La subida de las pensiones a los jubilados quedará en nada por los impuestazos de Sánchez

Pensiones
Dos personas jubiladas charlando en un parque (Foto: GETTY).

Pedro Sánchez y sus socios celebran la actualización de las pensiones con la inflación como un logro social. Pero ocultan que toda la subida conseguida con la actualización de las prestaciones por jubilación se les quitará literalmente a los jubilados con los impuestazos que preparan el Gobierno y sus aliados.

Y es que, si la subida de la pensión media rondará al año los 130-150 euros, literalmente ese importe –o más en muchos casos– les será quitado de sus ingresos por el aumento del impuesto al diesel, la fiscalidad verde, los sablazos al ahorro y los recargos adicionales a la vivienda que se deslizan dentro del IRPF.

La pensión media ronda en estos momentos los 930 euros al mes. La última actualización al 1,6% pactada entre el PP y el PNV elevó esta cuantía en 133 euros al año. Esa misma inflación cabalga ya hoy a niveles muy superiores: cercanos al 2,2%. Lo que provocará que las próximas actualizaciones sean superiores. Pues bien, todo ello, lejos de llevárselo cada uno de los pensionistas a su bolsillo, se lo llevará el Gobierno a las arcas del Estado.

El impacto de la subida al diésel ascenderá a 105 euros de media al año promediado por cada contribuyente

Y es que las exigencias de gasto del Estado, comunidades autónomas y ayuntamientos harán que los nuevos impuestazos que prepara el Gobierno de Pedro Sánchez rebañen todo ese aumento prometido del poder adquisitivo que nunca verán los jubilados.

El Gobierno afirma que sus nuevos impuestos no tocarán a las clases medias. Pero no es verdad. El impacto de la subida del diésel promediado por cada contribuyente ascenderá a 105 euros al año. Los pensionistas no son grandes consumidores de diésel o de coche, pero sí usan los vehículos y su parque automovilístico es precisamente uno de los más sumergidos en el uso del diésel. Fuentes del sector señalan que para los pensionistas, el recargo medio por esta subida se situará, al menos, entre los 15 y los 25 euros por año.

Los pensionistas tienen igualmente patrimonio y vivienda. De hecho, tienen estas partidas en un porcentaje mayor que el resto de la población. A ellos les impactará, por lo tanto, la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio y los impuestos a las transacciones financieras -a la Bolsa y los fondos-. Firmas de inversión señalan que, a la vista de las informaciones aparecidas, será difícil que una cartera media no tenga un castigo fiscal de cerca de 50 euros al año por los movimientos bursátiles, teniendo en cuenta que el impuesto oscilará entre el 0,1% y el 0,3% por cada movimiento dependiendo de la cuantía invertida.

La subida del Impuesto sobre el Patrimonio aún no se ha cuantificado. Pero en comunidades como la madrileña, su recuperación supondrá la vuelta al pago de un impuesto olvidado ya para muchos: su impacto será desigual -afectará sólo a los que tengan que pagarlo-. Pero, según la expectativa de recaudación que barajan las comunidades autónomas, su repercusión media supondrá un castigo de al menos 25 euros por contribuyente.

Los pensionistas recibirán, además otro golpe fiscal en otro flanco. Ellos son también algunos de los más afectados por el castigo que se prepara en e lRPF a las viviendas vacías. Se pretende elevar el recargo en el IRPF por mantener pisos sin destinar al uso ni al mercado de alquiler. Y los jubilados son los dueños de 1,8 millones de viviendas vacías. La subida media por propietario afectado por esta escalada será de 500 euros al año. Una repercusión que promediada por los pensionistas supondrá un pago de cerca de 100 euros al año.

El resultado es visible: las subidas de los impuestos que se preparan supondrán un impacto medio en los pensionistas de casi 200 euros. O, lo que es lo mismo, que los 133 euros de alza de las pensiones tan celebrado -o los que vengan con los nuevos datos de inflación (ahora se encuentra en el 2,2%)- quedarán siempre superados por las subidas de impuestos. Dicho de otra manera: que lo que el Estado da con una mano, Sánchez lo quita con otra: la de los impuestazos.

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