Flecha amarilla

Inteligencia Artificial: ¿Un reto o una oportunidad?

La importancia de la inteligencia artificial para el futuro.
La inteligencia artificial es muy importante para el gobierno chino

La Inteligencia Artificial cambiará todo en menos de tres décadas

Jack M, fundador de la empresa Alibaba, señalaba recientemente que nos encontramos ante un nuevo modelo de vida en el que la inteligencia artificial y la computación de datos cambiarán todo en menos de tres décadas. El propio Jack llegó incluso a decir que, en el mundo empresarial, quien no llegue a incorporar la inteligencia artificial a sus organizaciones dejará de existir.

Cada día que pasa leemos o escuchamos temas relacionados con la Inteligencia Artificial “IA”. Muchos son los que lo ven como una gran oportunidad para mejorar nuestra sociedad. Pero, en cambio, otros lo consideran algo más cercano a la ciencia ficción y, más concretamente, a un mundo pre apocalíptico en el que se nos alerta sobre los retos y las amenazas que se ciernen sobre la humanidad y que, en consecuencia, deberíamos saber corregir.

En este sentido, recuerdo lo que el gran científico Stephen Hawking -que bien sabía que esta temática poco tenía que ver con la ciencia ficción y al que le apasionaban los avances tecnológicos-, llegó a exponer en el año 2014: “El éxito en la creación de la inteligencia artificial podrá ser el evento más grande en la historia de la humanidad. Desafortunadamente también sería el último, a menos de que aprendamos cómo evitar los riesgos”. Esperemos haber aprendido de errores del pasado y que no sea el fin de la humanidad…

Pero, y de cara a entender si es un reto o es una oportunidad para todos nosotros como inversores, ¿qué es realmente la Inteligencia Artificial? Lo primero que debemos decir es que, aunque muchas personas piensan que se trata de algo muy nuevo, se trata de un término que fue acuñado antes de que el hombre pisara la Luna. De hecho, fue el informático norteamericano John McCarthy quien, en 1956 y en el transcurso de la famosa conferencia científica celebrada en el  Dartmouth College en Hanover (Estados Unidos), se refiera a la “IA” como: “…la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente”.

Esta inteligencia artificial, entendida como procesos de toma de decisiones llevados a cabo por máquinas inteligentes -cuyas decisiones tratan de emular al ser humano- y que busca optimizar los recursos disponibles para lograr el mejor resultado posible, ya lleva tiempo entre nosotros. De hecho, poco a poco, está suponiendo una auténtica revolución social, económica y cultural que afecta a innumerables campos y sectores como pueden ser el de la educación, el de la sanidad, el turismo, el financiero, el del automóvil o, incluso, hasta el agrícola. Un ejemplo de ello pueden encontrarlo visitando la página web de la empresa japonesa Spread. Esta compañía anunció hace un tiempo que abría  la primera planta agrícola completamente automatizada y que, por lo tanto, los robots se encargarían de todo el proceso productivo.

Para que se vayan haciendo aún más a la idea de la enorme importancia que tiene y tendrá esta temática decirles que,  según la gestora de inversión Allianz Global Investors, para el año 2020 se espera que en el mundo existan más de 50.000 millones de dispositivos electrónicos conectados entre sí y al llamado internet de las cosas.

Es cierto que, dicho así, más de uno de ustedes puede llegar a pensar que estemos cada vez más cerca de estar controlados por una máquina malvada, como era el caso de  Skynet en la película Terminator. Sin embargo, siendo menos catastrofista, creo que la “IA” en el mundo empresarial no dejará de ser más que una herramienta o palanca que permita a las distintas compañías ganar en competitividad y en proximidad hacia sus clientes. Es decir, pienso que estos procesos tecnológicos no sólo van a permitir crear valor a los accionistas de las empresas que incorporen la “IA” a su cadena de producción  sino, también, a la propia sociedad. Y señalo esto último porque, como también apuntó acertadamente el presidente ejecutivo de Alibabá, también soy de la opinión de que la tecnología sólo tiene sentido si crea un mundo mejor. Es decir, sólo si proporciona soluciones económicas y sociales y no si únicamente sirve para crear nuevos problemas.

Mientras estos cambios tecnológicos generan miedos para algunas personas, algo normal e innato a la naturaleza humana, yo creo que se trata de una temática bastante interesante que, si nuestro perfil de riesgo así lo admite, podemos aprovechar a través de la inversión en fondos del sector tecnológico, como el que más abajo aparece en el gráfico, o algunos fondos cotizados (ETF’s) que se comercializan en nuestro país.

Profim
Profim

Al parece alguien dijo en una ocasión que una máquina no puede hacer el trabajo de un hombre extraordinario, pero yo iría mucho más allá. No sé si llegaremos a ver cómo los robots conviven con los seres humanos, como si se tratara de una película de ciencia ficción, pero -ya que antes me he referido a una película- les invito a ver el film Inteligencia Artificial de Steven Spilberg y, en concreto, a que se detengan en uno de los momentos más impactantes de la misma. Aquel en el que el Meca (el robot niño) dice: “¡Hada azul por favor, conviérteme en un niño de verdad!

Quizás el hombre pueda temer a los robots y a las máquinas inteligentes pero, en mi opinión, por mucho que éstas se desarrollen, salven vidas o aumenten la productividad de nuestra sociedad, siempre carecerán de nuestra humanidad.

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