Crónica del día

«Al borde de una revolución totalitaria»

Delcygate
José Luis Ábalos y Delcy Rodríguez.

Dos asuntos brutales convulsionan ahora mismo la decrépita política institucional española. Por un lado, el episodio de la reunión de un ministro de nuestro Gobierno con la número dos de un régimen criminal. Por otro, los acontecimientos de Cataluña en los que la Ley está saltando por los aires. Uno y otro califican lo que el ex-ministro de la Corona, José Manuel García-Margallo, describe como una situación «al borde mismo de una revolución totalitaria».

Empecemos por el primer escándalo porque José Luis Ábalos, encima, se jacta de que a «mí no me echa nadie» y de que «le he hecho un gran servicio a este país». Ábalos hace no más de un año dijo: «Nuestra diferencia con la derecha es muy clara: nosotros no mentimos» y además:«Nunca pactaremos con los independentistas porque se quieren ir de España». Así se manifestaba ante un grupo veterano de periodistas ante los cuales apostaba por un nuevo PSOE que no haga de la moderación «una muleta de la derecha». Ahora Ábalos miente cada vez que habla, se esconde de los mismos periodistas ante los que comparecía siempre tras la Ejecutiva de su partido, y, de tapadillo, con la complicidad activa de la Moncloa, filtra que él no sabía que en el avión de la vergüenza viajaba la vicepresidencia del sátrapa Maduro. Este lunes por la mañana, un periodista de los que habitualmente cubren la información de Presidencia del Gobierno, no daba crédito y me transmitía: «No sé si dan cuenta del ridículo; ahora me soplan que Ábalos sólo sabía del viaje del ministro de Turismo venezolano». Unas horas antes sin embargo, el propio titular de Fomento reducía a un «saludo» su entrevista con Delcy Rodríguez, y horas después, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, daba, con el mayor de los desahogos, el asunto por concluido. Es otro pase más del «hoy no toca» que se inventó imperialmente el delincuente Jordi Pujol y que ha copiado, sin pudor alguno, Pedro Sánchez. Y ya se ve que también sus ministros y demás conmilitones.

Por lo que se me dice desde la oposición, el Partido Popular está preparando al respecto dos iniciativas: la primera, exigir una Comisión de Investigación en el Congreso, a la que tengan que acudir, entre otros, los policías a los que, presunta pero muy probablemente, Ábalos impidió que detuviera a la mencionada Rodríguez. Esta propuesta está llamada al fracaso porque en la Mesa de la cámara domina el Frente Popular que hará imposible tal Comisión. Queda la posibilidad de una querella que -lo anuncio en esta crónica- ya está estudiando la Asesoría Jurídica del PP. La querella, que llegaría a la Audiencia Nacional, se basaría precisamente en el testimonio de uno de estos policías que, ya tiene dicho a quién quiere oírle (y esto no es una intencionada vaguedad), que el ministro en persona le impidió cumplir con su deber.

La segunda iniciativa está dirigida a Europa en cuyo Parlamento es más que cierto que el Grupo Popular puede interponer un recurso para saber si el Gobierno Español ha violado los acuerdos de la Comisión, los acuerdos que impiden la presencia de ningún miembro del Gobierno de Venezuela en suelo europeo. El PSOE sugiere que esta idea no le conturba en absoluto; presume, sin el menor recato de que el responsable de Exteriores de Europa es Josep Borrell, por cierto marido, o lo que quiera ser, de la presidenta del PSOE, Narbona. ¿Recomendará Borrell a su Comisión que esta no se pronuncie sobre el escándalo? Habrá que verlo.

Borrell, en todo caso tiene suerte. Instalado en Bruselas se ha ausentado de la parrilla nacional, y de la catalana, y no vive de cerca la bochornosa actitud de su partido que, de nuevo (la primera vez fue por boca del ministro de Sanidad) ha venido a decir que Sánchez no tiene la menor intención de suspender su reunión con el ex-diputado Torra. Sin embargo, las últimas informaciones que vienen del Principado apuntan a que Torra tiene un enfado pantagruélico con Sánchez porque éste le aseguro que judicialmente no le iba a ir mal, y que, aunque siga de presidente en globo, él se está pensando muy mucho en entrevistarse con Sánchez. En fin, un auténtico jaleo que revela hasta qué punto todo lo que toca este Gobierno del Frente Popular atiza más el fuego de la parrilla hispana. Una situación, día a día más grave que se encamina a lo antedicho: al borde de una revolución totalitaria.

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