Los museos se llenan de cuadros de herederos que no pueden pagar el salvaje Impuesto de Sucesiones

El museo Reina Sofía
El museo Reina Sofía. Foto: Reina Sofía

Heredar una colección de arte compuesta por piezas de los principales artistas nacionales o internacionales es, al mismo tiempo, una bendición y una maldición, dependiendo de la comunidad autónoma donde se viva. Sí, hablamos del polémico Impuesto de Sucesiones, en algunas comunidades hay que abonar hasta un 34% de la herencia recibida y en otras no llega al 1%. Aragón, Asturias, Andalucía y Extremadura donde más alto se tributa.

Por ejemplo, pongamos que le dejan en herencia una obra de arte valorada en 800.000 euros. Si usted vive en Andalucía pagará 164.049 euros, en Extremadura 158.769 euros y en Asturias 162.618 euros. Además, es un tributo progresivo, es decir, cuanto más se herede, mayor será la cuantía a abonar. En la región asturiana, el tipo puede llegar a ser del 87%, un hecho que lleva a los herederos a renunciar a los bienes heredados, sepan que desde 2007 hasta 2015, según datos del Consejo General del Notariado, las renuncias han ascendido un 179%.

Desde 1986 los españoles tienen la posibilidad de pagar sus deudas con Hacienda entregando obras de arte, es lo que conocemos como dación en pago o pago en especie. Ésta, junto a la falta de liquidez, ha sido una de las razones por las cuales los museos de carácter estatal han aumentado sensiblemente sus fondos. Eso sí, la Agencia Tributaria no acepta cualquier pintura, ésta debe formar parte del patrimonio histórico de España y estar catalogada como un Bien de Interés Cultural (BIC). Bien, sepan que éstas son dos trabas burocráticas se pone en práctica para que los españoles no intenten dar gato por liebre al Estado.

Para que el trato se cierre con un “apretón de manos fiscal”, el contribuyente debe trasladar su intención de pagar con un BIC a la Agencia Tributaria y especificar qué impuesto va a saldar, así como el precio de la obra. Tras esto, un comité de expertos, llamado Comisión de Valoración, formado por miembros de Hacienda y Cultura debaten si aceptar o no la propuesta, así como poner un nuevo precio a la obra, que puede ser más bajo de lo que desearía el heredero.

Si el Estado considera que la obra de arte en cuestión es interesante y el ciudadano está de acuerdo con el precio, se hace el canje y la pieza artística va directamente a los museos estatales. ¿A qué museo? Depende de su época y de sus características. Por ejemplo, las obras que están en el Prado solamente llegan 1881, fecha de nacimiento de Picasso, a partir de ahí se suelen incorporar a las colecciones del Museo Reina Sofía.

Si tienen la oportunidad de pasear por los depósitos del Reina Sofía, por ejemplo, verán que la obra de Joan Miró es bastante numerosa. Parte de la obra del artista catalán llegó a manos del Estado a través del pago de impuestos de sus herederos tras el fallecimiento de Miró. Por ejemplo, “La casa de la palmera”, está en este museo gracias al Impuesto de sucesiones. También recibió de Bankia una obra del pintor abstracto valorada en 3,6 millones de euros. Pero esto ya es harina de otro costal y del Impuesto de sociedades.

Joan Miró
“La casa de la palmera”, de Joan Miró en el Museo Reina Sofía

Heredar en Madrid es un júbilo

Madrid, Cantabria y Canarias son las autonomías con el Impuesto de Sucesiones más bajo. Sin embargo, al otro lado de la tabla se sitúan Andalucía, Asturias, Extremadura y Aragón.

La comunidad de Cristina Cifuentes tiene los tramos más bajos y las mayores bonificaciones, un hecho que ha puesto a la dirigente popular en el punto de mira. Los dirigentes socialistas, Susana Díaz o Ximo Puig que le han acusado de dumping fiscal. Lejos de amainar el viento de la controversia, la presidenta madrileña quiere ampliar la exención fiscal de este impuesto entre hermanos, tíos y sobrinos. Recordemos que en este momento, esta imposición está exenta entre cónyuges y de padres a hijos. Madrid ha decidido eliminar casi por completo el Impuesto de Sucesiones y Donaciones entre descendientes directos, sobre todo, gracias a la bonificación del 99%, el 1% es casi simbólico, se tiene como un elemento de control fiscal.

Por ejemplo, si un padre deja a su hijo una herencia cuyo patrimonio es de 850.000 euros y tributa en Andalucía tendrá que pagar alrededor de 168.000 euros, porque el gravamen es de casi el 20%. Si tributan en Madrid pagarían alrededor de 1.700 euros con el impuesto en el 0,20%. Si lo hacen en el País Vasco pagarían 750 euros y en Canarias alrededor de 162 euros. Carlos Cruzado, desde Gestha, explica a OKDIARIO que, efectivamente, “las diferencias entre comunidades son tremendas, y se requiere de cierta armonización. El impuesto directo debería estar bien equilibrado, hay pequeños patrimonios están pagando mucho”, declara el presidente de los Técnicos de Hacienda.

En general, el sistema fiscal español es el que más castiga a los contribuyentes que heredan, la media de la OCDE está en el 15% y en nuestro país se fija un tipo del 34%. En Australia, Canadá, Suecia o Luxemburgo no se gravan las herencias y otros países como Italia el tipo está en el 4% y en Suecia y Portugal en el 7%.

Una coleccionista importante, de la que no revelaré su nombre, me relataba un día no hace mucho que no sabía qué es lo que haría con su colección de arte cuando tuviera que dejársela a sus herederos. “Más que una alegría, lo que les dejo son problemas económicos”, me aseguraba.

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