción y las constantes desavenencias dentro del gobierno de coalición han resquebrajado el Acuerdo del Botánico, que a duras penas logrará concluir la legislatura y siempre entre rumores de adelanto electoral. Mazón es consciente de la importancia que siempre ha tenido Valencia para el Partido Popular nacional, pero también sabe que, en las próximas elecciones, los valencianos se están jugando el futuro de su propia identidad.

PREGUNTA.- Don Carlos Mazón, presidente del Partido Popular valenciano y candidato a presidir la Generalitat. Muchísimas gracias por recibirnos en la sede valenciana del Partido Popular. Muchas gracias.

RESPUESTA.- Muy bienvenidos. Nos hemos bajado del 4.º piso a pie de calle. Yo creo que simboliza muy bien el plan en el que estamos de cercanía con la gente. Es una sede abierta a todo el mundo, todos los días. Aquí, hay mucho ajetreo, mucha gente que viene: unos que venían de siempre, otros que vienen por primera vez y otros que vuelven a venir. Y esas tres cosas juntas nos está haciendo tener mucha ilusión. Así que sois muy bienvenidos.

P.- Ayer, fue un día especial porque se cumplieron seis años del fallecimiento de Rita Barberá. No sé cómo han vivido en el Partido Popular este día.

R.- Con mucha tristeza y con mucho orgullo, las dos cosas juntas. Con mucha tristeza, porque todavía hay gente que quiere seguir haciendo campaña electoral contra Rita Barberá después de seis años que no está con nosotros y después de que todo haya acabado con su inocencia y la de sus colaboradores. Por tanto, es fácil que recordemos a la que durante muchos años fue para nosotros, con un gran orgullo, nada menos que la alcaldesa de España. Rita fue la gran artífice del cambio y de la modernización de Valencia, la referencia también de la modernización de España durante mucho tiempo, esa vanguardia valenciana.

P.- Bueno, vamos con la Valencia actual. En el asunto capital de la financiación autonómica, el señor Ximo Puig decía que se precisa de un gran acuerdo de Estado, pero también ha dicho que había que penalizar a aquellas comunidades autónomas que tuviesen impuestos bajos. Me gustaría saber cuál es su propuesta fiscal para Valencia, de hacerse, dentro de pocos meses, con la presidencia de la Generalitat.

R.-  Tal y como está la cesta de la compra, la luz, tal y como están las hipotecas, tal y como está el gas, o tal y como está el ir al supermercado, lo peor que se puede tener es no tener un plan fiscal, porque es exactamente lo contrario de lo que necesita nuestra tierra en estos momentos. No se puede decir que hay que penalizar a otras comunidades porque te molesta que Ayuso baje impuestos o que te pongas a llorar cuando otras comunidades hacen bien las cosas y se convierten en competitivas. No se llora, se compite. No pasa nada por competir, siempre y cuando el árbitro no beneficie a ninguno de los dos. Entre territorios competimos y negarlo es absurdo, pero convertirlo en positivo nos hace más fuertes a todos. No se puede decir que hay que penalizar a las autonomías que bajan impuestos y a continuación decir que los vas a bajar. Eso sí, dices que los vas a bajar y a continuación resulta que la bajada es poco menos que humo fiscal. En esa misma semana se aprobaron cuatro nuevos impuestos en la Comunidad Valenciana. En los presupuestos de la Generalitat para el año viene se aumenta un 10 por ciento, nada menos que 4.500 tasas en la Comunidad Valenciana. Por lo tanto, no hay un plan fiscal. Tenemos un Gobierno que no sabe lo que quiere hacer, si subir o bajar. En cualquier caso, en el neto, la segunda comunidad con más impuestos de España vuelve a ser la Comunidad Valenciana.

¿Qué tenemos que hacer nosotros? En primer lugar, devolverles a los ciudadanos de la Comunidad Valenciana lo que están pagando para que puedan seguir levantando la persiana. Hemos propuesto un bono dotado con 100 millones de euros para ayudar con la luz a los autónomos y las pymes de la Comunidad Valenciana. Porque el precio del alquiler del local comercial, porque subir la persiana o porque pagar la luz hace inviable levantar la persiana. Y esta comunidad es una comunidad muy dinámica, que necesita poder levantar la persiana para poder pedalear, porque si no nos vamos a quedar absolutamente fuera de todo. Por eso estamos proponiendo reactivar el mercado de la vivienda y que el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales lo convirtamos en progresivo. Estamos hablando de la eliminación del impuesto a la muerte también, no solamente a unos u otros, sino a todos. El impuesto de sucesiones se eliminará al 100% en la Comunidad Valenciana como un impuesto de patrimonio. Porque somos una tierra de inversión extranjera y yo quiero ser atractivo para la inversión extranjera.

No se trata de dividir a los españoles entre ricos y pobres, se trata de coordinar a los empleados con los empleadores. Éste es el verdadero arte de lo que hay que hacer. Por tanto, hay que ayudar a los que nos pueden ayudar a mantener y a crear empleo. Yo soy partidario de bajar los impuestos a todos para poder levantar la persiana. Pero, además, podemos demostrar que las bajadas de impuestos se pueden hacer dirigidas hacia el empleo, dirigidas hacia la productividad y, por tanto, que supongan a través de la actividad económica incluso una mayor recaudación que no nos genere más déficit. Es posible. ¿Se puede hacer con el mercado de la vivienda clave en la Comunidad Valenciana? Se puede hacer con el impuesto de sucesiones clave en la Comunidad Valenciana para poder reactivar también el propio mercado de la vivienda.

