Consumo

Garzón subirá los impuestos a los alimentos que el Gobierno clasifique como no saludables

Una serie de medidas que pueden afectar directamente a las empresas con resultados negativos.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha dejado claro esta semana que quiere subir los impuestos. Primero el tabaco y ahora la comida basura. Alberto Garzón, ministro de Consumo, ha anunciado que a lo largo de la legislatura se va a aprobar un plan integral de consumo saludable, seguro y sostenible que permitirá impulsar el sistema de etiquetado frontal y aumentar la fiscalidad en los productos menos saludables.

Durante su comparecencia en la Comisión de Sanidad y Consumo, el ministro ha recordado, la «enorme preocupación» que tiene el Gobierno con el aumento de los malos hábitos alimentarios entre la población, especialmente, entre los más jóvenes.

La elaboración del plan establece la introducción del etiquetado frontal sobre la calidad nutricional de los alimentos. Chile, Francia o Portugal ya lo han implantado y se ha demostrado que ayuda a las familias a la hora de elegir alimentos más sanos.

«En España no hay nada implantado. Queremos seguir las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y poner en marcha un sistema de etiquetado frontal que incorpore la información nutricional para ayudar en la toma de decisiones de consumo saludable. Estamos estudiando con rigor las ventajas e inconvenientes de cada uno de los modelos para ver cuál sería el más adecuado para implantar en España», ha recalcado en la Cámara Baja el ministro de Consumo.

Medidas relacionadas con la fiscalidad

Asimismo, la iniciativa establecerá medidas relacionadas con la fiscalidad, con el fin de incentivar el consumo de productos saludables y desincentivar el de aquellos «con cierta nocividad» para la salud. No obstante, Garzón ha destacado la importancia de hacer un «buen modelo fiscal» para que no haya «externalizaciones negativas».

Regulación de la publicidad

Otros de los ejes en los que va a pivotar el nuevo plan serán la regulación de la publicidad dirigida a los menores, y la puesta en marcha de campañas de formación e información para que los ciudadanos sean «conscientes» de los riesgos y costes que tiene consumir productos no saludables.

El Gobierno anunció este jueves que va a aprobar también un Plan contra la Obesidad Infantil, que contará con la participación de los ministerios de Consumo y Agricultura. Se basará en la limitación de la publicidad sobre alimentos y bebidas poco saludables dirigidas a los menores, y en garantizar los requisitos de calidad nutricional y sostenibilidad de los servicios de restauración de los centros educativos, sanitarios o residencias de mayores.

Las empresas las grandes perjudicadas

Por otra parte, y en respuesta al diputado del Grupo Parlamentario de Ciudadanos en el Congreso, Marcos De Quinto, el ministro de Consumo ha reconocido que con estas medidas es «obvio» que haya empresas que van a salir «perdiendo», pero ha recordado que el Gobierno tiene que «anteponer el criterio de salud pública» y de la preservación de los derechos de los consumidores vulnerables «ante todo lo demás».

«Y esto implica a veces la cuenta de resultados de algunas empresas», ha apostillado, para mostrar la intención del Ejecutivo de incentivar, generar una estructura de incentivos fiscales, políticos, sociales y comunicativos que empujen que la gente haga un consumo saludable». Finalmente, ha abogado por mejorar el diseño de las máquinas de ‘vending’ con productos más sanos.

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