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El sistema de pensiones privado de Canadá que dispara su beneficio y serviría de alternativa en España

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Alberta Investment Management Corporation (AIMCo), la entidad que gestiona las pensiones privadas de Alberta (Canadá) ha logrado, sólo en la primera mitad de 2025, obtener un 2,1% de rentabilidad, impulsado por inversiones en deuda privada, acciones y bonos. Así, el caso canadiense podría representar una alternativa al sistema de pensiones español, para el que se avecina una crisis, que ya se percibe, por la jubilación de la generación del Baby-boom.

Los activos gestionados por la entidad financiera aumentaron más de un 2% hasta alcanzar los 182.900 millones de dólares canadienses (unos 113.700 millones de euros). Igualmente, la compañía ha explicado que el retorno vino determinado, principalmente, por la inversión en bonos.

El director de Inversiones (CIO por sus siglas en inglés) de la compañía, Justin Lord, ha afirmado en una entrevista que sus clientes se enfrentan a «un entorno que cambia rápidamente, empujado por el riesgo geopolítico, la volatilidad del mercado internacional, y los anuncios de aranceles».

En los próximos meses, el CIO pretende evaluar varios aspectos de AIMCo que considera que «requieren algunos cambios» indicando que se centrará en bienes raíces. En este sentido, señaló que «hay varias oportunidades con mucho potencial en ese sector» y que es importante «una evolución constante» de la oferta de productos que ponen a disposición de los clientes.

Respecto a la idea de considerar el sistema que han seguido los canadienses de Alberta como una alternativa para el sistema español, es importante tener en cuenta que en el caso de Canadá se trata de una provincia, y en el caso español, de un país entero.

Además, hay que tener en consideración que el sistema de pensiones español tiene unas obligaciones de pago ya adquiridas de 6,61 billones de euros (5,46 veces el PIB de 2021), y unas expectativas de ingresos de 4,14 billones de euros (3,42 veces el PIB de 2021). Por lo que, a largo plazo, el sistema tiene un déficit estructural de unos 2,47 billones de euros.

Si bien no es realista pensar que podemos cambiar un sistema de pensiones público por uno privado en estas condiciones, se podría considerar implementar un sistema mixto de manera progresiva que aliviara la carga del modelo vigente, que ya presenta señales más que evidentes de agotamiento.

El sistema de pensiones en España

La tasa de dependencia demográfica (personas mayores de 64 años respecto a las personas en edad de trabajar) se sitúa entorno al 32%, es decir, hay 32 personas dependientes por cada 100 personas en edad de trabajar (que no significa que estén trabajando). Según las proyecciones elaboradas desde el Instituto Nacional de Estadística (INE), esa tasa de dependencia va a seguir creciendo, de manera que para 2044 se espera que sea del 50%.

Cuanto más alta sea la tasa de dependencia, más difícil va a resultar que los jubilados reciban una pensión que les permita vivir dignamente, puesto que habrá menos personas capaces de trabajar para generar sus pensiones. Nuestro sistema, que ahora sobrevive a base de intervenciones extraordinarias, no podrá soportar la jubilación de los boomers.

Por esta razón, es necesaria una reforma del que garantice la viabilidad del sistema a largo plazo. Sostenerlo mediante deuda pública supone, de manera constante, un agujero en la contabilidad nacional.

Es innegable que nuestro país está experimentando una transformación demográfica. Con el imparable envejecimiento de la población y la llegada a la jubilación de la generación del baby-boom, el sistema de pensiones se va a ver duramente afectado.

Para reducir el déficit real del sistema hasta cero, sin que el Estado lo salvara artificialmente, sería necesaria la incorporación de unos 3,78 millones de nuevos trabajadores a la Seguridad Social, una cifra que está muy por encima del total de personas desempleadas registradas en diciembre de 2024, que fue de 2,59 millones de españoles. Aunque todos los que están sin empleo trabajaran, no sería suficiente.

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