P.- Pero una de las tesis de la izquierda es que bajar impuestos implica recortes de los servicios públicos. Ahora en Madrid se están produciendo manifestaciones y huelgas en el sector sanitario, ¿cómo está la sanidad valenciana?

R.- Bueno, aquí llevamos bastantes meses con huelgas permanentes del personal sanitario…

P.- Eso no sale en los telediarios…

R.- Bueno, ya sabe usted que lo que ocurre fuera de Madrid no tiene tanta relevancia nacional, contra eso luchamos todos los días. Lo que ocurre en la sanidad de la Comunidad Valenciana es algo verdaderamente sorprendente, el discurso de que hacen falta impuestos altos para tener un alto nivel de servicios públicos en la Comunidad Valenciana ha quebrado. Es falso, ha fracasado este discurso. Resulta que, con estos impuestos tan altos, la mitad de las ambulancias de la Comunidad Valenciana van sin médico; que las listas de espera quirúrgicas en la Comunidad Valenciana son casi el doble que en Madrid, que se quejan de que estamos sin médicos, pero para consolidar o para buscar plazas de médicos en la Comunidad Valenciana se está primando el triple el conocimiento del valenciano frente al doctorado o a la preparación del personal sanitario. ¿Usted se imagina que sea importante saber valenciano para operar de cataratas?, ¿cómo vamos a ser atractivos para que el personal sanitario pueda venir aquí? El Hospital de Alicante tiene una lista de espera quirúrgica de 157 días. Y resulta que en Madrid salen a la calle. Mire lo que le voy a decir, en el presupuesto de la Generalitat Valenciana en Sanidad para el año que viene, ha desaparecido la línea del seguimiento a medio y largo plazo del cáncer infantil; han tardado más de dos años para poner en marcha las máquinas que donó el dueño de Zara porque, en las Cortes Valencianas, Compromís y el PSOE decían que los regalos de los ricos se los metieran donde les cupiese. La Comunidad Valenciana tiene el récord europeo de ser la única región de toda Europa que ha sido condenada cinco veces por desproteger al personal sanitario durante la pandemia. Todo esto es lo que está ocurriendo en la Comunidad Valenciana.

¿Sabe usted que llevamos cuatro años sin aprobar el plan de incentivos para que sea atractivo ser médico o sanitario en los territorios con riesgo de despoblación? Se anunció un plan de salud mental y no ha aparecido. Se apuntó un plan de Atención Primaria y llevamos tres años sin un plan de Atención Primaria, sin ni siquiera la creación de una Dirección General de Atención Primaria específica para el refuerzo de nuestros médicos y nuestros enfermeros.

P.- Usted hablaba del requisito lingüístico como una barrera de captación de talento en el caso de los médicos. El asunto lingüístico para el Gobierno de extrema izquierda valenciano parece que se ha convertido en un arma de confrontación y empobrecimiento. ¿Qué van a hacer ustedes cuando lleguen al gobierno?

R.- Pues mire, tres cosas. Algunas ya las hemos tenido que hacer incluso desde la oposición. Aquí, desde el Partido Popular, hemos tenido que ir a los tribunales ya dos veces: una, desde la Diputación de Alicante que tengo el honor de presidir, para bloquear el decreto lingüístico del requisito lingüístico que se puso en marcha por primera vez y lo conseguimos parar; y por segunda vez, el Partido Popular tuvo que ir a los tribunales para parar la puesta en marcha de la policía lingüística en la Comunidad Valenciana. ¿Qué es la policía lingüística? Es una oficina que se les ocurrió poner en marcha donde iban a recibir quejas -sin acuse de prueba y sin audiencia del denunciado-, sobre la utilización o no adecuada del valenciano, incluidos en los patios del colegio de nuestros hijos. Y lo paramos en los tribunales.

El gran proyecto que tiene el Partido Popular es una ley de libertad educativa en el que sean los padres en la Comunidad Valenciana los que elijan la lengua vehicular de sus hijos, porque esto es la libertad. Aquí estamos poniendo en marcha lo que yo llamo el procés silencioso. A los independentistas catalanes les costó más de 20 años, aquí, en siete, se está queriendo imponer a marchas forzadas ese modelo.

Yo soy un defensor del valenciano. ¿Sabe que el valenciano es una lengua propia? Es nuestra lengua cooficial. Como presidente de la Diputación de Alicante estoy incrementando las partidas de ayuda a la promoción del valenciano, creo que la mejor manera para que la gente aprecie el valenciano cuando no lo conoce es promocionarlo. Pero también creo que la mejor manera de que la gente que no conozca el valenciano, lo odie, es imponerlo. Ésa es la peor manera para respetar nuestra propia lengua. Aquí, en la Comunidad Valenciana, hablamos todos los días en la calle en valenciano o en castellano. Yo hablo en castellano, otros me hablan en valenciano. Lo importante es entenderse. En el PP apostamos por la cordialidad, por el bilingüismo cordial. No lleguemos a ese punto que desgraciadamente sí que hemos visto en otras comunidades donde se han llegado a quebrar sociedades, donde se ha llegado a quebrar la convivencia y donde se han llegado a límites absolutamente absurdos por esta cuestión. La Comunidad Valenciana se está cambiando demasiado rápido, pero estamos a tiempo de que esa quiebra social no se consume

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