Alquiler de vehículos

Hertz se hunde un 88% en Bolsa en menos de tres meses mientras intenta evitar la bancarrota

Hertz
Hertz en bancarrota.

Las restricciones a la movilidad y el colapso económico global amenazan con arrastrar a Hertz a la quiebra. La compañía estadounidense de alquiler de vehículos tiene tan solo una semana de plazo -hasta el 22 de mayo– para reestructurar su deuda y evitar la bancarrota. El acuerdo alcanzado por la empresa y un grupo de bancos prestamistas a principios de mes, apremia a Hertz a buscar una solución a su crisis de liquidez que ha elevado su deuda a 17.000 millones de dólares. Si no lo consigue, los acreedores podrían obligar a Hertz a vender su flota de vehículos.

La compañía con más de un siglo de historia no ha dado ninguna pista sobre el estado actual de las negociaciones, aunque sí que ha reconocido que trabaja para “salvaguardar su liquidez” ante un posible rebrote del virus en otoño. Por el momento, ya ha cancelado el 90% de sus compras de automóviles nuevos para este año en curso, según avanzaba esta misma semana Bloomberg.

Mientras intenta evitar la bancarrota, Hertz se enfrenta a su propio crash bursátil. Los títulos de la compañía se han hundido más de un 88% en menos de tres meses en la Bolsa de Nueva York. El 21 de abril cotizaba a 20,25 dólares por acción y el jueves cerró en los 2,79 dólares por título. Hertz vivió su jornada más negra el pasado 17 de marzo cuando en una sola sesión sus títulos se desplomaron un 40%. A partir de ahí, no ha dejado de caer y su capitalización se ha reducido hasta los 379 millones de dólares. 

Duplica sus números rojos

Los resultados trimestrales de Hertz confirman el enorme impacto que ha tenido el coronavirus en su negocio. La empresa ha registrado unas pérdidas netas atribuidas de 329 millones de euros entre enero y marzo, lo que supone multiplicar por más de dos los números rojos del mismo periodo del año anterior. Además, la facturación ha bajado un 8,7%, hasta los 1.777 millones de euros.

«En solo dos meses, el estallido del coronavirus creó una importante interrupción del negocio a medida que la demanda mundial de viajes se redujo casi a cero y el mercado estadounidense de vehículos usados cerró. Inmediatamente cambiamos nuestras prioridades comerciales para centrarnos en la seguridad de empleados y clientes, en la reducción de gastos y en la preservación de liquidez», explicaba esta misma semana Kathryn V. Marinello, consejera delegada de Hertz.

La compañía con sede en Estero (Florida) ha despedido a 10.000 trabajadores en Estados Unidos, lo que supone cerca del 30% de su plantilla mundial y un coste directo de 30 millones de dólares.

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